Después de la reunión sostenida con el Presidente Hollande de Francia, David Cameron presentó finalmente una propuesta al Parlamento para intervenir en Siria a través de bombardeos, convenido que los ataques a Francia (13N) iban a inclinar la balanza a su favor. Y acertó, logrando el 60% a favor de la intervención, con 397 votos positivos y 223 en contra.

El primer ministro Cameron manifestó en ese momento que “cuanto más tiempo permitamos que el ISIS crezca en Siria, mayor será la amenaza que supone (…) es equivocado para Reino Unido subcontratar su seguridad a otros países, y esperar que las fuerzas aéreas de otros países soporten las cargas y los riesgos de golpear al ISIS en Siria para deteer el terrorismo en Reino Unido” (ver Mientras escalan tensiones entre Turquía y Rusia, Francia continúa en la búsqueda de una coalición internacional).

Y es que la solidaridad sentida por los franceses benefició a Cameron incluso frente a los laboristas de oposición. Hilary Benn resaltó, en un discurso épico, la obligación de Francia a intervenir, como se hizo en contra de Franco, Hitler, Musolini, e hizo un llamado para calmar las tensiones entre el oficialismo y la oposición. Por su parte, Margaret Beckett cuestionó «¿cómo nos sentiríamos si los ataques hubieran sido en Londres y Francia se negara a ayudarnos?».

No obstante, pareciera que la población británica no avala esta estrategia. Y es que en una encuesta de The Times se demuestra que ha incrementado el porcentaje de ciudadanos que rechazan bombardeos en Siria, pasando de 20% a 30%, lo cual se evidencia en una disminución del porcentaje de simpatizantes de 50% a 48%.

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