Hoy miércoles, Humberto de La Calle, líder del equipo negociador del Gobierno en La Habana, se pronunció sobre el acuerdo de víctimas anunciado el día de ayer (ver ).

Frente al tema de prticipación política de las FARC, de la Calle enfatizó que “el telón de fondo del fin de un conflicto de esta naturaleza es la amplia participación política de quienes se han alzado en armas, ese es el propósito aquí y en cualquier lugar, es mejor que estén echando lengua que echando bala”, aseguró.

Así mismo, resaltó que en los compromisos de reparación las FARC adquirieron obligaciones entorno a reparación material. Sostuvo que «por su parte en el marco del fin del conflicto y dentro de los parámetros del sistema las Farc como organización insurgente, que actuó en el marco de la rebelión, se comprometen a contribuir a la reparación material de las víctimas y en general a su reparación integral sobre la base de los hechos que identifique la Jurisdicción Especial para la Paz».

En cuanto a la jurisdicción especial para los actores del conflicto, aclaró que para los agentes del Estado y FF.AA. se «desarrollará un régimen especial, simultáneo, equilibrado y equitativo». Sostuvo que «la Jurisdicción Especial para la Paz es una solución, no es el comienzo del problema. Es una solución equitativa y razonable, basada en los mismos principios de aporte de verdad plena, asunción de responsabilidad, compromiso de reparación y no repetición».

De acuerdo con el jefe negociador, los responsables de crímenes de lesa humanidad (toma de rehenes u otra privación grave de la libertad, tortura, ejecuciones extrajudiciales, desaparición forzada, acceso carnal y violencia sexual, sustracción de menores, desplazamiento forzado y reclutamiento de menores), crímenes de guerra de gravedad y genocidio, no gozarán de amnistía o indulto, en línea con el Estatuto de Roma que rige a la Corte Penal Internacional.

Finalmente, concluyó con el desafío venidero de dejación de armas, el reto «convenir las normas para el cese de fuego y hostilidades bilateral y definitivo, la dejación de armas, es decir, el fin del conflicto».