Con gran sorpresa se observa desde finales de noviembre la proliferación de luces navideñas, a pesar del pedido de las autoridades y del propio Presidente Santos, de ahorrar energía, igualmente se observa en distintas ciudades del País incluyendo Bogotá el desperdicio de agua en lavaderos de carros, personas regando jardines y lavando pisos de terrazas y garajes. Entre estas se encuentran las decoraciones de varias entidades del sector privado gubernamental a lo largo de Colombia, llenas de luces de colores…

Opinan algunos que no se pierda el espíritu navideño!, ¿pero justifica semejante derroche cuando nuestras térmicas producen energía cara  y si no hay gas tendrán que parar?, sobreviniendo el terrible apagón que podría lesionar gravemente la economía… Como quien dice primero  los gozosos y luego los dolorosos. Quienes tienen dinero no les importa si los recibos de agua y luz llegan elevados y con multas: ¡hay que lavar los carros y las plantas de sus jardines hay que cuidarlas! ¡Los televisores quedan encendidos toda la noche, los arbolitos de navidad también! Y a los perros hay que bañarlos,  ah y si el gato se deja también.

Hay que mirar cuantos miles de kilovatios hora se consumen en las grandes ciudades. Varios amigos comentaron “¿Bueno por qué tenemos que sacrificar la navidad por imprevisión del Gobierno?  ¿Dónde están los miles de millones de pesos que pagamos los usuarios en la famosa tasa de compensación por más de 16 años?  ¿Dónde está esa plata? ¿Por qué el Gobierno se ha tragado ese sapo, y asume parte de los grandes costos de generación, porque  hay escasez de gas? ¿Fue chimbo el negocio con Venezuela, le enviamos todo nuestro gas y ahora no quieren surtirnos? Y al final somos nosotros lo que pagamos.  Si pagamos la Tasa  fue para que se resolvieran emergencias como las que ocasiona el fenómeno del niño afirman muchos y sostienen que Navidad sin luces no es navidad, lo mismo que sin natilla, buñuelo, pavo y pernil, y el traguito sea cual fuere.

Sin embargo El Niño, no JESUS, no respeta ni Navidad ni el año nuevo. Es más, en el 2016 será más fuerte… nos toca rezar ahí sí, al niño Jesús, para que no se extienda hasta mayo o junio del año entrante.

La pregunta final es si debemos ser solidarios y considerados frente a la real situación sin invocar excusas o gozarnos las fiestas y después que venga lo que sea… como un guayabo a oscuras y tomando agua o gaseosa caliente… y recordándole la madre al de turno…

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