Inclusión de artículo en reforma a la salud reduce al Instituto Nacional de Cancerología en beneficio de institución para el cáncer del empresario que se inaugurará el próximo año. Ministro de Salud, Fernando Ruíz trabajó allí como director científico.

El 12 de marzo de 2016, siete miembros de la familia de Luis Carlos Sarmiento Angulo se reunieron para constituir formalmente la Fundación Centro de Tratamiento e Investigación sobre Cáncer Luis Carlos Sarmiento Angulo, CTIC. Hoy, cuatro años después, un artículo del proyecto de ley de reforma a la salud que tiene mensaje de urgencia al Congreso por parte del presidente Iván Duque para su aprobación, modifica  el Instituto Nacional de Cancerología, lo reduce a la categoría de ESE y lo pone a competir con la Fundación del banquero.

En aquel primer acto de constitución, los Sarmiento Angulo determinaron la naturaleza jurídica de la Fundación CTIC. Una institución privada del subsector privado del sector salud, dotada de patrimonio propio, autonomía administrativa y sin ánimo de lucro.

Un acto de filantropía del banquero de 87 años que según Forbes ocupa el puesto 123 en el listado de hombres mas ricos del mundo y es el primero en Colombia con una fortuna superior a los US$8.000 millones  derivados principalmente de sus negocios financieros con el Grupo Aval.

Incluso en marzo pasado donó US$20 millones para ayudar al gobierno a mitigar los efectos de la pandemia. Es un asunto de “responsabilidad y compromiso ético”, aseguró el banquero en octubre de 2017 cuando presentó públicamente el proyecto para la el tratamiento del cáncer.

“Nosotros tenemos una tradición muy larga de apoyo a obras de filantropia, que viene desde hace muchos años, desde que empezamos a tener una capacidad económica importante”, dijo Sarmiento, en un concurrido acto de inauguración en presencia del entonces presidente Juan Manuel Santos y que tuvo como imagen a la actriz Lorena Meritano, recuperada de cáncer.   

Luis Carlos Sarmiento

Una iniciativa que quedo registrada “para dedicarse a la prestación de servicios de salud en los procesos de investigación, fomento, formación y práctica, educación, prevención, tratamiento, rehabilitación y cuidado paliativo a la comunidad general”, acordaron los gestores de la Fundación. Desde entonces el proyecto se concibió como usuario industrial dentro de una zona franca permanente especial. 

Como parte del objeto social del proyecto se determinó además la construcción, operación y funcionamiento de un complejo hospitalario con domicilio en Bogotá para la prestación de servicios de salud, principalmente cáncer y enfermedades relacionadas.

También se decidió actuar como Institución Prestadora de Servicios de Salud, IPS, recibir aportes, auxilios y donaciones, así como gestionar con personas naturales, entidades públicas y privadas recursos financieros.

Adicionalmente, participar cómo oferente en licitaciones públicas, privadas, concursos o invitaciones, “siempre que el objeto del proyecto contrato pueda desarrollarse de forma exclusiva dentro de la zona franca”, se advierte en el acta de constitución. Una Fundación con un patrimonio inicial aportado por los socios  de $1.000 millones.

Para el avance de la obra, en 2019 la entidad sin ánimo de lucro firmó con la empresa Gressa SAS un contrato por $1.350 millones con el propósito de hacer la  consultoría de diseño, construcción y operación de un centro hospitalario especializado en el cuidado e investigación del cáncer.

INSTALACIONES DE PROYECTO DE LA FUNDACION DE LUIS CARLOS SARMIENTO

Así mismo recibieron donaciones de Seguros Alfa, otra de las empresas de Luis Carlos Sarmiento, por $5.400 millones como desarrollo de la actividad meritoria.  “El centro asistencial es el legado que quiere dejar al país y especialmente a los énfermos de cáncer el banquero”, reiteró una fuente cercana a Sarmiento

Rápidamente el proyecto empezó a evolucionar. Según los estados financieros a 31 de diciembre de 2019 se reportaron activos por $222.272 millones, pasivos por $210.726 millones  para un activo neto de $11.545 millones.

Y es que el nuevo hospital para el cáncer, hace parte del Régimen Tributario Especial del impuesto sobre la renta, reglamentado en la ley 1818 de 2016 y el decreto 2150 de 2018.

Es decir, que por el hecho de pertenecer a este régimen tributario tiene como exención una tarifa del 20% del impuesto de renta y complementario sobre el beneficio neto o excedente y tiene el carácter de exento cuando se destine directa o indirectamente al desarrollo del objeto social en el año siguiente. 

Actualmente, la obra ubicada al norte de Bogotá presenta avances significativos y se tiene prevista su inauguración para el segundo semestre de 2021. Esta compuesta por un hospital central de 11 pisos, con ocho espacios para radioterapia y ocho para cirugía y 119 espacios de quimioterapia y camas hospitalarias. Anexo se construye otro edificio de cinco pisos destinado a la investigación oncológica.  

Acta de constitución de la Fundación Centro de Tratamiento e Investigación sobre Cáncer Luis Carlos Sarmiento Angulo

Paradójicamente, mientras la familia Sarmiento Angulo proyecta la puesta en marcha del que promete ser un moderno hospital otra realidad vive la entidad pública encargada de hacer el tratamiento de enfermos en su mayoría de escasos recursos.

Fundado en 1934, el primero en América Latina, el Instituto Nacional de Cancerología, INC, ha sido el hospital público oncológico de mayor reconocimiento en Colombia y referente en la región en atención a pacientes, docencia, investigación y estructuración de políticas públicas para prevención y tratamiento de la enfermedad.

En concepto de Fernando Salgado, médico especialista en alta dirección del Estado, el Instituto debe ser el centro de referencia en investigación del cáncer en Colombia. Asegura que se convirtió en un hospital más que depende del ministerio pero deberìa ser una entidad con mucho más presupuesto y autonomía.  

El Cancerológico como se conoce, está adscrito al ministerio de Salud y su última reforma se produjo el 28 de diciembre de 2009, mediante la expedición de un decreto del gobierno Uribe que buscó su fortalecimiento como principal organismo público para el control del cáncer en el país.   

Sin embargo, una década después, más que fortalecer al primer centro de atención al cáncer, especialmente a pacientes de escasos recursos, parece debilitarse en medio del debate de reforma a la salud que apenas comienza.

Articulo 38

Mediante la incorporación del artículo 38 de la ley 010 de 2020 presentada por el partido Cambio Radical, transforma un emblema de la atención de pacientes con esta enfermedad en el país, el Instituto Nacional de Cancerología.

A través de este artículo, se transforma en una entidad estatal de naturaleza especial, ESE. También se le otorga al presidente de la Republica seis meses para reestructurar la entidad. “(…) de acuerdo a su nueva naturaleza jurídica y definir su domicilio, objeto y funciones, órganos estructura de dirección y administración, patrimonio y fuentes de recursos, régimen jurídico, administrativo, laboral y contractual”, señala el artículo.

El proyecto de ley que tiene en estado de alerta a asociaciones médicas y científicas quienes enviaron una solicitud de archivo porque entre otros le aumenta los beneficios a las EPS, fue suscrito por 89 congresistas, en su mayoría de  Cambio Radical.

Agremiaciones médicas y científicas no entienden por qué los legisladores pretender modificar el Instituto Nacional de Cancerología, INC, para que obtenga un estatus de derecho privado que rige la contratación de las ESE. Es decir, pasaría a prestar los mismos servicios de cualquier hospital público, perdería su especificidad y entraría a competir por venta de servicios con los demás.

De hecho, en la comunicación mediante la cual 83 asociaciones médicas, 50 organizaciones sociales y 178 reconocidos expertos le solicitaron al Congreso de la República, el pasado 28 de septiembre, archivar el proyecto de reforma a la salud, en donde cuestionaron, entre otros, los cambios propuestos frente al INC.

«El INC es una institución pública fundamental para la política pública del control del cáncer. Debería ser la mano derecha del Ministerio en materia de investigación, formación, servicio y política pública en este tema. No es claro cuál es el sentido de esta reforma institucional. No podría reducirse a una ESE más en competencia con otros «centros de excelencia» en cáncer como la fundación Centro de Tratamiento e Investigación sobre Cáncer Luis Carlos Sarmiento Angulo-CTIC, que tiene régimen tributario especial», resalta la solicitud.

Así las cosas, el Cancerológico poco a poco se marchitaría con las consecuencias financieras, administrativas que presentan la mayoría de hospitales de la red pública del país, pero en el entretanto entraría a operar la fundación de Luis Carlos Sarmiento con régimen tributario especial y con la posibilidad de convertirse en el único que ofrece especialidad en el país.

Sesión en el congreso

“Con este cambio se busca que obtenga el estatus de derecho privado que rige en la contratación de las ESE, además busca que no solamente esté como hoy que trabaja por el control integral del cáncer sino que adquiere estatus de cualquier ESE en el país pero del orden nacional y adscrita al ministerio de Salud, en este caso se busca que pueda a futuro cambiar su misión y por ende sus ingresos“, afirmó un experto en salud pública.

Esta reforma se haría en momentos en que el actual ministro de Salud, Fernando Ruiz, considerado por los analistas políticos como representante del partido  Cambio Radical en el gobierno, se desempeñó como el director científico del Centro de Tratamiento e Investigación sobre Cáncer de Luis Carlos Sarmiento Angúlo.

El Instituto Nacional de Cancerologia, es una Empresa Social del Estado, ESE. Para el año 2020 el Consejo Superior de Politica Fiscal, Confis, aprobó el presupuesto de ingresos y gastos para la entidad que ha sido exitosa y ajena a los males que aquejan al sistema de salud en Colombia.

Se definió un total de ingresos de $395.294 millones. De los cuales $123.182 millones son de funcionamiento, $223.241 son de operación comercial y $47.870 millones son de inversión. 

Tiene quince unidades funcionales, su planta de personal es de 791 personas entre empleados públicos y trabajadores oficiales y 74 contratos de prestación de servicios con personas naturales.

Fernando Ruiz, Ministro de Salud

En su más reciente informe correspondiente al año 2019, el INC reportó su situación financiera. El total de su patrimonio fue de $425.120 millones, incluso sus pasivos pasaron en un año de $42.000 millones a $28.793 millones respecto al año 2018. El procentaje de utilidad operacional del Instituto es del 22%

Facturó $281.053 millones lo que significó un 1% más respecto a la vigencia 2018, el crecimiento modesto se debió a la disminución de nuevos pacientes remitidos de la Nueva EPS y Medimás, así como a la restricción de servicios prestados a los usuarios de EPS que entraron en liquidación como Salud Vida, Comfacor, Cruz Blanca, Comparta y Emdisalud.

Del total de la facturación el regimen subsidiado representó el 43%, mientras que el regimen contributivo fue del 37% y finalmente el vínculado con el 9.5%. En cuanto a la oportunidad de respuesta, las cifras del INC demuestran su eficacia en relación con el sistema de salud. El tiempo máximo de autorizaciones ambulatorias fue de tres días, mientras que las de hospitalarias fue de 0.3 días.

En su haber también se cuenta dos premios recientes. El INC obtuvo el tercer lugar en el Congreso Nacional de Mastología por el trabajo publicado en The Oncologist sobre la respuesta patológica a la quimioterapia neoadyuvante en cáncer de mama localmente avanzado y su relación con la biología tumoral. También obtuvo el segundo puesto en la presentación de trabajos de investigación en la FUCS con el mismo artículo.

Y es que precisamente en este tipo de cáncer, en el año 2019 el INC realizó 1.336 consultas por primera vez, 8.917 de control, 321 consultas bidisciplinarias, 229 juntas multidisciplinarias y 812 pacientes intervenidos quirurgicamente.

Estado de situación financiera del Centro de Tratamiento e investigación sobre cancer

En los servicios farmaceúticos recibió la certificación BPE del Invima para centrales de mezclas oncológicas y no oncológicas En otras palabras, de aprobarse este artículo en la ley que tiene mensaje de urgencia la venta de servicios de salud por este concepto que en promedio es de $250.000 millones al año se entraría a disputar entre el INC y la Fundación de Luis Carlos Sarmiento Angulo.

Actualmente, el cáncer es la segunda causa de muerte en el mundo y muy común en países pobres. En Colombia, según cifras del ministerio de Salud hay 275.348 personas diagnósticadas. Al año se detectan 2.200 menores con la enfermedad.

En este contexto, el cáncer ha generado un amplio mercado y cada día los recursos que destina el gobierno resultan insuficientes, por ello, es considerada como una enfermedad de alto costo. Según registros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo, OCDE, el cáncer representa el 10% del gasto total en salud de los países.

De allí se desprende, amplio mercado en suministro de medicamentos,  tecnologías y servicios que a la vez que son costosos y también resultan rentables para laboratorios farmacéuticos y centros asistenciales privados.   

El Cancerológico, según estadísticas del año 2018, atendió 7.856 casos nuevos de la enfermedad. De estos 2.599 pertenecían al regimen contributivo y 3.885 al subsidiado; 370 al regimen esoecial, 903 particulares y 99 que carecían de seguro. El 50.7% de estos pacientes fueron de Bogotá, el 15.8% de Cundinamarca, el 13.9% de Boyacá y Tolima y el 15.3% del resto del país.

Fachada del Instituto Nacional de Cancerología

De otra parte, el cáncer de piel, próstata, estomago, colorrectal fueron los más frecuentes en hombres y de mama, piel, tiroides y cuello del útero en mujeres. El INC también atendió a 246 niños menores de 18 años. El mayor número se registró entre los 5 y los 9 años de edad  por leucemia, tumores del sistema nervioso central y linfomas. Ese mismo año el INC certificó 1.291 muertes, de estas 719 fueron mujeres y 572 hombres. El 77.8% murió en el cancerológico y el 22.2% en casa.

Por ahora, de las nuevas acciones de los legisladores dependerá el futuro del Instituto Nacional de Cancerología y sus pacientes. Entretanto el equipo de trabajo del banquero Luis Carlos Sarmiento consolida su labor para poner al servicio rápidamente su obra filantrópica más preciada.

Via API Agencia de Periodismo Investigativo NORBEY QUEVEDO