La Corte Suprema de Justicia negó la llamada «operación ratonera», afirmando que el Ejército Nacional no tenía conocimiento previo de la toma de Palacio en 1985 por el M-19, y por lo tanto, no había planeado su exterminación en la retoma (ver Llamados ex ministros de la época a testificar sobre Palacio de Justicia)..

El Ejército ha tenido buenas noticias en términos de las investigaciones sobre los hechos alrededor de la toma del Palacio de Justicia. En el fallo de absolución de Plazas Vega, la Corte Suprema de Justicia aclaró que el Ejército “no se puso al margen de la ley”, y que es muy distinto que algunos militares “hayan aprovechado su condición de integrantes del mismo para cometer delitos, o que dentro de la estructura jerárquica propia se hubieren emitido órdenes orientadas a ese fin”.

Para la Corte las acciones en la Casa del Florero son evidencia de esto. “Si el ánimo hubiera sido el de exterminar a todos por igual, no se habría dispuesto que la Casa del Florero fuese el sitio de recepción de rehenes, con el propósito ya indicado en precedencia, ni rescatado con vida a más de doscientas personas. Si la intención hubiera sido la mencionada, se habría exterminado a todas las personas que estaban en el Palacio sin discriminación alguna”, señaló.

Lo anterior, sin negar que existieron excesos en la retoma, por lo cual la Corte compulsó copias a la Fiscalía para investigarlas.

Este es el caso del general retirado Jesús Armando Arias Cabrales,  quien ya fue condenado por el Tribunal de Bogotá a 35 años de prisión el año pasado, mencionado reiteradamente en los documentos. Se plantea que fue él quien ordenó los hechos de la retoma y lo Plazas Vega. “No hay duda, la prueba muestra que quien dirigió la operación militar y tuvo el mando de la misma fue el general Arias Cabrales en su condición de comandante de la Brigada XIII”, sostuvo la Corte.

Esto mismo es considerado para la operación en la Casa del Florero. Se estableció “un puesto de verificación de identidad y de retención de sospechosos de pertenecer al grupo subversivo, para lo cual el general Arias Cabrales ordenó a las unidades tácticas conducir a ese sitio a las personas rescatadas del Palacio y permitir su traslado a las residencias una vez cumplido el procedimiento”, afirmó.  Lo anterior, siendo una de las justificaciones para la absolución de Plazas Vega (ver Plazas Vega absuelto por Corte Suprema).

De igual manera, la Corte señala al coronel retirado Edilberto Sánchez Rubiano, como el responsable de los traslados a la Escuela de Caballería. “El proceso de identificación e interrogatorio de los sospechosos, por orden del general Arias Cabrales estuvo a cargo del comandante del B-2, coronel Sánchez Rubiano, quien ejercía la coordinación de todos los elementos de inteligencia que operaron en la Casa del Florero y en esas condiciones le correspondía velar por la integridad física de los mismos”, planteó la Corte.