Todo comenzó a finales de 2014 por una alarma frente al reajuste en los precios del gas natural para la Costa Caribe.

El asunto derivó en un gran clamor nacional por la redefinición de la política energética del país y la preservación de la actividad productiva en situación de equidad, equilibrio regional y redistribución geográfica.

Mientras se descubría la vulnerabilidad del sistema eléctrico y su largo cableado de dificultades a propósito del Fenómeno de El Niño, fue evidente el problema de válvulas, presiones y costos en el entubado del gas natural. La Costa Caribe resulta ser una de las peores libradas.

Ha habido tiempo para la reacción y la acción. Gracias a ello sé que es urgente, necesario, vital y fundamental, marcarle una nueva ruta al futuro del gas natural en Colombia, a mediano y largo plazos.

La Presidencia de la República, el Ministerio de Minas y Energía y la Creg deben resolver este lunes 30 de noviembre, la nueva fórmula de precios del gas natural para la Costa Caribe, en el marco de las sugerencias hechas por sectores políticos, empresariales y sociales, vinculando los elementos que reducen la tarifa, a la par del mercado internacional.

En los otros dos escenarios, el mediano y largo plazos, me parece oportuno sugerir los 5 ejes que creo pueden marcar la nueva ruta positiva del gas natural.

1.- Construcción de Planta de Regasificación en el Pacífico. 2.- Segunda etapa de la interconexión de los campos del interior del país y la Costa Caribe. 3.- Solicitarle formalmente a Venezuela que a partir de enero de 2016, compense el gas que le exportamos hasta hace muy poco, como fue siempre el compromiso. 4.- Exigirle a la Agencia Nacional de Hidrocarburos, ANH, que cumpla su función exploratoria en los términos misionales establecidos. Y 5.- Reestructurar la Comisión de Regulación de Energía y Gas, Creg.

Colombia tiene que parar de una vez por todas la inestabilidad energética. Cuando se registró el daño en Cusiana, se suspendió el suministro de gas a Antioquia en un 100% y en un 60% a Bogotá y Cundinamarca. Las exportaciones a Venezuela nunca se detuvieron. La industria no quiere seguir siendo tratada como el “Patito Feo”.

En el Caribe el indicador de producción con los campos de La Guajira, La Creciente y otros menores era de 700 millones de pies cúbicos diarios, de los cuales se dirigían 400 al consumo regional, 200 a Venezuela y 100 al interior. Con Cusiana y Cupiagua en el Casanare y otros que suman una producción de 330 millones y los 100 del Caribe se tiene una oferta de 430 millones, lo cual se traduce en déficit de 50 millones que obligó a cerrar suministros a Antioquia y al centro del país.

Es decir, estamos ante una preocupante situación de escasez que nos obliga a acelerar la segunda fase de la interconexión entre los campos de la Costa Caribe y el interior del país, de tal manera que es urgente también que la Agencia Nacional de Hidrocarburos, ANH, recupere su tarea de exploración porque no la está cumpliendo como lo ordena su función misional. En este contexto es prioritario confirmar algunas versiones especializadas que desvirtúan el hallazgo de petróleo entre el Cabo de la Vela y la Isla de Tierra Bomba frente a Cartagena, pero señalan una gran fuente de gas comercializable similar al de Chuchupa. Tenemos esperanzas.

La nueva ruta del gas también podría contemplar la construcción de una nueva planta regasificadora en el Pacífico, similar a la que ya está lista en Cartagena. Se trata de una industria que convierte el gas natural licuado en gas natural. Que ayuda mucho a solventar la precariedad del servicio. Pienso en la del Pacífico porque el problema es nacional.

Venezuela dijo que desde enero de 2016 compensaría el gas natural le suministró hasta junio del año pasado. Queremos que el Gobierno le exija categóricamente el cumplimiento de ese compromiso. Finalmente estamos convencidos que la Creg cumplió su ciclo, que desfasó sus opiniones y comete excesos contra las regiones. Por ello me encuentro definiendo las líneas de acción de lo que sería una iniciativa de ley para modernizarla y hacerla más justa, en concordancia con lo que se pensó inicialmente para ella.