Por Carlos Villota Santacruz

Internacionalista, Comunicador Social y Periodista, experto en marketing político y marketing de ciudad

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En la recta final de su segundo mandato, la visita a América Latina por parte del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama no sólo causó un fuerte impacto político –casi un tsunami que se sentirá con mayor fuerza con el paso del tiempo-, sino que abrió una nueva era diplomática y comercial con Cuba. Para el Gobierno de La Habana, en cabeza de los hermanos Raúl y Fidel Castro tiene el desafío en lo que resta del 2016 de restablecer la democracia y de los derechos humanos (algo que en la práctica no será sencillo y fácil de percibir)

En el caso de Argentina, los resultados podrían traducirse a mediano y corto plazo. De entrada la Casa Blanca –en materia de política exterior-hizo un giro de 180 grados con respecto al kirchnerismo, que por 12 años rompió el diálogo con Washington. Sin duda por donde se le mire: tanto en La Habana como en Buenos Aires fue una visita histórica. Más de 80 años pasaron para que un presidente de los Estados Unidos pisará suelo cubano. Más al sur, pasaron 19 años para presenciar un cara a cara con el Jefe de Estado más poderoso del mundo.

Además, de este hecho geopolítico, queda en evidencia el papel que jugará el continente en los meses por venir en el planeta, sacudido por el atentado terrorista en Bruselas, la expectativa del resultado final del proceso de paz de Colombia entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc, tras no cumplirse la firma del Acuerdo Final el pasado 23 de marzo –fecha límite fijada por las partes en septiembre de 2015-

Un proceso de paz, que cuenta con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas y el Papa Francisco desde el Vaticano. Un punto fundamental, que facilitó la reunión entre el secretario de Estado de los Estados Unidos Jhon Kerry y el equipo negociador de las Farc en La Habana. Un hecho impensado tres años atrás, cuando se inició el ciclo de conversaciones.

Para mal o para bien, la visita de Obama a América Latina no pasó inadvertida Se opacó un  poco con el atetando terrorista de Bruselas. Sin embargo, la fuerza de sus palabras, la forma como se movió en cada uno de los escenarios, quedaron plasmados en los titulares de la prensa, de los medios de internet, en la cámara de tv, en la imágenes fotográficas, que recordarán que en el primer trimestre de 2016, se inició el camino para que el continente tenga el protagonismo que reclamaba por año. Un protagonismo, que no está sustentado solo en sus presidentes, sino en la de los ciudadanos. Gracias al poder de la comunicación de las redes sociales y la defensa de sus derechos políticos.

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