Por Carlos Villota Santacruz

Internacionalista, Comunicador Social y Periodista, experto en marketing político y marketing de ciudad

Twitter@villocol

El pasado 28 de noviembre, en las montañas del departamento de Antioquia, un avión privado -de origen boliviano- se aproximaba al aeropuerto de Rionegro, que presta su servicio a la ciudad de Medellín, casi con la totalidad del equipo de fútbol Chapecoence, que a base de esfuerzo, disciplina, sacrificio y fruto del trabajo administrativo y técnico, pasó en menos de 4 años, de las categorías inferiores del Brasil, a ser protagonista de un sueño: alcanzar la Copa Suramericana.

Desde ese día, muchas son las crónicas, los reportajes, las entrevistas en radio, prensa, televisión e internet, que se escucharon en los cuatro puntos cardinales del planeta, que se sacudió en sus cimientos, por el impacto de la noticia y los hechos que rodearon un accidente, que pudo evitarse, si el vuelo, entre Santacruz en territorio boliviano y la capital antioqueña; se hubiese adelantado en condiciones normales, respetando el protocolo aéreo internacional.

Ese un tema, que está en manos de las autoridades de los tres países en el continente. En el terreno deportivo, el accidente tocó  el alma y el corazón de niños, mujeres y hombres de todas las condiciones sociales, incluso de la dirigencia del Atlético Nacional, que propuso que la Copa Suramericana, fuese entregada al Chapecoence, quienes pasarán a historia del deporte de masas, trascendiendo en el tiempo, en la municipalidad brasileña y en particular en sus familias y amigos.

Este hecho significa que el fútbol no tiene fronteras. Toca la convivencia  de los seres humanos, dejando un mensaje de paz, de fortalecimiento de valores, de respeto, de tolerancia y amor, donde los jugadores son los protagonistas y la afición, los invitados especiales: sea en un estadio, a través de los medios de comunicación o en una cancha de entrenamiento.

El fútbol, es más que un juego. Es una cita de compartir en familia. Un encuentro generacional, que en el caso de que nos ocupa, será relatada  año tras año, -la forma como quienes resultaron vivos del accidente, retomaron su vida- También las palabras de los familiares de quienes fallecieron. Hoy, considerados por siempre como héroes y campeones de la Copa Suramericana; desde  la eternidad.  El fútbol: un deporte de trasformación social, con sello colombo-brasileño. A propósito de este comentario usted que piensa. E mail carlosvillota56@gmail.com