Por: Carlos A. Maestre Maya.  Docente universitario-asesor organizacional. 

¿El dólar va a subir más, se estabilizó o va a bajar?, esas son preguntas recurrentes cuando algunas personas se lo encuentran a uno por la calle o en cualquier otra parte. Y es lógica la pregunta, pero no es obvia la respuesta.

Colombia, desde que adoptó la Constitución Política de 1991, dejó en manos de la Junta Directiva del Banco de la República la política cambiaria. En esa Junta el ejecutivo tiene solo un vocero el Ministro de Hacienda, y durante la gestión del gobierno puede cambiar a otros dos integrantes de una esa Junta que es de siete miembros.

Todos sabemos que vivimos en un mundo con una economía cada vez más globalizada, donde hay mayor inter-relación y comunicación entre los mercados laborales y los de bienes y servicios. El país, desde hace varios lustros, se decidió por un esquema de libertad cambiaria. ¿Qué quiere decir eso?: que el precio de la tasa de cambio  será resultado del libre juego de oferta y demanda en torno al mismo. Su variación depende de muchas variables. Ahora, ese es el contexto. ¿qué está pasando?. Desde hace meses, EE.UU. y la China vienen protagonizando una “guerra comercial”, con incrementos de aranceles. De parte y parte hay argumentos, pero el enfrentamiento representa en sí un golpe al libre comercio.

Y – en ese orden de ideas- el dólar en todo el mundo, se ha valorizado reflejando esa situación de incertidumbre, que afecta el comercio y los flujos de inversión. Eso es lo que ha venido sucediendo en Colombia, en las últimas semanas el dólar interbancario subió llegó hasta $3.485 pesos, luego ha bajado y se ha acercado a los $3.360 pesos. En las casas de cambio está un poco por debajo, ese es otro mercado y tiene su propia dinámica. 

Pero, sin lugar a dudas, el dólar está reflejando esa incertidumbre externa; pero también, está reflejando unos desequilibrios internos: un déficit comercial, bastante alto, y seguimos con una oferta exportadora muy concentrada y altamente dependiente de petróleo, carbón y café. Igualmente, está reflejando una incertidumbre sobre la sostenibilidad fiscal del país…

Y si el dólar baja o sube, deja ganadores y perdedores. Ahora, en la subida, puede ayudar un poco a los exportadores, a Ecopetrol, a las finanzas del Estado, en parte;  y los actores económicos que tengan  inversiones en la divisa americana. No obstante, está el otro lado de la moneda, la subida afecta a los importadores, a los consumidores, en general, y a quienes tienen deudas en dólares.

Algunos analistas piensan que el dólar en Colombia va a entrar a otros niveles de equilibrio, a los que tendremos que acostumbrarnos. Y quién decide hasta qué nivel: como lo expliqué antes, es la Junta Directiva del Banrepública, la que determinará, en su momento, hasta donde dejar llegar esa depreciación del peso. El tema fiscal es harina de otro costal, pero está muy relacionado con el cambiario. No obstante, a todos nos debería importar el dólar ya que, tarde o temprano, ese aumento reciente tendrá sus efectos en los precios de bienes importados y una presión en la inflación, aún bajo control; pero también tendrá otras consecuencias. Amanecerá y veremos dice el adagio.  / Bogotá, agosto de 2019.