Si bien no es clara todavía la causa de la caída del avión ruso Airbus A-321 en la península del Sinaí el pasado sábado, lo que es claro es que la posición de EE.UU. y Gran Bretaña han afectado los deseos de Putin y Sisi de no atribuirle el hecho al grupo yihadista. De acuerdo con inteligencia estadounidense, se escucharon conversaciones que dan a entender la responsabilidad de E.I., por lo que para David Cameron y Obama lo más factible es que el grupo islamista haya plantado una bomba. Cameron planteó que “no estamos seguros de que la aeronave rusa cayera por un artefacto terrorista, pero cada vez parece más probable que ese fuera el caso», previo a recibir al presidente egipcio, Abdelfatá al Sisi, quien está  en viaje oficial en la potencia europea.

Obama ha mantenido una postura más equilibrada, planteando la posibilidad de una bomba pero aclarando que “vamos a pasar mucho tiempo asegurándonos de que nuestros propios investigadores y nuestra propia comunidad de inteligencia encuentre lo que está pasando antes de hacer pronunciamientos definitivos».

Lo anterior llevó a una cancelación de vuelos hacia Reino Unido, quien a pesar de por fin asegurar la salida de británicos del país africano, se encontró con la negativa de Egipto, cuyo Gobierno restringió vuelos (8 de easy jet) alegando la limitada capacidad del aeropuerto como motivo. (ver Después de negarlo, Londres y Washington plantean que avión ruso cayó por bomba)

Por su parte, el ministro de la Aviación Civil egipcia, Hossam Kamel, afirmó que no existe ninguna evidencia que compruebe esa teoría. Y no es para menos, el Gobierno egipcio necesitaba recuperar el turismo y evitar la percepción de país peligroso para lograrlo.

Esto en últimas afectó a Putin, quien tras varios intentos de negar la participación de E.I., se vio impulsado a suspender los vuelos rusos a Egipto como recomendación del FSB, su servicio de seguridad, hasta conocer las causas del siniestro.

Sin duda esto es un golpe para el mandatario ruso, debido a las afectaciones que puede tener en la opinión pública de su país. Verse obligado a aceptar esto es decirle a los ciudadanos rusos que por injerir en la guerra en Siria en contra de ISIS, ahora ellos son blancos (ver Incertidumbre alrededor de caída de avión ruso en Egipto: intereses enfrentados).

Pareciere que con esto Egipto se quedó solo en demostrar que E.I. no causó el accidente y que su país es seguro.

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