Por Enrique Herrera

«Su suerte dependerá más de sus errores que de sus aciertos».

El pez muere por la boca y muchos candidatos presidenciales morirán por lo que dicen; su suerte dependerá más de sus errores que de sus aciertos. Los aciertos los acallan y las equivocaciones se amplifican, las hacen virales, se vuelven tema de conversación diaria y así, el daño colateral es mayúsculo. 

A los candidatos les está costando atinar y al igual que en la guerra donde el riesgo aumenta y el error se paga caro, en la recta final de toda campaña política ocurre igual. Ya algunos, por sus yerros, les está costando. Por ejemplo, al Pacto Histórico.

Lo de Francia Márquez con respecto a César Gaviria si bien, lo dicho es cierto, fue una torpeza de aprendiz. Un error. Lo grave para El Pacto Histórico no es tanto los votos que el Partido Liberal pudiera ponerle en la primera vuelta, que no son tantos porque ya están repartidos, sino que el Partido Liberal  lo dotaba de algo clave que adolece: De confianza. Mucha gente desconfía de Petro. El acuerdo le quitaba el miedo a Petro y disminuía la angustia que produce, a muchos, algunas de sus propuestas. Pero, en ese intento murió como el pez, dejó de sumar y se quedó con su mácula. 

La boca tampoco le ayudó con lo del Fondo de Pensiones ni con la suspensión inmediata de la exploración petrolera, ni con eso de democratizar la propiedad rural a través del Estado y mucho menos con tildar de neonazi a RCN. El Pacto Histórico puede morir como el pez. 

Y mientras eso pasa, otros tiran la red para ver que pescan. Quieren atrapar el voto del centro. Los candidatos están buscando ese voto porque, supuestamente, tendría un peso decisivo. Pero la polarización del país puede mover a otro lado, si Fajardo no se apura, los votos del  centro. Los votantes no se quedarán ahí, tomarán partido y se atrincherarán en los extremos.

El país está cansado de la polarización y era el momento del centro pero las peloteras internas de sus candidatos a la consulta, lo desinflaron. También les faltó un relato. Fajardo está en la tarea de remontar la cuesta apelando a alianzas imprevistas, a la base electoral y a  decir que si gana Fico o Petro serán cuatro años más de pasado, radicalización y confrontación y que  él puede ser el punto de unidad del país. Eso es cierto, pero le toca venderlo.   

Por su parte, Fico escogiendo a Lara como su fórmula pensó en el escenario de segunda vuelta: Recoger el voto del centro y ganarle, en este segmento, a Petro. El punto que hay que ver es si ese nombre, el de Lara, le dice algo al país.

Por último dejo a los lectores una frase de  Feijóo, un político español, “Un político tiene que tener un pasado, porque solo los políticos que tienen un pasado se puede predecir qué van a hacer en el futuro».