En la tarde del 23 de enero, el presidente Petro y la alcaldesa Claudia López discutirán cinco opciones que el consorcio presentó. 

l precipitado retorno del presidente Gustavo Petro, que implicó la cancelación de su agenda en Europa, sirvió para también adelantar la cita que tenían previstas para el próximo 31 de enero con la alcaldesa de Bogotá, Claudia López. 

El encuentro, según estableció EL TIEMPO, se reprogramó para este lunes 23 de enero a las 4 de la tarde. Allí los equipos de ambos mandatarios evaluarán las cinco propuestas que el consorcio chino APCA Transmimetro, a cargo de las obras de la primera línea elevada, diseñó a petición del propio Petro, quien desde su posesión ha insistido en que un tramo de la obra sea subterráneo.

EL TIEMPO conoció las propuestas que se van a evaluar en la reunión. Algunas de ellas implican la modificación del Conpes que dio ‘luz verde’ a la iniciativa y el objeto mismo del contrato y el convenio de cofinanciación entre Distrito y Nación. 

Entre las alternativas propuestas por los chinos, la de mayor valor contempla un tramo subterráneo entre la estación 10 (calle 1.ª sur con Caracas) y la calle 100 con autopista Norte, cuyo sobrecosto ascendería a 17 billones de pesos, según revelaron fuentes del Gobierno Nacional. 

Asimismo, hay propuestas de alternativas más económicas solo que no habría extensión del tramo subterráneo hasta la 100, sino hasta la calle 72 donde actualmente se construye el intercambiador vial de la primera línea

La otra opción es hacer subterráneo el tramo entre la estación 14 (calle 45 con Caracas) y la calle 100. Este cambio implicaría un costo adicional que rondaría los 12 billones de pesos. Es decir, alrededor de la tercera parte del presupuesto de Bogotá para este 2023. 

Uno de esos tramos iría desde la estación 8 (Primero de Mayo) hasta la 72 y su costo estaría cercano a los 11 billones de pesos. El otro sugiere un tramo entre la estación 10 y la 72, con un costo de 8,2 billones de pesos. 

La quinta propuesta de los chinos plantea la opción de un tramo del Metro subterráneo totalmente nuevo, es decir, no modifica el diseño actual, sino que adiciona a la primera línea elevada un tramo bajo tierra entre las calles 72 y 100, cuyo costo estaría cercano a los 10 billones de pesos. 

Además de requerir billonarios recursos adicionales, el proceso de modificación de las reglas de juego tomaría al menos dos años más, otros dos años de estudios de prefactibilidad y factibilidad y discusiones adicionales en torno a la consecución de recursos tanto del orden nacional como con la banca multilateral. 

Bajo estas circunstancias, se estima que el Metro para los bogotanos, cuya primera línea elevada hoy tiene un avance del 18 por ciento, ya no entraría en operación en 2028, como está previsto, sino, en el mejor de los casos, en el 2035 o más. 

VÍA pORTAFOLIO