De acuerdo con las FARC, el plebiscito que ha presionado el Gobierno nacional es una iniciativa que no cumple con el compromiso de refrendación de la ciudadanía.  En palabras de Iván Márquez, «La rechazamos no solo por tratarse de una fórmula inconsulta, sino porque constituye la más inocua y menos propicia de todas las iniciativas que a propósito de la paz cursan actualmente en el Congreso», al ser una herramienta que solo provee una respuesta afirmativa o negativa a propuestas políticas.

Márquez cuestionó la efectividad tanto democrática como jurídica del plebiscito. Se preguntó «¿Qué objeto tiene gastarle tiempo a un proyecto de plebiscito que, por una parte, no ha sido consensuado en la mesa de La Habana, y que por otra, se sabe anticipadamente que la limitación de su alcance jurídico le impide aprobar disposiciones para la implementación de un acuerdo final?».

No obstante, parece ser que el Gobierno continuará impulsándola, al ser la herramienta más sencilla que le permite «cumplir» la promesa de refrendación de los acuerdos, pero facilitándole la vida al Gobierno (ver Gobierno pide a Congreso “acelerar” plebiscito y bajar el umbral).