Al igual que pasó con la entrada de Palestina a la Unesco, lo cual generó un fuerte descontento en EE.UU., Rusia ahora manifiesta su oposición a la posible entrada de Kosovo a esta organización. En esa época, debido a esa decisión, EE.UU. e Israel suspendieron fondos para financiar la institución. Si bien ninguno de los dos países son reconocidos como estados, la entrada a esta organización de Naciones Unidas se supone como un espaldarazo, particularmente, teniendo en cuenta el apoyo con el que cuenta este Gobierno.

John Kerry como representante de EE.UU. ya planteó el apoyo de la potencia americana. Este viernes Rusia enviará a Sergei Lavrov para defender su posición; todos tratando se adquirir votos. Así mismo, Rusia amenaza que esto mismo puede ocurrir con Crimea, en Ucrania, claramente en contra de la posición americana.

“El deseo del pueblo de Kosovo de establecer y mantener una cooperación más estrecha con otros países en los campos de la educación, la ciencia y la cultura” fue señalado como motivación para incorporarse a la UNESCO por el Ministro de Relaciones kosovar, Hashim Thaçi.

A finales de octubre, el Consejo Ejecutivo de la Unesco, integrado por 58 países aprobó la solicitud con 27 votos a favor, presentando 14 en contra, 14 abstenciones y tres ausencias. Esto llevará a la votación final del próximo lunes en la Conferencia General.

Y es que las secuelas de la ex Yugoslavia, o el régimen de Milosevic más bien, siguen siendo claras. En este sentido, como contradictor de esta entrada está principalmente Serbia, lo cual no es extraño, debido a que Kosovo declaró su independencia después de la guerra con este país (cuando era la Federación), tras una represión brutal y una serie de violaciones a los DDHH y DIH por el régimen serbio (similar a lo sucedido en Bosnia), lo cual llevó al bombardeo de EE.UU. en 1998 a serbia, y a la separación de Kosovo en 1999. Aleksandar Vucic, primer ministro de Serbia, continúa el discurso religioso afirmando, en una carta a todos los miembros, que este Gobierno desde su separación ha destruido iglesias ortodoxas.

Los albanos son los primeros en apoyar a Kosovo (la población reprimida es de esta nacionalidad), seguidos de EE.UU., Alemania, Francia, Reino Unido, Irlanda, Holanda y Suecia, entre otros que ya reconocieron la independencia de este país.

Colombia por su parte ha sido un país que reconoció a Kosovo desde 2008.