La embajada de Estados Unidos en Bagdad instó este viernes a sus ciudadanos a irse de Irak «inmediatamente», pocas horas después de la muerte del poderoso general iraní Qasem Soleimani en un bombardeo estadounidense.

El primer ministro saliente iraquí, Adel Abdel Mahdi, estimó el viernes que el ataque estadounidense que mató al general Qasem Soleimani y su teniente Abu Mehdi Al Muhandisva a “desencadenar una guerra devastadora en Irak”.

“El asesinato de un comandante militar iraquí que ocupaba un puesto oficial es una agresión contra Irak, su Estado, su gobierno y su pueblo”, afirmó Abdel Mahdi en un comunicado. Abu Mehdi Al Muhandis era el número dos de Hashd Al Shaabi, una coalición de paramilitares proiraníes integrada al Estado.

Soleimani era un «glorioso general» que simbolizaba «el orgullo no solamente de los iraníes sino también de los musulmanes y de los oprimidos en todo el mundo», añadió el Consejo.

Alerta para que se vayan los ciudadanos

La embajada de Estados Unidos en Bagdad, que el martes fue asaltada por una turba proiraní, instó el viernes a sus ciudadanos a irse de Irak «inmediatamente», pocas horas después de la muerte del poderoso general iraní Qasem Soleimani en un bombardeo estadounidense.

La cancillería instó a los estadounidenses en Irak a irse «en avión mientras sea posible», ya que el bombardeo tuvo lugar en el aeropuerto de Bagdad, o «hacia otros países por vía terrestre». Los principales pasos fronterizos de Irak llevan a Irán y a una Siria en guerra, aunque también hay otros pasos hacia Arabia Saudita y Turquía.

Embestidas en Irak, acciones en el Golfo de Ormuz o un ciberataque, entre las opciones, según analistas. Washington enviará 3 mil hombres más a Oriente Medio.

See reporta que los militares serán enviados a Irak y Kuwait y permanecerán en la región durante 60 días.

Las tropas se unirán a unos 650 soldados estadounidenses que ya están presentes en la zona.

La Administración de los Estados Unidos no tiene la intención de divulgar información sobre la supuesta amenaza que representaba el mayor general iraní Qassem Soleimani, asesinado la noche de este 2 de enero cuando salía del aeropuerto de Bagdad (Irak).

El asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Robert O’Brien, quien este 3 enero se pronunció sobre el asunto frente a la prensa, aseguró que Soleimani había arribado a la capital iraquí desde Damasco (Siria), donde preparara un ataque a diplomáticos y personal militar estadounidenses.

Sin embargo, cuando se le pidió ofrecer detalles sobre tales planes, el funcionario se negó a revelarlos, argumentando que se trataba de información «extremadamente secreta».

Tras múltiples incidentes entre ambos países, los expertos no se imaginan la muerte del poderoso oficial, hombre clave del régimen de Teherán, sin respuesta.

«Hay un amplio espectro de respuestas posibles que no todas implican una acción militar o violenta», matiza Heiko Wimmen, responsable de la organización Crisis Group para Siria, Líbano e Irán.

«Ninguno de los dos bandos quiere la guerra, ninguno de los dos tiene nada que ganar. El peligro es que estén en una colisión frontal, esperando que el otro retroceda. Si ninguno de los dos lo hace, puede terminar en un desastre», afirmó.

El estallido del teatro iraquí

Irak, donde la República islámica cuenta con un gran apoyo, debería estar en el centro de las primeras respuestas de Teherán, aunque solo sea a través de sus milicias, aliados y otros simpatizantes.

«Irak se convertirá ahora en el primer campo de batalla», estimó Alex Vatanka, experto de Irán en el Middle East Institute de Washington.

«Habrá mucha presión sobre la presencia militar en Irak», opinó, recordando que los estadounidenses perderían mucho estratégicamente si se retiran.

En Bagdad, les comandantes de las facciones pro-Irán ya llamaron a sus combatientes a «estar preparados». El líder chiita Moqtada Sadr reactivó el Ejército de Mehdi, su milicia disuelta hace una década tras haber acosado al ocupante estadounidense en Irak.

Acciones antiestadounidenses son también posibles en Líbano, posiblemente en Yemen o Siria, donde Irán es activo con sus aliados, como los hutíes yemenitas o el Hezbolá libanés.Publicidad

El petróleo del estrecho de Ormuz

Irán fue acusado muchas veces en 2019 de haber atacado petroleros frente a las costas de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos y de haber confiscado buques marítimos cerca del Estrecho de Ormuz. También se sospecha que está detrás de un espectacular ataque contra dos instalaciones petrolíferas sauditas, que tuvo un enorme impacto.

«Irán ha demostrado que puede atacar instalaciones, bloquear buques. ¿Es posible un bloqueo?», cuestiona Jean-Charles Brisard, presidente del Centro de Análisis del Terrorismo (CAT) en París.

Los países occidentales anunciaron varias operaciones para asegurar el transporte en esta zona ultramilitarizada.

La opción del ciberataque

«Irán (…) intenta dotarse de capacidad cibernética ofensiva que permita ataques contra infraestructuras críticas de Estados Unidos y sus aliados», declaró ante el Senado estadounidense en enero de 2019 Dan Coats, director del National Intelligence, que dirige los servicios de inteligencia estadounidenses.

Los expertos consideran a Irán como uno de los principales actores en la escena cibernética mundial.

«Los iraníes formaron un ‘ejército cibernético’, un grupo que juró lealtad al guía supremo sin ser una estructura social», explicó a la AFP Loic Guézo, secretario general del Clusif, agrupación de profesionales franceses especialistas en seguridad e información.

«Sus medios de acción son más bien sobre infraestructuras de tipo industrial, es allí donde dan bastante miedo: una intrusión en los sistemas de producción de energía estadounidense», afirmó.

El asunto nuclear

Desde mayo, Irán ha incumplido varios compromisos del acuerdo de 2015 que garantizaba el carácter pacífico de su programa nuclear, en respuesta al retiro de Estados Unidos del texto en 2018 y el restablecimiento de sanciones estadounidenses que asfixian la economía iraní.Publicidad

Para el próximo lunes se esperaba un anuncio de Irán de nuevas decisiones sobre el moribundo acuerdo, como la reactivación de instalaciones prohibidas o la superación de nuevos umbrales de enriquecimiento de uranio.

Francia pidió el viernes a Teherán evitar el riesgo de una «grave crisis de proliferación nuclear».

Nadie quiere una guerra frontal

Según Vatanka, Soleimani era una figura importante y «será necesario un discurso de venganza masiva» del régimen iraní. Pero ni Washington ni Teherán desean ir al enfrentamiento mayor, convencional y brutal.

Otras figuras de la revolución han sido abatidos y «nunca fueron verdaderamente vengados», señaló el investigador.

El régimen iraní, ya en gran dificultad en el plano interno, no tiene posibilidad de ganar una guerra de esta magnitud. «No es un régimen suicida», insiste Vatanka.

Nueva York refuerza seguridad

El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, aseguró este viernes que se ha coordinado con los mandos de la Policía de Nueva York para «estar vigilantes» y proteger localizaciones clave de la ciudad «ante cualquier intento de Irán y sus aliados terroristas de tomar represalias contra Estados Unidos».

El edil neoyorquino auguró que «durante un largo periodo de tiempo» deberán permanecer atentos ante esta «amenaza».

De Blasio, que compareció este mediodía junto a altos cargos de la Policía, recordó que «durante los últimos 20 años, Nueva York ha sufrido los resultados del terrorismo» y advirtió que, desde anoche, «nos enfrentamos a una realidad diferente: estamos en un estado de guerra de facto entre EE. UU. e Irán y nadie sabe qué pasará».

Entretanto la Administración de los Estados Unidos no tiene la intención de divulgar información sobre la supuesta amenaza que representaba el mayor general iraní Qassem Soleimani, asesinado la noche de este 2 de enero cuando salía del aeropuerto de Bagdad (Irak).

El asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Robert O’Brien, quien este 3 enero se pronunció sobre el asunto frente a la prensa, aseguró que Soleimani había arribado a la capital iraquí desde Damasco (Siria), donde preparara un ataque a diplomáticos y personal militar estadounidenses.

Sin embargo, cuando se le pidió ofrecer detalles sobre tales planes, el funcionario se negó a revelarlos, argumentando que se trataba de información «extremadamente secreta».

Fuentes AFP- Efe- RT en Español