Una de cada tres personas en Colombia, entró en el “oscuro túnel” de quedarse sin alimentos, al completarse el noveno día del paro nacional, bajo una crisis económica, social y de movilidad, de mayor gravedad en lo que va corrido del año 2021, en medio de manifestaciones pacíficas y de vandalismo que dejan pérdidas de 80 millones de pesos, 700 policías e integrantes del ejército heridos y por lo menos 14 personas muertas.

Desde el pasado 28 de abril, cuando se dio la hora cero del paro nacional, en la mayoría de los hogares colombianos de estratos 1,2, 3 y 4, solo “se come una vez al día”, lo que confirma las estadísticas del DANE, quién reveló que más de 2 millones de personas, dejaron de pertenecer a la clase media, como consecuencia del impacto económico de la pandemia.

Desde el terreno técnico, un total 20 millones de personas en el país, se están alimentado mal, lo que podría llevar al colapso el sistema de salud. Un escenario donde el país, no “está preparado, en particular en municipios y veredas de la región pacífica, andina, caribe, amazónica y los llanos orientales”.

Esta cadena de hechos, que se comenzaron a percibir, 24 horas después del paro nacional, es parte de la estrategia del régimen de Nicolás Maduro de crear un caos institucional, crisis política, hambre e inseguridad en Colombia, tras señalar al Gobierno del presidente Iván Duque como el “amigo del imperio. Enemigo de la Revolución Bolivariana”.

En calles de ciudades como Bogotá, Cali o Medellín, se escucha hombres y mujeres de acento venezolano, apoyados por colombianos de todas las edades. “Hay que destruir los almacenes de cadena. Las tiendas de barrio. Usted, esta noche se mete a los negocios y se lleva lo que pueda en comida. Este es solo el comienzo del hambre, que van a padecer este país de mierda”, dicen

Un grupo de mujeres colombianas entre 40 y 50 años, en una de las ciudades intermedias de Colombia –Ibagué- reconocen en diálogo con el NOTICIERO NACIONAL DIGITAL que han tenido que recortar a sus hijos, las porciones de carne, pescado, huevo y leche. (si es que hay)

Es decir, se pasó de la teoría la acción, en la estrategia de “invasión silenciosa de Venezuela a Colombia desde el 2015. La idea es crear un problema de seguridad alimentaria que supere el manejo del Estado colombiano, en particular en la tercera capital más importante del país: Cali. Allí, en la que es llamada la ciudad deportiva de América”, se cobra en tiendas de barrio 5 mil pesos por un plátano Por tres huevos, 3500 pesos.

También en las ciudades de  Popayán, Villavicencio, Cartagena y Tunja, la dificultad `por obtener alimentos se ha vuelto una constante para la clase de escasos recursos y media. “Es difícil comprar hoy, un kilo de carne o frutas por el alto precio, comparado con los ingresos que perciben en medio de la pandemia. Menos de 3 mil pesos diarios”.

La falta de alimentos, tiene contra las “cuerdas” a familias en los barrios de Teusaquillo, Usaquén y Chapinero en Bogotá, del Barrio Bolívar en Popayán y en el barrio Las Cuadras y la Avenida de los Estudiantes en la ciudad de Pasto. En un recorrido del POLITIKA por estas zonas de Colombia, se estableció que una de cada cinco personas está en inseguridad alimentaria.

“Lo peor, es que no se ve una solución o una posibilidad de solución, a esta problemática”, dice una docente universitaria, qué en la pandemia, vio fallecer a 7 miembros de su familia. Además, se suma el hecho, que tres de cada diez personas en el país, han afrontado la pérdida parcial de sus ingresos, en lo que va corrido del 2021.

La estrategia del régimen de Maduro no solo es colocar en “cuidados intensivos la seguridad alimentaria” a su vecino, sino acelerar la salida de colombianos, para que sus connacionales, se queden en el país como “reyes y amos”, tendiendo puente con grupos delictivos y grupos de narcotraficantes, como sucede en Cartagena, Santa Marta y Barranquilla.

De continuar esta situación –señaló una profesional de la sicolo ga a POLITIKAse traducirá a mediano y largo plazo, una pérdida del capital humano y social, incluyendo una reducción en el número de profesores, doctores científicos y otros sectores del conocimiento.

Al cierre de esta edición, los que conocen bien lo que paso en Venezuela –con la llegada del chavismo al poder- recuerdan que después de atentar contra el servicio público, obstaculizar las carreteras, generar escasez de alimentos, el próximo paso que sufrirá Colombia –sino se sacuden y ponen la casa en orden- “es el ataque a la infraestructura eléctrica y el suministro de gas”.

En la mira están los departamentos de Nariño y Bogotá, con el protagonismo de las localidades como Usme, Bosa, Ciudad Bolívar y Sumapaz, donde utilizan gas para cocinar los alimentos. “De allí, a que no haya agua y un caos generalizado sin fin, hay solo un paso” añade un hombre venezolano de 28 años de edad, con esposa e hija, que vive en la localidad de Suba, como conductor de Bicitaxi. Un vehículo de transporte, que por estos días reemplazó al sistema público de Transporte –TRANSMILENIO.

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