Cuando en noviembre de 2018 se observó en las estaciones de Transmilenio en Bogotá, en las entidades bancarias, edificios públicos y privados, la huella del paro nacional, Colombia estaba asistiendo, a la invasión silenciosa de las milicias bolivarianas, que a través de “olas de migración” llegaron al país, argumentando que el régimen de Nicolás Maduro los expulsó.

De esa fecha hasta hoy, 7 de mayo de 2021, este grupo poblacional no solo ha crecido en número –cerca de 100.000- en los cuatro puntos cardinales de la tierra del Nobel Gabriel García Márquez, sino que han sido protagonistas de asaltos a buses, extorsiones, secuestros y todo tipo de actos de violaciones a la ley, incluso pagando a algunos compatriotas contagiados de coronavirus, para que se sumen a las marchas desde el pasado 28 de abril, bajo el argumento de protestar contra la Reforma Tributaria.

En los sectores más pobres de Bogotá, -localidades de Sumpaz y Ciudad Bolívar- las milicias bolivarianas hacen presencia desde hace más de 5 años. Tienen medios de comunicación hablados y escritos. Poseen redes sociales y una emisora virtual, desde donde hacen clase virtuales a niños y jóvenes, sobre el pensamiento del ex presidente de Venezuela Hugo Chávez y Nicolás Maduro –a quién llama el Jefe Supremo-

Ahora, ya no trabajan solos. Tienen de aliados a niños y jóvenes colombianos que se visten de negro, verde oliva y camisetas con la imagen de Hugo Chávez o Nicolás. Incluso, en pandemias han hecho fiestas clandestinas, en medio de licor, drogas y música alusiva a la “Revolución Bolivariana. Lo curioso, es la mayoría de asistentes son mujeres entre 14 a 28 años.

En estos lugares ellas, pagan favores sexuales –a colombianos y venezolanos- entre 10.000 y 100.000 pesos- de acuerdo a la solicitud del cliente, que en lo posible debe ser un potencial adepto a la causa, al que después de llamarlo por su nombre de dicen “compañero o chamo”.

“No hemos presentado en barrios pobres de Bogotá, Pereira, Pasto, Chía. Tocancipá o Sogamoso como un grupo de hombres y mujeres sociales que vamos En ese momento, comienza una cadena de confianza, que después se consolida, hasta llegar a las calles, donde comparten las manifestaciones, que más adelante derivan en hechos de violencia y terrorismo.

“Es toda una cadena invisible. Igual sucedió en mi país cuando yo, era niño, dice Román (nombre ficticio para proteger su identidad), quién asegura en diálogo con EL NOTICIERO NACIONAL DIGITAL que “lo que vive Colombia, es muy similar a lo que se registró, en las dos últimas décadas a trasformar su calidad de vida. Lo hacemos, a través de cultura, libros y películas. Una vez nos ganamos la confianza, se inicia una etapa de adoctrinamiento del pensamiento Bolivariano de Hugo Chávez y de su sucesor Nicolás Maduro. Todo está milimétricamente planificado y pensado. Por esa tarea recibimos, entre 100.000 hasta 500.000 pesos mensuales. Ahora, en medio del paro, la paga se multiplicó. Es que hay, más trabajo”, anota

Entre la población colombiana, -triángulo de oro económico y político Cali, Bogotá y Medellín- “Hay presencia de militares retirados mi país. Hombres, que eran de inteligencia. Si tenían que matar a sus hijos o sus esposas por la causa bolivariana, lo hacían”, añade con voz fría y fuerte. “De cinco personas que integramos las milicias, 3 tenemos entrenamiento de armas y seguridad”, añade

En otras palabras, esta invasión de migrantes venezolanos a Colombia, es parte de todo un es escenario armado desde Caracas. Ya no son socialistas Ni comunistas. Tenemos un nuevo lenguaje y una nueva narrativa. Es una nueva manera de invadir a un país que comparte frontera, que por historia ha sido amigo de Estados Unidos.

Es más, el régimen de maduro y la Revolución Bolivariana le ha vendido una historia al mundo sobre el socialismo del siglo XXI. “Los jóvenes colombianos hoy, son muy sensibles. Son presa fácil, para encausarlo en una guerra de clases sociales. Algo que se evidencia en la ciudad de Cali y Bogotá, donde entre los manifestantes hay niños de 13 a 16 años. Son los más violentos. No saben de historia y menos la importancia de cuidar la riqueza patrimonial del país”

En un teatro de “guerra” en que se han convertido las calles de las principales ciudades de Colombia –que se ha llevado por delante personas, bienes inmuebles y la historia- la consigna es destruirla a como dé lugar. “Similar, a una ola de 40 metros que levanta contra la oligarquía, originando caos, pobreza y destrucción. “Es paso en mi país –manifiesta nuestro testigo- de lo que vivió en Venezuela. “La película se repite. Ahora, es acá. Tal vez con más fuerza y estrategia que en la ocasión anterior”, recalca

En el año 2017, en una manifestación en Venezuela fue asesinada con tiros en la cabeza Paola Ramírez- Hoy, en Colombia Lucas Villa fue declarado con muerte cerebral. El episodio es muy similar. Se busca levantar héroes, para que se diga a nivel internacional que el Ejército y la policía son violadores de los derechos humanos. Alguna duda de ese accionar. A mí no me queda ninguna.”, sostiene

Finalmente –si se puede afirmar así- la tarea de la renovación del socialismo del siglo XXI, tiene en la mira a varias generaciones de colombianos. Se están acostumbrado a la escasez de alimentos, paralización de la economía, corrupción, migración masiva, destrucción del poder adquisitivo del peso –el dólar en alza, hambre, miseria y muerte. Largas colas para comprar leche y pollo. “Creo que, somos la última generación de mi familia que vivirá del campo, si esto sigue así”, puntualiza Ana, (nombre ficticio) desde el departamento de Boyacá.

El laboratorio de la “Revolución Bolivariana busca tomar un nuevo aire en Colombia. El plan de comenzó a ejecutar, en una etapa agresiva y violenta, desde la última semana de abril. Lo peor, puede está por venir. Se habla en las calles y las redes sociales, que el “verdadero paro nacional es el 28 de mayo. Por lo que se observa, es más posible que nunca que se cristalice”