Por Rodrigo Llano Isaza

Esta nueva serie, que espero les guste o, por lo menos, la miren con benevolencia, no pretende ser un estudio exhaustivo de las crisis del capitalismo mundial, solo pretende mostrarle al público lector una faceta muy olvidada del efecto que sobre la economía han tenido unos rufianes que se han aprovechado del deseo por enriquecerse fácil y rápido por las gentes de todo tipo, en el marco del libre mercado. Quien tenga inquietudes queda con una hoja de ruta para que siga investigando.

Rufianes que sacudieron la economía mundial (1). Los Tulipanes de Holanda 1637.

El “ancien regime” o el feudalismo fueron enterrados por la burguesía como estructura social y el Liberalismo como su matriz política. Lo que nació, de Liberales y burgueses, en grandes líneas, fue el capitalismo que, sin duda, transformó el mundo y dio origen a la democracia. Es, para decirlo de alguna manera, la historia del mundo en los últimos cuatrocientos años, o. para decirlo en palabras del gran Winston Churchill: “la democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado”. Este capitalismo, como todo lo que tiene éxito, ha tenido sus altas y sus bajas, donde los rufianes han tenido un papel estelar, lo que obliga a unos Estados fuertes y con regulaciones precisas que impidan su accionar o lo castiguen severamente y cuyos primeros balbuceos críticos se presentaron en Holanda.

Los tulipanes llegaron a Holanda en el siglo XVI provenientes del imperio otomano. Lo que se llamó la tulipomanía o crisis de los tulipanes se presentó entre los años 1636 a 1637. Desató la primera crisis especulativa en los mercados de capitales, los rufianes holandeses llegaron a vender el “Semper Augustus”, un solo bulbo de tulipán, en 6.000 florines de entonces, unos 100.000 euros actuales, más o menos 450 millones de pesos (abril/2020, en plena pandemia del covid 19), equivalente a 24 toneladas de trigo de la época. Muchos bandidos…

Decorar con flores se había convertido en un símbolo de ostentación y de estatus y su comercio se hacía con la exitosa compañía neerlandesa de las indias orientales. Llegaron a Holanda como a su propia casa y que, en lo que otras partes es una desgracia, en los países bajos le dio a la planta un parásito, que transmite un virus y le da a la flor una gama extraordinaria de colores, que la hace única e irrepetible.

La especulación comenzó a crecer desde 1620 y tuvo su pico y caída en 1637, después de un estallido de peste bubónica en 1636 que diezmó la población de los países bajos, la burbuja estalló el 5 de febrero de 1637, desatando el pánico económico y provocando la ruina de miles de negociantes y especuladores que jugaban a la ruleta rusa…pero con flores.

Es esta la primera gran crisis de ese capitalismo en ciernes, aprovechado por rufianes e inmortalizada en el libro de  Charles Mackay, Memorias de extraordinarias ilusiones y de la locura de las multitudes (1841).

Rodrigo Llano Isaza
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