Este martes un aproximado de 640.000 estudiantes de 1.000 escuelas no tendrán clases debido a la medida.

La situación se da por una amenaza de bomba supuestamente «creíble» recibida el día lunes de manera electrónica y que enfatizaba ataques a varios centros educativos, mencionando mochilas y paquetes, de acuerdo con el superintendente del Distrito Unificado Escolar de Los Ángeles (LAUSD), Ramon Cortines. De esta manera, la decisión se tomó para evitar riesgos y registrar las escuelas, mientras la policía declaró que el rigen del mensaje parecía ser Frankfurt, Alemania.

Claramente los hechos terroristas de San Bernardino influenciaron la decisión. «Tras examinar precedentes recientes no puedo permitirme asumir el riesgo», resaltó Cortines en una rueda de prensa. Al respecto, el alcalde Eric Garcetti dijo que «no es mi decisión, pero la apoyo». «Entiendo la preocupación que deben de tener las familias esta mañana, pero es vital que mantengamos la calma», declaró, agregando que «esta decisión ha sido tomada por el Distrito Escolar en un exceso de prudencia».

Así mismo, el jefe de la Policía de los Ángeles Beck afirmó que «es muy fácil criticar una decisión cuando no tienes responsabilidad en sus consecuencias (…) El distrito escolar es responsable de tres cuartos de millón de vidas. Es irresponsable criticar esta decisión».

Esto hace referencia a la reacción tanto de la Policía de Nueva York, a través de su jefe William Bratton, como del Alcalde Bill de Blasio, debido a que ellos recibieron una amenaza similar. El primero dijo que la decisión es una sobreactuación y afirmó que era una broma seguramente realizada por personas que veían demasiado la serie Homeland. El alcalde, por su parte, afirmó que «no había nada creíble en la amenaza, era muy rara» y agregó que «estamos absolutamente convencidos de que nuestros niños están seguros».

No obstante, la prevención y el miedo en Los Ángeles continúa y la medida es apoyada por la administración pública.