Aquí la verdad tiene sesgo político y pierde la perspectiva de la credibilidad. Lo mismo hacen malabares los periodistas filomamertos que les parece escandaloso que no aparezcan unas grabaciones en la Fiscalía que supuestamente daban cuenta de indelicadezas del candidato uribista mientras que normalizan que los chats de un teléfono del candidato petrista se hayan borrado mágicamente o que las conversaciones y grabaciones del computador del comandante guerrillero Raul Reyes no hayan sido consideradas por una Corte que decidió prejuiciosamente invalidarlas como prueba, con el argumento de que fueron obtenidas de manera irregular, con lo cual fue evidente el sesgo con el que se priorizó la forma por encima del contenido.

En todo caso las consultas y las encuestas en un país como Colombia reflejan más la capacidad que se tiene para hacerle el esguince a los resultados que la escueta verdad sobre las intenciones del voto popular. Y con serias dudas sobre la transparencia y la validez de sus algoritmos terminan más dando de que hablar que orientando a la opinión que es en donde se concentran. En un país donde la trampa llega primero que la ley, la mentira se repite hasta volverla verdad y la experticia se empeña más en el parecer que el ser, cualquier herramienta se vuelve un arma, es decir un peligro depende quién la use. La encuesta de Invamer parece un favor al gobierno porque pone a Iván Cepeda ganador absoluto y le baja el moño a Roy Barreras. Sube de golpe y porrazo a Claudia López y baja de un mamonazo a Sergio Fajardo. La pregunta en las encuestas hoy no es quién gana sino a quién le sirve el resultado.