Los productores afirman que cada vez más están siendo víctimas del robo de animales, cárneo, amenazas y hasta extorsiones que atentan contra su vida. 

Desde hace varios meses, muchos son los productores que han denunciado públicamente acerca de las constantes amenazas que están viviendo junto con su familia, producto de personas o grupos delincuenciales que han tomado como actividad de sustento el robar, extorsionar y hasta matar a productores colombianos

Esta es una situación que ha ido en aumento en los últimos meses y hoy tanto las zonas urbanas como los rurales están viviendo la misma tragedia, la falta de seguridad. La realidad colombiana es que los niveles de inseguridad han aumentado y hoy nadie está tranquilo al salir de su casa a sus trabajos, y mucho menos en el campo, pues los delincuentes tienen un modelo operativo en el cual ‘fichan’ a su víctima y atentan contra ellos.

Esto es un reflejo claro del deterioro de la seguridad que hay en el país, razón por la que hoy los ganaderos están más preocupados y alarmados que nunca, pidiendo así un apoyo contundente a las autoridades para que controlen a estos delincuentes.

Los niveles de inseguridad en la Región Caribe

De acuerdo con Milagro de Jesús Ojeda Britto, presidenta de Asogagua y representante legal de La Guajira ante la junta directiva de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), “en temas de seguridad sí hemos tenido muchas quejas de robos en finca, el abigeato y las amenazas que han permanecido como una constante preocupación, teniendo en cuenta que las autoridades han estado haciendo sus esfuerzos para mitigarlo pero no hemos logrado una disminución de los niveles”.

Una de las mayores afectaciones de los productores en esta región es causa del abigeato, pues de manera frecuente los productores pequeños, medianos y grandes ven como los delincuentes se llevan sus animales hasta dejarlos con las manos vacías.

“El abigeato y el cárneo ha aumentado en el departamento al punto que hay productores que han dejado de trabajar en el campo como consecuencia del robo total de sus animales. Es decir, estos grupos comienzan robándose un animal y prosiguen haciéndolo en la misma finca hasta dejar a algunos ganaderos sin nada”, describe Ojeda Britto.

La líder de los ganaderos en el departamento de La Guajira asegura que ante esta situación los productores se han reunido con las autoridades para expresarles su miedo a causa de esta situación, razón por la que estos atienden al llamado.

Pero la realidad es que a pesar de todo, los casos no disminuyen sino que, por el contrario, aumentan, debido a que día a día aparecen nuevos grupos delincuenciales queriendo atentar contra los trabajadores del campo que incansablemente luchan por el sustento de sus familias y el bienestar del sector agropecuario.

“Los delincuentes matan a un animal y no saben ni cuánto cuesta, pues para ellos es lo mismo. Muchas veces hemos visto que matan a las vacas preñadas y hasta en el último trimestre de gestación y repito para ellos eso no tiene relevancia y por esto algunas personas han vendido ya sus tierras, pues les han acabado todo”, explica Ojeda Britto quien añade que en el desespero de las personas, toman la decisión de abandonar el negocio.

En la Región Andina la sotuación es invivible

Por el lado del centro del país, especialmente en la zona del Magdalena Medio que hace parte del departamento de Antioquia, los productores han manifestado su miedo con el aumento de grupos delincuenciales como las Bacrim.

Juan Camilo Tamayo, productor de la región de Puerto Berrio, explica a este medio que “en este tema nos ha ido bastante regular porque la seguridad ha estado muy precaria. En mi caso y en el de la región hace muchos años no nos sentíamos tan inseguros y tan vulnerables ante el aumento de las Bacrim”.

Para este productor, la situación que está pasando la región es invivible pues tanto en las cabeceras municipales como en el sector rural están apareciendo diariamente delincuentes que los tienen azotados y hasta atemorizados.

“Las personas que estamos trabajando por el desarrollo de la región nos sentimos desprotegidos ante este sistema de judicialización, es que es muy difícil prosperar así. Por esta razón estamos fortaleciendo la comunicación entre los ganaderos con la utilización de radios con repetidoras”, expresa Tamayo.

Esto demuestra que son los ganaderos quienes han tenido que tomar medidas y hacer esfuerzos para poder controlar esta situación de alguna u otra forma, ya sea fortaleciendo la comunicación o hasta incrementando los mecanismos de seguridad en el interior de sus fincas.

Por su parte, Jorge Omar Tejada Galvis, director ejecutivo del Comité de Ganaderos del Quindío, indica que el hecho de tener cuatro casos de abigeato en una sola semana implica una cantidad alarmante para los ganaderos de la región, quienes viven en carne propia el flagelo y se ven afectados de manera directa.

El dirigente detalla que ante esta situación han comenzado con una campaña con los gremios de la región que está enfocada en el fomento de algunas medidas de auto cuidado por parte del ganadero que también incluye el apoyo de las autoridades.

“Con esta campaña se esperan resultados muy positivos por parte de las autoridades en materia de capturas. Si estas personas siguen en libertad y en la calle, obviamente van a seguir delinquiendo, por lo tanto esperamos que se puedan recuperar los ganados hurtados y así mismo las capturas de estos delincuentes”, asegura Tejada Galvis.

En la Región Orinoquía la situación se agrava

En el departamento del Meta, Luis Eduardo Arias Castellanos, gerente de la Corporación de Ganaderos del Meta expone que “la seguridad a nivel del campo en esta región que siempre ha sufrido por este tema, no ha cambiado mucho durante el tiempo. Pues en las zonas donde hay grupos armados existe esta presión hacia los productores”.

Para el dirigente, la situación se agrava pues a pesar que es de conocimiento de la sociedad, muchas veces las víctimas no son capaces de denunciar ante el miedo que existe de mayores consecuencias para sus familias.

“Las personas a veces permiten y se comprometen a hacer algún pago para seguir trabajando, según sus palabras. Esta es una situación demasiado compleja que tenemos en el departamento y creo que en el país en general”, menciona Arias Castellanos.

Este líder de los ganaderos reconoce que las autoridades del departamento, tanto Policía como Ejercito Nacional hacen sus esfuerzos para controlar esta difícil situación, el problema es el sistema de judicialización.

“A nivel del departamento se han capturado importantes cabecillas de todas las fuerzas irregulares que existen en el territorio, pero esto es una especie de negocio porque salen unos delincuentes y entran otros, entonces es un circulo que hay que romperlo por completo. No podemos decir que vamos a acabar, porque en la delincuencia es una palabra difícil de cumplir”, detalla Arias Castellanos.

Tenemos  Ley de abigeato pero no contundencia judicial

En esta ley (1944 de 28 de diciembre de 2018 o también llamada ley de abigeato) se crean los tipos penales de abigeato y abigeato agravado, por lo que se permite a las autoridades iniciar procesos de extinción del dominio sobre los vehículos, bienes, inmuebles que sean utilizaos para perpetrar esa conducta en los campos colombianos.

Los líderes ganaderos consideran que a pesar que esta ley está en vigencia en el país, le hace falta más rigurosidad.

Según Arias Castellanos, “hace falta que las autoridades judiciales tengan más contundencia, pues la Policía Nacional trata de controlar el abigeato y el cárneo, pero estos delincuentes terminan fuera de la cárcel por vencimiento de términos, porque no hay pruebas suficientes o por cualquier razón. Entonces el poder judicial en Colombia es el que en realidad nos tiene más afectados porque no se aplica como es”. El dirigente añade que esta “ley está muy bien concebida pero que pocos aplican”.

Por su parte Ojeda Britto comenta que “las autoridades policiales siempre están pendiente a nuestro llamado, pero la justicia en Colombia es muy precaria porque a pesar que se capturan a los bandidos, estos salen de la cárcel porque no son un peligro para la sociedad”.

Los productores consideran que en el país, no hay un fiscal ni un juez que ampare al sector ganadero y agrícola, razón por la que muchas veces no se entiende qué tan importante puede llegar a ser un animal para los productores.

Asimismo, Tamayo coincide que “las autoridades han logrado controlar algo pero no ha sido suficiente y no son los resultados esperados. Además que el sistema judicial está fallando demasiado porque a pesar que el Ejército y la Policía Nacional hacen esfuerzo, este se está perdiendo al momento en que se logran las capturas de las personas debido a que ahí se desengrana todo porque estos delincuentes salen en libertad a los pocos días”.

Los productores de Colombia esperan que la situación pueda cambiar, pues para ellos es evidente que este es un problema de nunca acabar. Sin embargo confían en que se pueda mitigar gracias al esfuerzo conjunto que hacen todos los participantes de este sector