Por Carlos Villota Santacruz

Internacionalista, Comunicador Social y Periodista, experto en marketing político y marketing de ciudad

Luego de conocerse uno a uno el resultados de las elecciones primarias en los Estados Unidos, se ratificó que la aspirante más opcionada por el Partido Demócrata era Hillary Clinton. En el Partido Repúblicano,- de menos a más- una sorpresa. La victoria de Donald Trump. Lo mejor, es que la carrera la Casa Blanca, comenzará en firme en la tercera semana de mayo, donde la comunidad hispana, tendrá  en sus manos el futuro del país y del mundo, por el impacto geopolítico que generará, quién será el sucesor Barack Obama.

Las estadísticas no mienten. Hoy en territorio norteamericano hay 50 millones de hispanos. Los hechos demuestran su constante crecimiento e influencia política. “Es una realidad que los dos aspirantes a la presidencia de los Estados Unidos, manejarán en campaña”, dice George Castro líder de la colonia colombiana en New Jersey.

Si se analiza el resultado de anteriores campañas en cifras electorales, el ex presidente George W. Bush obtuvo el 40% del voto hispano en su reelección.

En el 2008, el 67% del voto latino fue en favor de Obama. Sin embargo, ni la señora Clinton ni el señor Trump no puede dar por sentado esa intención de voto para la nueva jornada democrática, donde todos los sondeos de opinión dejan la alta influencia hispana, a la hora de la elección presidencial.

La campaña de Trump trató de tender puentes con la comunidad hispana, sin embargo, a la luz de los resultados el mensaje y propuesta  de Clinton, parece tener más eco en esta franja de la población  que acudirá a las urnas.

En medio de la influencia hispana en la vida de los Estados Unidos, el aumento del desempleo en una décima, sigue siendo un tema latente, además de la política internacional y la relación con América Latina, con Colombia en el primer lugar, gracias al proceso de paz que está en marcha entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc. Este grupo poblacional hispano –en territorio norteamericano-puede jugar un papel fundamental, en el momento del conteo de los votos en el mes de noviembre.

Lo que se viene en una y otra campaña., se puede resumir de la siguiente manera: ¿los estadounidenses y los hispanos quieren más de lo mismo, o quieren un cambio real? Trump dirá que representa el cambio real  y dirá en más de una ocasión: “el presiente  Obama prometió un cambio y no pudo lograrlo”

Una tesis que no será bien recibida por la comunidad hispana, que advierte que Obama recibió un país destrozado económicamente por su antecesor George W Bush: “En uno o dos  períodos presidenciales no se ajustan todos los problemas y más con fenómenos naturales como ha afrontado Estados Unidos. Nuestro voto será por Clinton”, será el consenso de la comunidad  hispana en estados claves de la elección presidencial en el segundo semestre. Eso es por lo menos, nuestra percepción. A propósito de este comentario, usted que piensa: E mail carlosvillota56@gmail.com