La aeronave un Tupolev 154 cayó a las aguas del mar Negro, minutos después de despegar del aeropuerto del Sochi (sur de Rusia.

En el avión, perteneciente al Ministerio de Defensa ruso, viajaban  además militares, nueve periodistas y 64 integrantes del coro y conjunto de danza Alexándrov, del Ejército ruso, Quienes  iban animar la celebración de Año Nuevo en la base aérea siria de Jmeimim ,allí  Rusia tiene desplegado un grupo de aviones de guerra.

Entre los pasajeros se hallaba también la presidenta de la fundación «Ayuda Justa», la doctora Elizaveta Glinka, una conocida filántropa rusa que acompañaba una carga humanitaria destinada a un hospital sirio.

El avión, de tres motores con capacidad para hasta 180 pasajeros, procedía de Moscú y había hecho escala para reabastecer combustible en el aeropuerto de Sochi, desde donde despegó a las 05.20 hora local (02.20 GMT).

Minutos después, el aparato se precipitó al mar sin que sus tripulantes hubiesen dado aviso a la torre de control de alguna emergencia o desperfecto a bordo.

Numerosos barcos, helicópteros y drones participan en las labores de búsqueda, que se llevan a cabo en un área de 10 kilómetros cuadrados –

Según el Miniterio de defensa Defensa, hacia las 14.00 hora local (11.00 GMT) habían sido recuperados los cuerpos de diez de los ocupantes del avión.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, decretó para el día de mañana, lunes, duelo nacional en memoria de las víctimas de la tragedia aérea.

El jefe del Kremlin encargó a su primer ministro, Dmitri Medvédev, encabezar la comisión estatal que investigará las causas de la catástrofe aérea.

«Puede haber sido un factor técnico. No creo que haya sido un fallo humano, porque el avión estaba ascendiendo», dijo a la agencia de noticias Interfax Magomed Tolboev, un prestigioso piloto de pruebas ruso.

En declaraciones a ese mismo medio, una fuente militar anónima indicó que la posibilidad de atentado terrorista está prácticamente descartada.

El diputado Andréi Krasov, vicepresidente del Comité de Defensa de la Duma (cámara baja), hizo declaraciones en ese mismo sentido y subrayó que «claramente no se trata de un atentado terrorista».

El aparato siniestrado, con número de matrícula 85572, fue fabricado en 1983, y hace dos años fue sometido a una reparación general.

 

.