Destacando que la economía es la “envidia” del mundo y acusando a sus rivales demócratas de querer “destruir” el país, el presidente Trump lanzó en Orlando Florida su campaña para reelegirse.

Las primeras encuestas muestran que el magnate republicano es vulnerable, no obstante Trump buscará una reelección con el espaldarazo que recibe de una economía fuerte y de una leal base de seguidores de derecha.

El empresario de 73 años elogió la salud de la economía estadounidense durante su gobierno.

“Nuestro país avanza, próspera y está en pleno crecimiento”, dijo a sus seguidores y asistentes. “Nuestra economía es la envidia del mundo. Es quizás la mejor economía que hemos tenido en la historia de nuestro país”.

A sus opositores demócratas los acusó que buscar “destruir” Estados Unidos.

«Nuestros rivales radicales demócratas están llevados por el odio, el prejuicio y la rabia. Quieren destruir nuestro país tal como lo conocemos. No es aceptable», afirmó.

Señalando a los periodistas en el lugar, los imputó de divulgar «noticias falsas», en un comentario respaldado por un intenso abucheo del público a la prensa.

Después de más de dos años en la Casa Blanca llenos de dramas y de intrigas, este empresario apuesta a que la economía pujante y su promesa de luchar por la olvidada clase trabajadora estadounidense persuadan al electorado de que merece un segundo mandato de cuatro años. 

Pero ya hay más de 20 demócratas compitiendo por la nominación y la larga investigación sobre si había vínculos entre su equipo y Rusia, y su estilo divisivo y lacerante, han perjudicado su imagen de presidente poco convencional.

Después de más de dos años en la Casa Blanca llenos de dramas y de intrigas, este empresario apuesta a que la economía pujante y su promesa de luchar por la olvidada clase trabajadora estadounidense persuadan al electorado de que merece un segundo mandato de cuatro años.

Varias encuestas muestran que Trump queda muy relegado si se enfrentara a Joe Biden, el favorito para hacerse con la nominación demócrata, que tiene como mensaje devolver a Estados Unidos a los tiempos menos agitados cuando Barack Obama dirigía el país y él era su vicepresidente.