La Habana El embargo a Cuba que durante más cinco décadas ha mantenido Estados Unidos y cuyo futuro ahora dependerá de la nueva administración del presidente electo, Donald Trump, alcanzará en la recta final del año 2016, primer plano, tras la muerte de Fidel Castro.

En los últimos dos años de gestión presidencial de Barack Obama, incluida la reapertura de embajadas, el fin de su administración y la llegada, a partir del próximo 20 de enero, del Gobierno de Trump, “abre una etapa de una cadena de preguntas sobre el futuro de las sanciones, desde la óptica de la geopolítica exterior de la Casa Blanca”.

Trump anunció en un principio que condicionaría el acercamiento a Cuba a la apertura del régimen comunista cubano y a avances en el terreno de los derechos humanos, pero acabó por prometer revertir los pasos dados por Obama, que en palabras de los analistas, impactará en la relación de la entrante administración norteamericana con América Latina.

Lo que se habla hoy en Washington, tras la muerte de Fidel Castro es que Trump pondría fin a una nueva relación emprendida por Obama con el presidente Raúl Castro y que fue escenificada en una reunión en la Cumbre de las Américas de Panamá, que fue precedida a la reapertura de embajadas en el verano de 2015

En materia legislativa, al interior del Congreso de los Estados Unidos, el embargo depende de una serie de disposiciones legales que impiden al presidente  revocarlo inmediatamente, y es únicamente la Corporación la que  tiene esa competencia.

Estas disposiciones están recogidas en la Ley Helms-Burton de 1996, que endureció el bloqueo económico, comercial y financiero contra La Habana y que establece  que mientras un miembro de la familia Castro esté en el poder, el presidente de EE.UU. no podrá solicitar al Congreso el fin de la medida coercitiva.

Entre los requisitos para iniciar los trámites para levantar el embargo, la ley recoge que las autoridades cubanas tienen que legalizar toda actividad política, liberar a todos los prisioneros políticos y expresar su compromiso público de convocar unas elecciones libres y justas para formar un nuevo gobierno.

Estados Unidos ha mantenido un embargo unilateral a Cuba desde 1962 en un intento de presionar al régimen castrista para propiciar un cambio político en la isla hacia una democracia.

¿Qué pasará con el embargo a Cuba, con Trump en la Casa Blanca y sin Fidel?

La Habana El embargo a Cuba que durante más cinco décadas ha mantenido Estados Unidos y cuyo futuro ahora dependerá de la nueva administración del presidente electo, Donald Trump, alcanzará en la recta final del año 2016, primer plano, tras la muerte de Fidel Castro.

En los últimos dos años de gestión presidencial de Barack Obama, incluida la reapertura de embajadas, el fin de su administración y la llegada, a partir del próximo 20 de enero, del Gobierno de Trump, “abre una etapa de una cadena de preguntas sobre el futuro de las sanciones, desde la óptica de la geopolítica exterior de la Casa Blanca”.

Trump anunció en un principio que condicionaría el acercamiento a Cuba a la apertura del régimen comunista cubano y a avances en el terreno de los derechos humanos, pero acabó por prometer revertir los pasos dados por Obama, que en palabras de los analistas, impactará en la relación de la entrante administración norteamericana con América Latina.

Lo que se habla hoy en Washington, tras la muerte de Fidel Castro es que Trump pondría fin a una nueva relación emprendida por Obama con el presidente Raúl Castro y que fue escenificada en una reunión en la Cumbre de las Américas de Panamá, que fue precedida a la reapertura de embajadas en el verano de 2015

En materia legislativa, al interior del Congreso de los Estados Unidos, el embargo depende de una serie de disposiciones legales que impiden al presidente  revocarlo inmediatamente, y es únicamente la Corporación la que  tiene esa competencia.

Estas disposiciones están recogidas en la Ley Helms-Burton de 1996, que endureció el bloqueo económico, comercial y financiero contra La Habana y que establece  que mientras un miembro de la familia Castro esté en el poder, el presidente de EE.UU. no podrá solicitar al Congreso el fin de la medida coercitiva.

Entre los requisitos para iniciar los trámites para levantar el embargo, la ley recoge que las autoridades cubanas tienen que legalizar toda actividad política, liberar a todos los prisioneros políticos y expresar su compromiso público de convocar unas elecciones libres y justas para formar un nuevo gobierno.

Estados Unidos ha mantenido un embargo unilateral a Cuba desde 1962 en un intento de presionar al régimen castrista para propiciar un cambio político en la isla hacia una democracia.