La histórica decisión de la Cámara de Representantes de llevar la acusación de Pretelt al Senado por corrupción ha generado varias reacciones (ver Cámara de Representantes avaló acusación contra Pretelt, quien enfrentaría juicio político).

El Presidente Santos afirmó frente al magistrado, con base en su responsabilidad por el funcionamiento del Estado,  que «me parece que debería renunciar».

«Sin meterme en asuntos internos de la justicia, creo que ha llegado el momento que por la dignidad de la propia justicia, de la Corte Constitucional, por el funcionamiento de nuestra democracia, un magistrado que llega a esa situación debería retirarse»afirmó el mandatario colombiano.

Esta declaración generó malestar del Procurador General Ordóñez, quien respondió al Presidente que «no puede seguir interfiriendo en el ejercicio de los órganos públicos».

«El Presidente tiene unas competencias constitucionales y tiene unos límites constitucionales, y a ello se debe sujetar», reiteró Ordoñez.

Frente a esto, también se pronunció el magistrado Pretelt, quien trinó «Presidente Santos pide mi renuncia, pero mantiene en el cargo al general Palomino. Un poco de coherencia, por favor», refiriéndose a las acusaciones realizadas a la Policía.

Mientras, el Presidente afirmó que «no tengo prueba contra el general Palomino. Mientras no la tenga, se queda».

Y así continúa el tire y afloje en este caso de corrupción en el seno de la justicia colombiana.