Maduro busca reagruparse tras la devastadora derrota de su régimen en las elecciones de la Asamblea venezolana y mantener el poder. Inicia una campaña para determinar responsables y hacer control de daños.

Las elecciones de Asamblea en Venezuela marcaron un hito histórico, al obtener la oposición una mayoría absoluta en el legislativo, 112 diputados frente a 55 diputados del oficialismo. Frente a esto, Maduro ha iniciado una estrategia para recuperar liderazgo y aceptación.

Cambio gubernamental 

Los ministros

Maduro pidió la renuncia de todo el gabinete ministerial venezolano, insinuando que son los responsables de la pérdida del chavismo.

Esta medida no es algo nuevo, debido a que miembros del chavismo ya han exigido que el Presidente tome medidas para salvaguardar su Gobierno, manifestando su descontento con el sucesor de Chávez. Esto también fue vaticinado por Ana Elisa Osorio, ex ministra de Ambiente de Chávez y hoy diputada del Parlamento Latinoamericano, quien había advertido que ante una pérdida, Maduro debería deshacerse de su gabinete.

Y los claros opcionados para tratar de demostrarle al pueblo que sigue sus deseos de cambio gubernamental son aquellos miembros del gabinete en las áreas de mayor crisis: el desabastecimiento y la crisis económica. Por tal motivo, Carlos Osorio, Ministro de Alimentación, Rodolfo Marco Torres, Ministro de Economía y Finanzas, e incluso Ricardo Menéndez, Ministro de Planeación pueden estar en la cuerda floja.

Los partidos

El mandatario ya inició su proceso de contención, reuniéndose el martes con los directivos de los 32 partidos del Gran Polo Patriótico.

Para el jueves y viernes convocó a los 980 delegados de la formación gubernamental del partido oficialista PSUV, con el fin de desarrollar estrategias nuevas y hacer frente a la oposición.

Finalmente, el sábado se reunirá con los “consejos presidenciales del poder popular”.

Nuevas comisiones 

El Presidente venezolano anunció la inmediata conformación de tres comisiones encaminadas a «atacar la guerra económica», generar un «plan de trabajo para la Asamblea Nacional» y crear un «Plan de la Nueva Política».

De esta manera, Maduro está buscando adjudicar responsabilidades, conseguir chivos expiatorios e intentar hacer frente a su derrota. Lo anterior, implementando un liderazgo de «cara al pueblo», en realidad con el fin de recuperar el apoyo de la población, esencialmente de los chavistas.

Al respecto, el mandatario afirmó que «nos declaramos en diálogo total con el pueblo, con las bases, con la crítica, con la autocrítica y con la acción constructiva, que es el fin que buscamos cuando abrimos esta gran jornada de debate para la Revolución Bolivariana».

El ejecutivo vs. el legislativo

Maduro también declaró la guerra a la Asamblea, reiterando que el triunfo de la oposición constituye una contrarrevolución y que lo que buscan los nuevos diputados es eliminar los triunfos del chavismo.

El Presidente aclaró que no sancionará ninguna ley de amnistía a los presos políticos, la cual anunció vetará absolutamente. Frente a esto, afirmó que «a cada medida que tome la Asamblea le tendremos una reacción, constitucional, revolucionaria y, sobre todo, socialista».

Jorge Rodríguez, alcalde del municipio Libertador y jefe del comando de la campaña electoral chavista, envío una especie de amenaza a la oposición, afirmando que “nos mantendremos en la calle defendiéndolos a ustedes [chavistas] y defendiendo la revolución (…) administren bien su victoria, hay un pueblo en la calle».

 

Además, buscó manipular el sentir popular, afirmando que los nuevos diputados lo que buscan es establecer «precios justos» de mercado, una medida capitalista en contra del interés popular.

De tal manera, responsabilizó al pueblo por supuestos proyectos que iba a realizar pero ahora no sabe si puede: «yo quería construir 500.000 viviendas el próximo año, entregar 100.000 taxis comprados a China, pero ahora tengo dudas de que lo pueda hacer con una asamblea dominada por el fascismo; yo les pedí el apoyo y no me lo dieron».

 Las medidas concretas en contra de la oposición serán: promulgar una ley de estabilidad laboral para proteger a los empleados y funcionarios del Estado por 3 años, y nombrar antes del fin de la legislatura actual a los magistrados de doce vacantes en el Tribunal Supremo de Justicia para hacer frente a la oposición.

Lo cierto es que Maduro hará todo lo posible para evitar que la oposición pueda actuar.