Por:Lorena Rubiano Fajardo

“Mi filosofía es que no solo eres responsable de tu vida, sino que hacer lo mejor en este momento, te pone en la mejor posición para el siguiente”

Oprah Winfrey

Los retos que le depara a uno la vida en el día a día son los que lo hacen crecer y tener la fortaleza para enfrentarlos.

No quisiera nadie, en estos momentos, estar en los zapatos, como se dice en el argot popular, de doña Lina Moreno de Uribe, por la tormenta en su entorno familiar, ante la privación de la libertad de su esposo el expresidente Álvaro Uribe Vélez, pero como periodista es difícil sustraerse uno de esta situación.

Aunque para esa época aún estaba en la universidad, sé que es una mujer preparada, graduada en Filosofía y Letras de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, donde también cursó estudios de Antropología. Discreta, inteligente y no recuerdo haberla visto haciendo alarde de sus sapiencias y ejecutorias, cuando fue la primera dama de los colombianos.

Acompañó en las diversas actividades políticas al expresidente Uribe y en su gobierno presidió la Consejería Presidencial de Programas Especiales y lideró el “Programa de Promoción de Derechos y Redes Constructoras de Paz”, encaminado a mejorar las condiciones de vida de los adolescentes.

Ante los últimos acontecimientos que involucran jurídicamente a su marido, decidió romper su silencio de años para referirse a la detención y a eso precisamente es a lo que quiero referirme en esta columna: frente a los improperios y desaforados llamamientos a la sublevación, a la toma de armas, al llamamiento a las reservas de las fuerzas militares, a acabar con las cortes, a convocar una constituyente, a salir a las calles a protestar y a condenar a los magistrados que tomaron la decisión, su carta fue un catalizador para implícitamente desautorizar a los “lideres” del partido del expresidente el Centro Democrático,  que aun lanzan toda clase de agravios contra la justicia colombiana y eso es muy grave porque es desintitucionalizar al país.

Hay que respetar la presunción de inocencia del señor expresidente Uribe, y creemos que saldrá airoso de este proceso judicial, pero con el respeto por el señor abogado Granados, eso se debe demostrar dentro del proceso y no en los medios de información.

Por eso es muy sensata y patriótica la carta de doña Lina Moreno, cuando dice: «Necesitamos atravesar el dolor para encontrar en él la prudencia y el pudor que tal vez, sólo tal vez, sirva para renovar un lenguaje desgastado por el rencor y los fanatismos políticos” y agrega que a pesar de la divergencia de opiniones sobre la decisión de la Corte, hace “el llamado a acatar los fallos de la justicia».

Y como es obvio no solo disiente de la providencia, sino que agrega que los magistrados también «son seres humanos que piensan, actúan, hablan, sueñan y, como no puede ser de otra manera, reciben las influencias de su entorno».

Hay que tener calma y sensatez, por el bien de Colombia.

lorenarubianof@gmail.com