El pasado debate en el Partido Demócrata para definir el candidato a la Presidencia de EE.UU. no fue tan determinante para establecer un ganador, como sí para definir quiénes no son fuertes. Hillary Clinton y Bernie Sanders, siendo los claros contrincantes, fueron los que al fin y al cabo definieron la agenda.

Clinton pareciere haber ganado el debate y ser la candidata más factible debido a que:

  1. Fue parte del Gobierno Obama como Secretaria de Estado.
  2. Es Clinton y cuenta con el aparato político que implica su apellido.
  3. Contestó de manera eficiente acusaciones de cambiar de bando demasiado fácil: respondió que cambios en su postura responden a que como política es capaz de tener valores y principios pero observar el mundo y la realidad, tomando posiciones al respecto.
  4. Manejó bien el tema de sus influencias y las acusaciones veladas de que su círculo de amigos ricos y financieros, Wall Street, podrían ser beneficiados por ella. Su método fue mostrarse como una candidata de “afuera”: “Qué más de afuera puede ser elegir una mujer.”
  5. Haber contado con el apoyo de uno de sus contrincantes O’Malley durante su pasada campaña en 2008, y de esta manera, poder desacreditarlo.
  6. Contar con la bendición de la política de no polémica de Sanders, quien instó a no resaltar el escándalo de la candidata por utilizar un servidor privado de email durante su desempeño como Secretaria de Estado.

No obstante, esto no es definitivo, y la votación de Clinton puede ser afectada debido a que estos “triunfos” pueden ser utilizados en su contra:

  1. Si bien es parte del Gobierno Obama, su voto en 2002 frente a la invasión de Iraq fue positivo, lo cual pesa en su contra debido a las repercusiones de esta guerra en Medio Oriente, especialmente en Siria; lo cual sus contrincantes no tuvieron problemas en recalcar. Esto es importante debido a la gran impopularidad de estas guerras en la percepción del público americano.
  2. La respuesta de Clinton frente a sus cambios de posición puede no ser tan contundente, debido a ciertos enredos en sus explicaciones sobre cuestiones y leyes específicas. En un punto llegó a decir que no tomó posición al respecto, hasta que sí lo hizo.
  3. El tema de Wall Street es delicado y puede inclinar la balanza, principalmente hacia Sanders, quien incluso afirmó es uno de los más odiados por este sector, añadiendo que “Wall Street debe responder al Gobierno, y no al revés”; enviando una fuerte indirecta a la candidata.
  4. La movida de Sanders de no utilizar el escándalo de correos de Clinton puede ser más positiva para él que para ella: primero, lo consolida como un caballero, segundo como alguien focalizado en los temas de contenido como tal, y tercero, porque sin mencionarlo explícitamente, siempre será una herramienta para aludir que él actúa éticamente, mientras otros no; lo cual empezó a hacer esa misma noche.
  5. En contenido como tal ambos tienen debilidades, en el caso de Clinton asuntos exteriores y su imposibilidad de explicar claramente su política ambiental, mientras que en el caso de Sanders, su política frente al control de armas.

La puja está interesante y Clinton se vislumbra como una opción fuerte, pero Sanders puede sorprender, porque su base puede ser crítica para el triunfo del partido.