El Gobierno Colombiano y la guerrilla Farc firmaron una nueva versión de su acuerdo de paz, revisada para incluir propuestas de la oposición luego de que el pacto original fuera rechazado en un plebiscito a comienzos de octubre.

El presidente Juan Manuel Santos y el líder de las Farc, Rodrigo Londoño, alias ‘Timochenko’, firmaron el pacto con un bolígrafo, una bala convertida en bolígrafo, en el Teatro Colón de Bogotá.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, dijo que el plazo de 180 días para la desmovilización y dejación de armas de la guerrilla de las Farc comenzará una vez el Congreso refrende el acuerdo firmado hoy en Bogotá, lo que espera suceda la próxima semana.

«Espero que, según el procedimiento establecido, la refrendación sea aprobada en el curso de la próxima semana. Ese día será el día D», dijo Santos en su discurso en el Teatro Colón, donde agregó que «en tan sólo 150 días todas las armas de las Farc estarán en manos de las Naciones Unidas».

En estos momentos en el Congreso de la República es radicado el texto del acuerdo de paz suscrito entre el Gobierno Nacional y la guerrilla de las Farc.

POLITIKA.COM estableció que la próxima semana se dará la discusión de los diferentes sectores a favor y en contra del proceso, para a finales de la semana siguiente iniciar con la implementación del mismo.

El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, y el director del partido de la U, Armando Benedetti fueron los encargados de entregar el texto del acuerdo al presidente del Congreso de la República, Mauricio Lizcano.

Con la firma de este jueves, también comenzarán a correr los tiempos para la implementación del acuerdo, un asunto en el que gobierno y Farc tienen especial premura.

«La implementación dependerá de los temas. Por ejemplo, temas como la justicia transicional o la reforma rural tomarán más tiempo porque requieren un andamiaje institucional», afirmó Rettberg.

Aunque las partes sostienen un cese al fuego desde fines de agosto, dos hechos han demostrado recientemente su fragilidad: la muerte de dos guerrilleros en supuestos combates con el Ejército y el asesinato de varios líderes sociales.

Según el acuerdo, tras la firma las Farc, nacidas de una sublevación campesina en 1964, deberán comenzar a agruparse en los próximos días en las zonas donde dejarán progresivamente sus armas durante los próximos seis meses, bajo supervisión de la ONU.

La paz, sin embargo, no estará completa mientras siga activo el Eln, con el que el gobierno intenta iniciar una mesa formal de diálogo desde hace meses y que no se ha concretado porque el grupo rebelde aún no libera a un excongresista secuestrado.

El conflicto armado colombiano, del que también han participado paramilitares y agentes estatales, ha dejado más de 260.000 muertos, 60.000 desaparecidos y 6,9 millones de desplazados.

La oposición se mantiene

La decisión de refrendar el acuerdo en el Congreso, tomada el martes por las Farc y el gobierno, fue rechazada por quienes se oponen al pacto, liderados por el expresidente y actual senador Álvaro Uribe.

Para el derechista Centro Democrático, partido de Uribe, se dio un «golpe a la democracia al negar» la refrendación popular del nuevo acuerdo.

El uribismo insiste en introducir más cambios al pacto, además de los ya operados, como el inventario de bienes que las Farc deberán entregar para reparar víctimas o el reporte detallado sobre su participación en el narcotráfico.

La oposición, que anunció acciones de calle para demostrar su inconformismo, sigue rechazando principalmente que guerrilleros culpables de delitos atroces puedan presentarse a cargos de elección antes de cumplir sus penas.

«Por la cercanía con las elecciones presidenciales de 2018 era muy difícil que la oposición estuviera abordo en un gran pacto nacional, porque sus candidatos están más interesados en diferenciarse del impopular gobierno Santos», explicó la analista Angelika Rettberg.

Congreso

El presidente del Senado, Mauricio Lizcano, dijo el miércoles a periodistas que el Parlamento está dispuesto a «trabajar todos los días» primero en la refrendación del acuerdo y luego en la aprobación -durante los meses siguientes- de todas las leyes necesarias para ponerlo en marcha.

Lizcano explicó que el próximo martes comenzará la discusión del pacto de paz en ambas cámaras, «en un debate tranquilo, abierto, con televisión, de cara al país, donde no solo van a participar congresistas» sino también víctimas y políticos con posiciones contrarias.