Recibirá el Galardon por su brillante desempeño en cada una de las actividades que emprende especialmente en la de defender a las mujeres para eliminando el uso de biopolimeros

Es activista Social
*Empresaria (tiene3 empresas, una de cannabis, otra de tenis y otra de Pijamas y ropa interior).

RESUMEN CURRICULAR 

  • Top Model reconocida a nivel mundial
  • Miss Mundo Colombia 2006.
  • Es piloto de helicóptero.
  • Es directora de la fundación Elizabeth Loaiza. 
  • Hace más de 1 año inició la campaña Ni una más con biopolímeros a través de la cuenta en Instagram @niunamasconbiopolimeros
  • Recientemente presentó ante el congreso de la república el proyecto de ley: Colombia sin biopolímeros. Ley que busca sancionar a aquellos que realicen inyecciones de sustancias ilícitas como método estético.

Ni una más con biopolímeros. Esa es la más reciente consigna que impulsa el Dr. Carlos Ríos junto a Elizabeth Loaiza, no sólo para generar prevención y concientización en torno a las inyecciones de sustancias ilícitas para rellenar los glúteos u otras partes del cuerpo, sino que también es frase resonante en las gestiones por introducir un proyecto de ley ante el congreso de la república que permita sancionar a quienes aplican biopolímeros y a su vez respaldar legalmente a las víctimas.

La pertinencia de estas acciones, las cuales se han llevado a cabo en conjunto con congresistas, médicos, periodistas, celebridades y afectados, tienen su justificación e importancia al revisar la magnitud de esta problemática: cientos de hombres y mujeres con severos problemas de salud a causa de los biopolímeros, los cuales, en su mayoría, tienen pocas posibilidades de acceder a atención médica especializada para retirar esta sustancia de su cuerpo. Mientras tanto, quienes aplican estas sustancias continúan inyectando biopolímeros y en otros casos, proliferan centros y sustancias “de moda” con la falsa promesa de ser reabsorbibles por el organismo y con precios relativamente bajos.

Es justamente esta realidad que, aunque se tienen décadas de registros, reportes y antecedentes, poco se ha hablado de ella de forma masiva y exponencial a tal punto de convertirla tema de conversación en el congreso de Colombia.

Quizás se deba a un efecto mediático, producto de que algunos famosos cuenten su proceso e historia con los biopolímeros. Y es que quizás ese es impulso que han necesitado las victimas para atreverse a hablar de un tema que genera miedo y vergüenza: tener un problema de salud debido a procedimientos estéticos. (incluso esta ha sido la premisa en el sistema de salud colombiano para no tratar este problema pues “es un tema estético”)

La exposición mediática de celebridades víctimas de biopolímeros impulsan las campañas de prevención, información, investigación y concientización como las que han venido realizando el Dr. Carlos Alberto Ríos en sus redes sociales y en su accionar como médico desde hace más de 20 años.

Es quizás de esa manera que los medios de comunicación han fijado la mirada en este tema y darse cuenta que el problema es real y más grande de lo que se creía. La cantidad de personas afectadas y sin posibilidades económicas para someterse a cirugía es realmente alto, los casos son impresionantemente dramáticos y es así como vuelve a resonar la necesidad de que los biopolímeros sean considerados un problema de salud pública.

Los avances que se vislumbran actualmente en materia de biopolímeros, son fruto de años de investigación, estudio constante, presentación del problema ante la comunidad médica internacional, experimentos, redacción de proyectos de leyes, testimoniales, contenido audiovisual preventivo, alarmante y educativo.

Es a través de este proceso que se ha podio evidenciar que los biopolímeros no son sólo un problema de estética corporal, sino que se ha demostrado que estas sustancias generan afectación en el sistema inmune del paciente, el cual presenta signos y síntomas severos y en ocasiones la muerte.

Hablar de la realidad que engloba biopolímeros, desde la posición del paciente, sido complejo, pues es exponerse a críticas y señalamientos, incluso de la comunidad médica, debido a que se cree que la responsabilidad recae únicamente el paciente, quien, con la intensión de lucir una mejor apariencia, recurrió a procedimientos estéticos que provocaron el problema de salud. Sin embargo, al conocer las historias de los pacientes, se puede conocer que muchos de ellos fueron engañados, con la falsa promesa de que la sustancia a inyectar sería “natural y reabsorbible por el organismo”

Cuanto más se conoce en profundidad de este tema es cuando más personas se atreven a hablar de ello, reconociendo que son víctimas y se debe hacer algo al respecto.

Elizabeth Loaiza, al ser paciente el Dr. Carlos Ríos, no sólo se ha apropiado del su ideal en cuanto a generar acciones en contra de los biopolímeros, sino que también pudo palpar la realidad de los cientos de afectados que a diario llegan a través de etiquetas en redes sociales como #niunamasconbiopolímeros, pidiendo ayuda y contando sus historias dramáticas, las cuales aún ven lejano un desenlace favorable.

Ante esta realidad se hace más que necesario continuar y masificar los esfuerzos por generar prevención, información y concientización en contra de los biopolímeros, pero además impulsar acciones que logren sentar las bases de manera legal para sancionar a quienes aplican estas sustancias, pero además que sea la punta de lanza para que las victimas sean respaldas y en un futuro próximo Colombia sea un país en el que los biopolímeros sean considerados un problema de salud pública.