El gobierno del Presidente de Colombia en el periodo constitucional 2018-2022, comenzó muy mal su sendero Hacendístico y tributario, porqué denominó equivocamente a sus 2 primeras leyes tributarias, como de Financiamiento la primera y de Crecimiento económico la segunda; quizás por tratar de ser coherente con un lema de campaña denominado «Menos impuestos más salarios», que nunca se pudo cumplir, ni tampoco le será fácil cumplirlo en los próximos 16 meses, debido al monumental déficit fiscal del sector central del Estado( $94.6 billones) y el de caja anunciado por el Minhacienda por valor de( $30.6 billones).

Así mismo, además por el trasegar de nuestra economía por los rigores, de una administracion financiera de lo público en tiempos de Pandemia que requirió medidas de orden público para controlar la propagación del virus que, vienen rezagando el proceso de recuperación económica, tales como cuarentenas, toques de queda, pico y cédula y 4 por 3, entre otros.

Sin embargo, mientras el anterior escenario dejó un rosario de cuantificaciones negativas en los indicadores sociales y económicos; tales como el aumento de la pobreza, del desempleo, del crecimiento negativo de la economía en -6.8 % del PIB en 2020; al Ministerio de Hacienda se le ocurría la nefasta iniciativa de presentar al Congreso de la República, la reforma tributaria más agresiva y ambiciosa en materia impositiva, para la clase media de los últimos 40 años.

El proyecto de reforma tributaria se propone obtener de los contribuyentes personas naturales por impuesto de renta 17. 5 billones y del consumo de los hogares 7. 5 billones. Igualmente, de los denominados impuestos verdes, incluido el impuesto al carbono, se propone recoger $4 billones y de los patrimonios altos $3 billones. Lo cual, se configura en una asfixiante carga fiscal para los asalariados, la clase trabajadora, y el consumo de los hogares; sobre quiénes recae el 90% de esta ruda, equìvoca, inconstitucional, inoportuna, inconveniente, regresiva e inequitativa reforma tributaria.

Por todo lo anterior, hemos considerado prudente que, pese a que Colombia es el único país que, en el mundo tramita una reforma tributaria en tiempos de Pandemia; en vez de estar ocupado en atender con efectividad el plan nacional de vacunación, la desigualdad, la disminución efectiva de la pobreza con verdaderos programas que generen valor agregado social que, propendan por la recuperación de la economía. Igualmente, debería optar por dejar de insistir en un irracional proyecto desde la esfera socioeconómica, y dividir el estudio y aprobación de la reforma tributaria en 2 fases; una de carácter simple, para tramitar en 2021 y otra de carácter estructural, para después del 7 de Agosto de 2022 que, contenga las recomendaciones de la comisión de expertos y un consenso nacional de las fuerzas vivas del país, para la integral definición de la temática tributaria de cara al país y bajo la ėgida de los principios del Estado social de Derecho

Ahora bien, me permito manifestar que, el texto de la actual reforma tributaria no se debe considerar y es mejor optar por sustituirlo por otro; puesto que, es lesivo para la salud económica del país; y sería mejor proponer un articulado más corto, puesto que, ahora el Ministro de Hacienda dice que necesita solo de $18 a $ 20 billones; y ello se puede lograr con la eliminación del descuento de renta a ICA y el producto de la venta de ISA a Ecopetrol que nos permitirian contar con $ 22 billones. Si utilizamos está alternativa, no le causamos tanto daño a la Economía y por contera evitamos tanto descontento y desorden social que, le hace daño a la salud de los Colombianos, en tiempos de tercera ola del Coronavirus y de alta incertidumbre en la efectividad de la rezagada ejecución del Plan Nacional de vacunación

.De igual manera, hacemos un respetuoso llamado a las autoridades económicas representadas en el Presidente de la República y el Ministro de Hacienda, para que dejen de operar de espaldas al país, en la temática de la financiación del déficit fiscal del Estado; dejando de lado la obstinación por defender el articulado de un proyecto de reforma tributaria que, es evidentemente nocivo en su integralidad para el pueblo Colombiano. Presidente y Ministro de Hacienda, abran su óptica hacendistica y tributaria, por senderos alternativos que, son muchos más amplios, menos complejos y borrascosos que, los recorridos hasta ahora. Pues ellos, los mantienen en una convocatoria prolongada de paro nacional de las centrales obreras.

Así mismo, es preciso advertir que, cerca del 70% de los votos para aprobar el proyecto serían de carácter negativo, por parte de los congresistas que conforman los distintos partidos politicos. Lo cual hace prever, el posible hundimiento del más contradictorio proyecto de reforma tributaria de la historia de nuestro país.