Conferencia audiovisual: dos especies de Guadua (Angustifolia y Amplexifolia) y su incidencia en dos regiones de Colombia.

 RESUMEN PARTE 1:

 BAHAREQUE ANDINO: CULTURA SÍSMICA DE LA REGIÓN CAFETERA   

En la región cafetera colombiana, existe una tradición constructiva, la del bahareque de Guadua (Guadua Angustifolia Kunth) y madera, que se constituye por su desempeño estructural en una cultura sísmica local. La evolución de esta tecnología constructiva, desde el llamado «estilo temblorero» de fines del siglo XIX hasta las nuevas técnicas y arquitecturas del «bahareque contemporáneo«, corre paralela con los conocimientos que de los fenómenos sísmicos se tienen.

Muchos y recientes sismos  nos han confirmado el buen comportamiento de estas estructuras, dadas sus características de liviandad y ductilidad.

La conferencia hace un recuento de la evolución del bahareque y su desempeño sismo resistente, señala patologías e insinúa soluciones contemporáneas que convierten al bahareque en una tecnología constructiva apropiada para nuestra región.

BAHAREQUE CARIBE: CULTURA BIOCLIMÁTICA DE LA SABANAS.

RESUMEN PARTE 2:

 En la región Caribe colombiana, existe una subregión, las sabanas del Bolívar Grande, que hoy comprende partes de los departamentos de Atlántico, Bolívar, Sucre y Córdoba; en ella se mantiene una tradición constructiva, la de las casas de palma, edificaciones con muros de bahareque de caña parada (Guadua Amplexifolia Presl.) y techos de palma amarga (Sabal Mauriitiformis), que son verdaderos ejemplos de arquitectura bioclimática, donde el sabanero puede resistir confortablemente las altas temperaturas propias de la región. Sus enseñanzas han sido replicadas en edificaciones contemporáneas, por el aprecio que de esta arquitectura vernácula se tiene.

La conferencia muestra, en forma somera, las bondades de construir con materiales vegetales renovables, mostrando la forma como esta arquitectura se integra al ambiente regional, conjugando un todo cultural, con el arte, la artesanía, la música y las danzas locales.

Palabras claves: Guadua Bahareque Andino y Caribe (sabanero).

Arq.  Jaime Mogollón Sebá. Cadena Productiva de la Guadua en Caldas. jmogollonster@gmail.com

PARTE 1:

BAHAREQUE ANDINO:

CULTURA SÍSMICA DE LA REGIÓN CAFETERA COLOMBIANA  

Bahareque: Dícese del sistema constructivo donde predomina un material vegetal.

EVOLUCION DEL BAHAREQUE COMO CULTURA SÍSMICA LOCAL

La forma como una cultura se relaciona con el paisaje, previene y atiende los desastres  naturales, usa materiales locales y concreta una expresión cultural, determinan su identidad. El uso de los materiales propios debe trascender la apariencia técnica evolucionando una imagen existente o creando una nueva a partir de la tradicional, que en nuestro caso es muy significativa.

Si tomamos la definición de cultura sísmica local (CSL)  del Centro universitario para los bienes culturales de Ravello Italia: «la unión del conocimiento de las técnicas antisísmicas (sic) locales y de los comportamientos coherentes que de ellas se derivan» (1 Ferrini 1998. pp. 2) o que podría definirse también como: el conjunto de técnicas sismo resistentes acumuladas por un sistema constructivo  que hace parte del patrimonio cultural de una región. Es posible entonces afirmar, que el bahareque tal como ha evolucionado en la zona cafetera y su satisfactorio desempeño sismo resistente, es una cultura sísmica local, pues cumple con los dos factores que la Escuela de Ravelo señala: que los sismos sean frecuentes, como en efecto lo han sido, y que el comportamiento sismo resistente, ante eventos de alta intensidad, haya permitido la supervivencia del sistema. Lo que se trata entonces es redescubrir sus características y bondades, y difundirlas, para que toda la comunidad las utilice intensivamente.

El bahareque comprende  varios tipos y actualmente todos ellos  se mezclan simultáneamente en el acervo tecnológico de nuestras ciudades. Hagamos una enumeración:

Bahareque rústico.

Las construcciones indígenas que encontraron los colonizadores de esta región, eran precarias estructuras de materiales vegetales locales. Desde ”las construidas en las ramas de los árboles por los Chamíes, las circulares en las cimas de las lomas por los Armas, con terrazas en las laderas por los Pozos, agrupadas y separadas por muros de piedra por los Ansermas, hasta estructuras un poco más “sofisticadas” como torres y puentes en guadua de los Pantágoras  y Armados”. (2 De los Ríos 1981. pp. 206-207). La guadua fue muy utilizada por los indígenas, dada su gran existencia.  Nos cuenta el cronista Cieza de León en la Crónica general del Perú (1924), en cita de Luis Eduardo Agudelo Ramírez de su libro Génesis del pueblo caldense, relatando sobre  la provincia de Quimbaya antes de la colonización que, “En ninguna parte de Las Indias he visto ni oído adonde haya tanta multitud de cañas como en ella; pero quiso Dios Nuestro Señor que sobrasen aquí cañas para que los moradores no tuviesen mucho trabajo en hacer sus casas” (3. Agudelo 1983. pp. 25).

En esa época no existían ciudades en nuestra región como para tener datos de daños al ambiente, pero sí se conocen en otras latitudes, como las reportadas por Fray Bartolomé de Las Casas en Historia de Indias donde se da cuenta,  “…que una sierra del golfo que llaman Cariaco, que entra por allí dentro de la tierra catorce leguas, se abrió en tanto que quedaba dividida y hecha en ella una gran abra cayose muchas casas de los indios, que son de paja y madera por lo cual murieron algunos indios, justamente por el terror y espanto que hubieron» (4. De las Casas 1591), se refería al  terremoto de 1530 en Cariaco, Venezuela.

De bahareque rústico de guadua y/o madera rolliza, y techo de paja,  fueron también las temporales  casas de los fundadores de nuestros pueblos,  pues lo que trajeron como técnica los antioqueños en su colonización “fue el bahareque de madera, cañabrava y bejucos”, al decir de James Parsons en su obra La  Colonización Antioqueña en el Occidente de Colombia (5). Rancho era una construcción muy precaria, hecha de los materiales que se hallaban alrededor de las parroquias, según se lee en La colonización antioqueña y la fundación de Manizales de Luisa Fernanda Giraldo Z. (5). Citado por, Giraldo 1983. pp. 74). Con algunas variaciones, de bahareque rústico son aún en nuestra región las casas de los campesinos pobres y los tugurios de los que habitan actualmente la periferia urbana, en las que se aprovechan y se mezclan la guadua con desechos de materiales industriales.

Para el período 1848***-1868 no se tenían registros de terremotos de consideración, ni de sus efectos, hasta que en octubre de ese año 1868, el viajero Reiss dice que en Manizales “experimentaron un temblor bastante fuerte…” (6. Ramírez N.N. pp. 149),  el autor no menciona los daños en la ciudad, pero en posteriores terremotos y en el reciente de enero 25 de 1999, el bahareque rústico sufrió daños graves por lo precaria de su estructura, deficiente y aislada cimentación generalmente de piedras sueltas, estructuración de muros sin arriostramientos, por pudrición de sus materiales y la débil vinculación de las diferentes partes de la obra. Es de suponerse que los daños presentados en el pasado se repetirán en futuros eventos por el mal estado de los materiales y por los errores constructivos que aún se repiten.

***1848: Año de fundación de Manizales, capital del gran Caldas. Zona cafetera actual.

Del bahareque a la tapia.

En aras de romper la transitoriedad que representan los tugurios de bahareque rústico,  y como búsqueda de una construcción permanente, se utilizó erróneamente el modelo español de muros de  tapia y  cubiertas de  teja de barro en casas altas (de dos pisos). Debemos recordar que Colombia y España tienen diferentes ambientes geológicos y que los españoles no habían estudiado, para ese entonces,  el fenómeno sísmico dada su poca frecuencia y baja intensidad, y por la creencia de que ”las repentinas manifestaciones de la naturaleza eran señales de cólera divina por los pecados cometidos”, sin tener en cuenta, que precisamente, las edificaciones que más sufrían eran las iglesias.  Siguiendo las pautas del momento en otras ciudades del país, ”En Manizales el Señor Marcelino Palacio se hace construir la primera casa de tapia y teja en los años 1856 y 1857” (7. Robledo 1993. pp. 17). Este tipo constructivo  se fue extendiendo en la región, por la precariedad del existente en bahareque rústico, y a medida que las condiciones económicas de los pobladores fueron mejorando.

Las comunicaciones eran difíciles, no se tenían noticias del comportamiento de los sistemas constructivos en otras regiones, pero hoy sabemos que luego del sismo de 1812 en La Guaira, Venezuela, prepararon un reglamento de seguridad que incluía las construcciones terreras, es decir con paredes de bahareque de embutido o tapia, en la que se dice: “Todas las paredes…deben fabricarse con horcones de madera, aprobados previamente en sus dimensiones por los alarifes, enterrados en el suelo mínimo una vara y media (1.20 mts.); lo demás debe ejecutarse de bahareque doble o sencillo” (8. Zawisza 1981. pp 1).  Las construcciones locales se hacían de tapia pisada simple, o sea sin ningún refuerzo adicional, aspecto técnico que agravaba el débil funcionamiento sismo resistente de los muros de  tapia.

Tapia y bahareque o “bahareque temblorero”.

Pero en la zona de Manizales se sentían temblores más fuertes que en Antioquia, región de donde habían llegado los colonizadores, y sus efectos no se hicieron esperar, según el archivo historial del Centro de Estudios Históricos de Manizales el sismo del 18 de mayo de 1875 tumbó entre otras estructuras la torre del templo, y lo recalcan Valencia y Arias cuando escriben «Ni siquiera  los fuertes temblores espantaron a los manizaleños, pero produjeron muchos daños en las edificaciones, que en esa época se hacían de tapia» (9. Valencia y Arias 1996). Y el Padre Ramírez, nos dice ”San José de Cúcuta tenía, el año del terremoto, unas 54 manzanas y después del mismo solamente quedaron unos pocos muros en pié… y en la misma página comenta: Casi todas las casas eran de estilo colonial español, con teja de barro, muros de tapia y patios interiores.” (10. Ramírez N.N. pp. 153).

En Manizales, los tres sismos de febrero de 1878 fueron funestos, especialmente el del día 9, ”cuyos habitantes esperaron en medio de una consternación espantosa, la destrucción completa de sus hogares, la que afortunadamente no se efectuó” (11. Ramírez N.N. pp. 159), no confiaban ya en la resistencia de la tapia. Este temblor también se sintió fuerte en Salento    ”donde se derribaron algunas casas” (12. Ramírez N.N. pp. 159). La experiencia que dejan los sismos de 1875 y 1878 en Manizales, es la de colapsos de los segundos pisos de las casas construidas en tapia, más no el de los primeros pisos.  A partir de esta experiencia, uno de los más ricos pobladores de Manizales,  Don Ricardo Arango, ordenó construir su casa con el primer piso en tapia y el segundo en madera.  Del sismo de noviembre de 1884 no se tienen registros de daños en la región cafetera, pero el de 1885 que hizo estragos en Popayán produjo algunos daños en Manizales y fue la mejor prueba para el sistema ideado en la casa de Don Ricardo la cual se comportó muy bien. Luego de esa prueba se empezaron a construir las siguientes casas a su manera, primer piso en tapia o ladrillo y segundo en madera  con una estructura de entramado que formaba cuadros y diagonales “como una verdadera jaula”, naciendo así el “estilo temblorero” o “bahareque sismo resistente” (13. Robledo 1993. pp. 18). Pero hay más, refiere el Dr. Ernesto Gutiérrez en el prólogo del libro Manizales de Ayer, que “en la casa del Dr. Juan A. Toro en la calle de la Esponsión en Manizales, había una habitación que recibía el nombre de “temblorera” y que había sido construida en madera con una técnica especial en su armazón, buscando precisamente hacer antisísmica (sic), por lo menos aquella parte de la casa” (14. Fondo 1987. pp. 39).

Para esta época se mejoraron las cimentaciones, que se construyeron en forma continua de tapia, piedra o ladrillo, y no en piedras sueltas como en el bahareque rústico,  se rigidizaron el entramado de muros y la estructura del techo, hechos con maderas escogidas. Más tarde, se pudo comprobar que aún los muros en tapia del primer piso se fisuraban, desplomaban o colapsaban, igual a como sucedió en la Villa del Rosario y en Cúcuta en 1875, donde «los testigos concuerdan todos con una de las características de una espesa nube de polvo, que envolvió las poblaciones producto de la caída de las paredes de tierra pisada, adobes y tapias como los techos de caña brava y tejas… y sigue: se puede afirmar que no quedó ninguna en pié.» (15. Pérez Vivas. 1999. pp. 1). Más adelante veremos lo sucedido con las casas de tapia de Sonsón en el terremoto de 1962, y las recomendaciones que se hacían para evitar la construcción con este material.

Las construcciones en tierra, acusan ante los terremotos algunos inconvenientes: incorpora mayor peso a la edificación, si la comparamos con los diferentes tipos de bahareques,  la tierra al secarse se vuelve frágil y se agrieta sino cuenta con un cementante, el contacto de los muros con la humedad del suelo y el agua los debilita, y las piezas de madera de las estructuras de entrepisos y cubierta se sueltan de los muros.

Reinvención del bahareque. Bahareque vernáculo sismo resistente.

El efecto destructivo de las fuerzas sísmicas sobre las edificaciones de tapia, por pesadas y frágiles, hizo volver la cara hacia el bahareque, las “casas de madera”, como se les decía a las de bahareque en ese tiempo, reaparecen para las clases pudientes de la población en el período 1885 a 1925. Así, y luego de una serie de sismos, y observadas sus consecuencias regresaron a una técnica constructiva de mejores resultados sismo resistentes.

Sobre las bondades ante los sismos de las edificaciones  livianas se tienen muchos antecedentes, en el ámbito centroamericano, por ejemplo: Luis Ernesto Romano Martínez, escribe en Implicaciones sociales de los terremotos en San Salvador (1524-1919). Historia y desastres en América Latina. Volumen 1, que en San Salvador”… para evitar los efectos de los terremotos, la ciudad llegó a estar conformada mayoritariamente por ranchos de paja” (16. García 1996. pp. 78).

En nuestra región, a los entramados de madera y/o guadua y madera de los muros se le dieron varios acabados, se siguieron recubriendo en tierra, en dos versiones;  macizo o de “embutido” que es el más rústico, donde los espacios que dejan las latas de guadua colocadas a lado y lado de la estructura se llenan de barro y luego se pañetan sus superficies con tierra y cagajón, y  hueco o “enchinado” donde la estructura del entramado se forra con esterilla de guadua y se revoca de igual manera que el macizo. Se recubrieron también los entramados en tabla parada, dada la existencia de bosques nativos en la región,  ó se forraron en láminas metálicas importadas; de zinc o de hierro, lisas o corrugadas, imitando ladrillos o yeserías en las casas de los más ricos,  y por último, con la llegada de cemento importado, se iniciaron los revoques con mortero de cemento. De esta manera para el año 1920, se dice,  todas las casas de la región eran de bahareques. (Para profundizar en este aspecto, se recomienda la lectura del libro Un siglo de bahareque en el antiguo Caldas. (17. Robledo 1993. pp. 15-86).

Vinieron los terremotos de 1906, 1918, 1921 y 1923; el de 1906 con epicentro en la costa pacífica de Tumaco, fue tan grande que, según el Padre Ramírez,  ”tumbó 4 casas de madera y guadua”. En la zona de estudio no produjeron daños mayores, y las casas casi todas construidas en bahareque se comportaron muy bien seguramente por estar bien construidas y por sus virtudes de liviandad, flexibilidad y ductilidad. Pero el poco peso no es sólo importante para reducir la fuerza sísmica, sino que este tipo de estructuras por su lenta deformación y desplome produce menor número de víctimas mortales que otros tipos de construcciones, como las de hormigón y mampostería,  como se pudo constatar el 25 de enero  de 1999 en el Quindío. En El Salvador, país de alta ocurrencia sísmica como el nuestro,  se tiene la certeza de que ”las construcciones coloniales provocaban mayores víctimas que sus precedentes, por estar realizadas con materiales más pesados”, como lo dice Luis Ernesto Romano Martínez,  y el mismo autor sigue diciendo, que en 1873 un terremoto destruyó la ciudad de San Salvador y ”esta vez una ordenanza del presidente Santiago González estableció que deberían utilizarse materiales más ligeros como madera y láminas” (18. García 1996. pp. 83).

La prueba de fuego o la decadencia del bahareque:

El auge conseguido por el bahareque como tecnología constructiva sismo resistente, fue opacado por la acción del fuego. Pertenecen a la historia de Manizales los efectos de los incendios de 1922, 1925 y 1926, que el investigador Albeiro Valencia Llano en ”La Edad de Oro”, capítulo del libro Arquitectura Republicana en Manizales (19),  lo comenta así: “El primer incendio ocurrió el 19 de julio de 1922, se inició en un depósito de velas de parafina, quemó una manzana y parte de otra, se pudo parar el fuego demoliendo casas vecinas, no existía cuerpo de bomberos”. “El segundo, el mayor,  ocurrió el 3 de julio de 1925, se inició en la Droguería Andina donde había municiones para armas de fuego, a pesar del incendio anterior no existía aún cuerpo de bomberos, hubo que usar dinamita para demoler casas y armar un anillo de campo. El incendio duró hasta el día 4,  pero las  ruinas siguieron ardiendo por 8 días. Se destruyeron 229 edificios en 32 manzanas”. “En plena reconstrucción, la ciudad fue sorprendida por el tercer incendio, ocurrió el 20 de marzo de 1926, redujo a cenizas las 2 manzanas más valiosas y centrales de la ciudad, incluyendo la Catedral” (19. Santander 1997. pp. 48-50).

En el centro de la ciudad, sólo quedaron las bases de tapia y ladrillo de las cimentaciones, y muros de algunos primeros pisos. Entonces, ¿cómo defender el bahareque?, cómo contradecir a Don Aquilino Villegas, líder político e intelectual de la ciudad,  que pedía para la reconstrucción “una ciudad soberbia, férrea y pétrea” ?. Dada la vulnerabilidad de las edificaciones de entonces, con fuego se amenazaba desde la fundación de las ciudades, Pedro Fabo, el padre historiador, en su Historia de la ciudad de Manizales, Tomo 1 dice, que existía el rumor de que los miembros de la Sociedad González y Salazar que reclamaban la pertenencia de las tierras donde se asentó Manizales, amenazaban a los colonos diciéndoles que de no ser devueltas sus tierras ”incendiarían el pueblo, comenzando por la capilla”… Había, entonces que reconstruir la ciudad con ”cemento armado” y no con los materiales tradicionales que ardían” con rapidez y violencia” (20. Fabo 1926. pp. 677).

Pero no sólo esto sucedía en Manizales, varias ciudades de la región padecieron bajo la acción del fuego, en Santa Rosa de Cabal  se quemaron en tres ocasiones (1988, 1989 y 1998) casas de bahareque del centro histórico, recordamos especialmente, por sus funestos daños, el del viernes 3 de Febrero de 1989.

Todo lo que la técnica del bahareque había conseguido, como cultura sísmica local, se vino abajo. No se contaba con los conocimientos necesarios, en diseño y construcción  para reducir la vulnerabilidad de las edificaciones ante el fuego; ni tampoco con el servicio oportuno de bomberos para apaciguarlo. No sólo la candela hace daño al bahareque, en los sismos se ha observado que el bahareque vernáculo ha fallado nuevamente por sus cimientos aislados, por pudrición seca y húmeda de las piezas de sus estructuras y por el ataque del comején.

Cemento armado y bahareque encementado. Bahareque ecléctico:

Debía construirse con materiales incombustibles. La importación de materiales como el cemento y el hierro,  la llegada de arquitectos y constructores foráneos, de revistas y viajeros con nuevas ideas del eclecticismo historicista europeo, cambió definitivamente la imagen de la arquitectura regional y sus  técnicas constructivas, como se dijo en esa época, ”fue como si el alma de la ciudad se hubiera fundido en nuevos moldes” (21. Salazar 1990. pp. 53. Pero como siempre vamos a la penúltima moda, mientras en Europa se hacía historicismo en nuestra región se hacía bahareque vernáculo y cuando en Europa se consolidaba el movimiento moderno, en el eje cafetero se iniciaba el historicismo. En Manizales, que cuenta con el centro histórico de esta tendencia más rico y homogéneo de Colombia,  se expresan las dos principales corrientes historicistas europeas, el neogótico en la Catedral y el eclecticismo en numerosas edificaciones del centro histórico.

En esta época se construyó paralelamente; en cemento armado y mampostería, y en bahareque vernáculo, y además se conformó un nuevo mestizaje producto de la combinación de las estructuras de hormigón con paredes de bahareque encementado. Se adoptaba lo que el arquitecto Germán Téllez llamó ”eclecticismo del eclecticismo”, ecléctico de por sí el estilo y ecléctica la forma de construirlo. Los muros de bahareque encementado de esta época se hicieron recubriendo la estructura ó entramado; en lámina perforada tipo “kirrig”, tabla, malla metálica o el “enchinado” ya conocido de esterilla de guadua, y sobre cualquiera de ellos un revoque de mortero de cemento. De bahareque ecléctico están  construidas la mayoría de las edificaciones del centro de Manizales,  patrimonio nacional, y buena parte de las edificaciones de los centros urbanos de la región. Su comportamiento en los sismos de, 1938, 1958, 1961, 1962, 1967 y 1973 fue relativamente bueno.

En el de 1938, hubo algunos daños leves en Aguadas, dos muertos y ”varios edificios sufrieron en Manizales, mientras que en Armenia hubo daños mayores en el Teatro Municipal, el Banco de Bogotá y el Colegio Femenino del Quindío” (22. Ramírez N.N. pp. 180-181).  El de 1958 ”alarmó a la ciudadanía” en Pereira (23. Ramírez N.N. pp. 191). Con el de 1961 “sufrió la población de Belalcázar en Caldas” (24. Ramírez N.N. pp. 193). En el de 1962 hubo daños mayores en Pereira, Manizales y Sonsón, quedando mal libradas varias construcciones de tapia,  hormigón y ladrillo, especialmente las catedrales de Pereira y Manizales. Mientras a la catedral de Manizales, toda construida en hormigón armado se le cayó la torre noroccidental, a la iglesia de la Inmaculada Concepción construida en bahareque metálico no le pasó nada. En Sonsón Antioquia se comportaron mal los muros de tapia, razón por la cual después del terremoto se pedía ”2. evitar la construcción en tapia, porque pierde su solidez cuando se seca” (25. Ramírez N.N. pp. 199). El de 1967 tan solo se sintió levemente en nuestra región, y en el de 1973 ”una escuela que se colapsó mató a un niño” en Dosquebradas Caldas (26. Ramírez N.N. pp. 210-211).

Las superficies de pared con mortero de cemento fueron más resistentes que las de pañetes de tierra, comprobándose la disminución de las fisuras en los sismos posteriores a su introducción. Pero como el revoque de cemento permitió eliminar los grandes aleros que protegían los pañetes de la intemperie y que el nuevo estilo remplazó por cornisas y otros elementos de ornamentación, en terremotos posteriores algunas de estas piezas se han desprendido y producido algunas víctimas,  como en el del año 1962 que un desprendimiento del edificio de la Caja  Agraria de Manizales mató al poeta Guillermo González, y en Sonsón “los adornos de las torres de la iglesia mataron a siete personas” (27 Ramírez N.N. pp. 196).

A partir de los años treinta, del siglo XX,  se inicia la transición a la modernidad con nueva imagen y nuevas técnicas constructivas y con ellas otra decadencia del bahareque. En ese momento queda relegado su uso a las casas de los pobres o en algunos muros interiores de  estructuras de “cemento armado” o de mampostería. Como el común de las gentes piensa que las estructuras de bahareque son para los pobres, se desean casas “de material”, con «piel dura que resista el paso del tiempo«, como dijera en alguna ocasión el arquitecto mexicano Teodoro González de León.

Edificaciones combinadas. Una trampa.

A partir de los años sesentas (S. XX),  los constructores conocen el bahareque, la mampostería y el hormigón armado, por lo cual se mezclan con mucha libertad y con irregulares resultados. El mestizaje de materiales y técnicas se hizo patético y en forma negativa en los ensanches de calles con motivo del Centenario de Manizales y en la calle del Comercio de Calarcá, donde a hileras de casas de bahareque se les retrancaron sus fachadas y se le construyeron nuevas en mampostería simple de ladrillo o en mampostería confinada con hormigón, pero deficientemente ligadas a los muros de bahareque existentes. También se construyen muros de  mampostería, al interior de edificios de bahareque, para conformar espacios de baños y cocinas inexistentes antes al interior de las casas.

Los terremotos de 1979, 1995 y 1999,  en Manizales, Pereira y Armenia respectivamente, mostraron cómo esas fachadas y muros interiores, se han desprendido y colapsado dejando al descubierto las estructuras de bahareque o arrastrándolas inevitablemente.

Resurgimiento esporádico.  Bahareque contemporáneo.

A partir de 1970 se inicia un resurgimiento, un tanto tímido del bahareque, manifestado de dos maneras:

  • En programas institucionales de vivienda social, donde se defienden su bajo costo y las ventajas ambientales del uso de tecnologías locales apropiadas, y
  • En arquitecturas aisladas que se amparan en la preservación y desarrollo de la identidad regional. En el Eje Cafetero hay ejemplos de gran creatividad donde los materiales y las técnicas locales han sido desarrollados positivamente.

En esta nueva etapa del bahareque se ha tenido la  participación de arquitectos e ingenieros estructurales que fue escasa en épocas anteriores y una mano de obra ya especializada, razón por la cual la tecnología en su conjunto se ha depurado. Las cimentaciones son generalmente de hormigón armado y ligadas entre sí, el sistema estructural de “entramado” se ha depurado y además se usa el de “poste y viga”, los muros y cubiertas se arriostran y se construyen ahora con materiales más livianos, los pesados techos de teja de barro se estructuran de tal manera que, operando como un diafragma, trasmitan correctamente sus cargas a los muros estructurales. Desafortunadamente se insiste en un error,  pues buscando la sincera expresión de la guadua al exterior de las edificaciones, se exponen con frecuencia al agua y al sol las piezas de guadua y madera, presentándose resequedad o pudrición de ellas.

Producto de la evolución y mejoramiento de los sistemas utilizados, es el buen comportamiento de esta tecnología constructiva en los últimos sismos,  lo cual nos sitúa de cara a una nueva bonanza, si nos atenemos a los variados programas de construcción de viviendas de bahareque que se adelantan en la reconstrucción pos sísmica del Quindío.

BALANCE TECNOLÓGICO

A partir de la observación de los efectos de los más recientes terremotos en la región (1988-1989-1991-1992-1995-1999), y muy especialmente el del 25 de enero de  1999, y teniendo en cuenta la existencia simultánea de edificaciones de todas las tipologías de bahareques, enumeradas en esta ponencia,  se hace necesario hacer un balance tecnológico que sirva de guía a futuras investigaciones, y permitan eficientes intervenciones de reforzamiento y consolidación de las viviendas poco averiadas, y magníficos sistemas de diseño y construcción de las futuras.

Observaciones empíricas generales:

1.- Viviendas construidas en diferentes materiales y técnicas son afectadas por sismos, como consecuencia de errores en el diseño y la construcción, y por falta de monitoreo y mantenimiento pos construcción. Para cualquier tecnología en Colombia, deben seguirse las Normas sismo resistentes (NSR-98).

2.- No han sufrido daños graves, las casas construidas con “muros tendinosos”, otro sistema constructivo que confirma las bondades  de la construcción liviana.

3.- Por su liviandad, y por su lenta deformación y desplome, las edificaciones de bahareque producen menor número de víctimas que las de mampostería y concreto; aspecto de singular importancia en la escogencia de un sistema constructivo.

4.- Muchas de las viviendas afectadas por sismos se hallan construidas sobre terrenos de aluvión o sobre rellenos poco compactados donde se aumentan las aceleraciones sísmicas, y otras en bordes de taludes donde el terreno hace menor reacción. Teniendo en cuenta nuestra condición de entorno montañoso, los estudios de suelos y el diseño cuidadoso de las cimentaciones se hace cada vez más exigente.

5.- Nuevamente se pudo constatar, en Cajamarca Tolima muy cerca al Quindío, los estragos que producen los terremotos a las edificaciones de tapia pisada: hundimiento, desplome y fisuras de muros, separación de las piezas estructurales de madera de los muros, ya sea por fricción de los elementos en movimiento contra los muros o por resecamiento de la tapia.

6.- Se ha comprobado que agrupaciones de viviendas de diferentes tecnologías constructivas deben separarse entre sí. La colindancia de casas pesadas de mampostería y livianas de bahareque perjudica a las últimas.

7.- Las averías, desplomes y colapsos en las casas de bahareque se han presentado por:

  • Falta de mantenimiento, especialmente en los elementos vegetales expuestos al sol, la humedad, la lluvia y los insectos.
  • Combinación de materiales de difícil compatibilidad y conexión, que además afectan la distribución de las masas, ejemplo recurrente la mezcla de mampostería y
  • Estructuración de entramados donde no existe la continuidad de todas sus partes.
  • Falta de arriostramiento de muros y cubiertas.
  • Cimentaciones superficiales, aisladas, débiles o construidas con materiales inadecuados.
  • Averías y grietas de muros por recubrimientos pesados, frágiles o de poca adherencia a la superficie del muro. Los de menores daños fueron los recubiertos en tabla, y en lámina metálica; los de “embutido” de tierra con pañete de cagajón, por su peso y fragilidad, acusaron mayor vulnerabilidad.

8.- Materiales locales, como la guadua, han permitido recobrar la confianza ciudadana apuntalando las estructuras con posibilidades de reforzamiento, aspecto paradójico si se tiene en cuenta que, ahora cuando los usuarios desean cambiar el bahareque por la mampostería como técnica constructiva, sea la guadua la que ofrezca  mayor seguridad.

Bahareque e Ingeniería estructural:

La experiencia recogida del terremoto del 25 de Enero de 1999, y el buen comportamiento observado en las nuevas edificaciones de bahareque, nos hicieron reflexionar sobre la necesidad de adelantar una investigación que reuniera los conocimientos empíricos con los de la ingeniería estructural, y que a partir de ella se agregara el Bahareque a la Norma Colombiana de Construcciones Sismo Resistentes. Fue así como el Fondo para la Reconstrucción y Desarrollo del Eje Cafetero (FOREC) encomendó a la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica (AIS), la elaboración de los estudios pertinentes y la redacción del “Capítulo L” que se agregará a la Norma SR-98, y que además, hiciera recomendaciones hacia la fácil construcción en bahareque.

La AIS, en consecuencia, encomendó estos estudios al Grupo Estructural Maderas Autóctonas (GEMA), compuesto por los profesionales: Ingeniero Civil Samuel Darío Prieto, Ingeniero Civil Josef Farbiarz, Arquitecto Jaime Mogollón e Ingeniero Civil Jorge Eduardo Hurtado, y un grupo de Ingenieros auxiliares, donde se destacaron Luis Felipe López y Mario Felipe Silva.

Al amparo de esta investigación, se han producido, hasta el momento,  los siguientes trabajos escritos:

Promovido por la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica (AIS) y la realización del Centro de Procesamiento de Información Sismológica (Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín) “realizó ensayos sobre paneles y ensambles de bahareque para encontrar valores de rigidez y estudiar su comportamiento bajo cargas laterales”, y presentó el Reporte de una investigación de laboratorio y de análisis de resultados denominado:  “Comportamiento de elementos y ensambles construidos con Bahareque encementado”, esta investigación se hizo con el auspicio del Fondo para la Reconstrucción y Desarrollo del Eje Cafetero (FOREC). Boletín AIS # 56. Bogotá, 2001. (28 Farbiarz, otros. 2001. pp. 1)

El segundo producto de la investigación de AIS y con el auspicio de Fundación Corona, de nombre: “Estudio sobre el comportamiento de conexiones con guadua”. Reporta  una investigación de laboratorio y  “análisis de resultados de conexiones de elementos y ensambles construidos con bahareque encementado, e incluye ensayos sobre anclajes de muros a cimentación, conexiones entre muros, conexiones de muros a entrepisos y conexiones de cubiertas a muros”. Boletín AIS # 56. Bogotá, 2001.  (29 Farbiarz, otros. 2001. pp. 1)

El tercer producto de la investigación de AIS con el patrocinio de FOREC, fue el: “Manual de construcción sismo resistente de viviendas de uno y dos pisos en bahareque encementado. El Manual, opera como una Cartilla de recomendaciones para una fácil interpretación de la Norma Título L, para la construcción sismo resistente de viviendas de uno y dos pisos en Bahareque encementado. Comprende: Principios y requisitos generales de sismo resistencia, especificaciones sobre,  cimentación, muros, entrepisos, columnas, cubiertas y uniones.  (30 Mogollón-Farbiarz, otros. 2001)

Paralelamente, a los trabajos reseñados, los Ingenieros  Luis Felipe López y  Mario Felipe Silva, obrando como Auxiliares de las Investigaciones antes reseñadas, desarrollaron su Trabajo de Grado “Comportamiento Sismo resistente de estructuras en Bahareque”, declarado por la Universidad Nacional como Meritorio. Concluye con una comprobación de cálculo para una vivienda de dos pisos contra fuerzas de sismo. (31 López y Silva. 2000)

Como  concreción a todas las experiencias anteriores, la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica presentó ante el Ministerio de Desarrollo Económico las modificaciones al Reglamento de construcciones sismorresistentes, NSR-98, el Decreto por medio del cual se modifican los decretos 33 de 1998 y 34 de, así: TITULO L. Casas de uno y dos pisos en bahareque encementado. Se encuentra, en este momento, en proceso de aprobación y sanción presidencial.  (AIS. 2001)

El conjunto de todos estos estudios, constituye en mi concepto, un avance en el conocimiento técnico-científico colombiano, en cuanto a edificaciones de viviendas de uno y dos pisos en Bahareque Encementado.

PARTE 2:

BAHAREQUE CARIBE. SUBREGIÓN SABANAS: CULTURA BIOCLIMÁTICA LOCAL.

ARQ. JAIME MOGOLLÓN SEBÁ.

“…Posiblemente el rasgo más definitorio de la existencia de una arquitectura regional o nacional consista en el desarrollo de una arquitectura que entronca con una tradición concreta y que, con actitud crítica se renueva y moderniza continuamente con el paso del tiempo y la evolución general.” Josep María Montaner.

Región y subregión:

La región Caribe colombiana, comprende los departamentos de La Guajira, Magdalena, Cesar, Atlántico, Bolívar, Sucre, Córdoba y parte de Antioquia. Para este estudio, no incluimos las extensas aguas del mar Caribe, ni tampoco las áreas insulares de San Andrés, Providencia, Santa Catalina y otros islotes.

En la región Caribe, sus gentes han utilizado tradicionalmente los materiales vegetales para construir y adecuar su entorno físico. Es así como se han construido diferentes tipos de bahareques en el desarrollo de sus viviendas.  La Guajira, las estribaciones de la Sierra Nevada, las Sabanas y el Urabá, principalmente, marcan modos variados.

Dentro de esta región, existe una subregión, las Sabanas, que incluye el área de las antiguas sabanas de Bolívar, hoy de los departamentos de Bolívar, Sucre y Córdoba, con extensión a ciertas áreas del departamento del Atlántico. La subregión Sabanas, se divide en dos ambientes, el ambiente litoral y el ambiente centro.

Sobresale la ganadería con sus especies vacunas y equinas, sus habitantes mayoritariamente, se dedican a cultivar la tierra y sus ganados, siendo de fama nacional el ganado de carne, al igual que sus productos derivados, la leche y el queso.

Materiales vegetales:

Dentro de la flora de la subregión, se destacan especies que son base del desarrollo de la cultura local; por ser utilizadas para la construcción de viviendas, muebles, instrumentos musicales y otras expresiones culturales.

 En el ambiente litoral, se destaca la existencia y uso del Mangle, una especie protegida cuyo uso ha disminuido últimamente. Su hábitat es el Manglar, zonas costeras cercanas al cruce de aguas saladas y dulces.  “Su nombre deriva de los árboles que los forman, los mangles, el vocablo mangle de donde se deriva mangrove (en alemán, francés e inglés) es originalmente guaraní y significa árbol retorcido”. Existen 4 especies de mangle en Colombia, Rhizophora mangle, Avicennia germinans, Laguncularia racemosa y Conocarpus erectus. (1)

Dentro del manglar se consiguen tallos derechos y resistentes que los nativos usan como columnas (horcones), vigas y varillones.

En el ambiente central de las sabanas, sobresale el uso como material de construcción de la Guadua Amplexifolia Presl., especie vegetal base de los muros del bahareque Caribe Sabanero.

Guadua Amplexifolia Presl.

La especie Guadua Amplexifolia, es de la familia de las Poaceae, sub familia Bambusoideae, tribu Bambuseae, sub tribu Guaduinae, Género Guadua, Especie Amplexifolia. El nombre común es Caña.

Se encuentra en el sur de México, en todo Centro América, en el oriente de Colombia y en Venezuela.

Requerimientos ecológicos:
Altitud: 000 – 700 msnm. Ideal 300 msnm.
Clima: Cálido – Húmedo.
Temperatura media anual: 18 – 26° C
Precipitación anual: 800 – 1500 mm.
“Es un Bambú de la familia de las Gramíneas, que se caracteriza por su alto porte y tallos gruesos. Este bambú es espinoso, excepcionalmente no presenta espinas, se forma por grandes grupos de tallos, los tallos son, generalmente, sólidos –y  huecos en su extremo superior-.
Los tallos presentan grandes vainas –hoja caulinar- de color pardo que envuelven al tallo, las vainas alcanzan hasta 25 cm. de largo y 20 cm. de ancho, cubiertas de pelo fino y rígido.
En los nudos se insertan ramas con muchas hojas, las hojas son láminas largas de 10 a 30 cm. de largo, por 16 a 32 mm. de ancho, de forma lanceolada, puntiagudas hacia la punta, con finos dientes en los bordes en las hojas maduras.
Las flores en agrupaciones de espiguillas de 3 a 4, cilíndricas y finas hacia la punta, poco notables”. (2)

Según Ximena Londoño, La Guadua Amplexifolia, la Guadua Macrosculata y la Guadua Glomerata, constituyen las tres especies sólidas –del género Guadua-, aunque en las Sabanas Caribe aparecen algunos culmos huecos, especialmente en su parte superior.

Caña Flecha

La Caña Flecha, Gynerium Sagittatum, su hoja, tiene su mayor  uso en la elaboración del afamado Sombrero Vueltiao, que se constituye en  símbolo de la cultura Zenú, de las Sabanas Caribe y en el exterior de Colombia toda.

Es una planta herbácea, de la Familia de las Poaceae, Sub Familia Panicoideae, Tribu Gynerieae, Género Gynerium y Especie Gynerium Sagittatum. O sea que tiene la misma familia de la Guadua Amplexifolia.

Con Caña Flecha se hacen cachuchas, bolsas, carteras, tapetes, etc. Además de artículos artesanales, en construcción se usa para cercos y cielorasos.

Algodón

Algodón, Gossypium Hirsutum, los sabaneros con los hilos de algodón tejen las mundialmente famosas hamacas, sobresaliendo dos de ellas, las de Morroa Sucre y las de San Jacinto Bolívar. Los telares, generalmente los encontramos ligados a la estructura misma de las casas de bahareque y utilizando para su montaje, en ocasiones,  cañas de Guadua Amplexifolia.

En los instrumentos musicales, los sabaneros utilizan, también,  materiales vegetales, el “Pito Atravesao”, que está ligado al folclor de la subregión, se construye de tres cañas diferentes: La Flauta de Millo – Pennisetum Glaucum -, la caña de Carrizo – Phragmites Australis – y la Lata de Corozo – Bactris Guineensis -.

El Millo y el Carrizo, son espigas de poca resistencia, su estructura tubular es muy apropiada para este tipo de flautita. La Lata de Corozo, tiene una contextura fuerte y le permite además de ser usada para las flautas, usarse como material de construcción en cercos y como estructura en el montaje de los techos de palma amarga.

Del Cactus Cardón – Pachycereus Pringlei -, se extrae su núcleo con el cual se construye el cuerpo de la gaita, tanto de la macho como de la hembra.

Además de las gaitas, el Cactus Cardón, lo utilizan en la cultura sabanera como planta decorativa y para la construcción de cercos, aprovechando la seguridad que ofrecen sus espinas.

Palma Amarga.

La Palma Amarga – Sabal Muritiiformis -, se encuentra en la parte norte de Suramérica y en el Caribe, sus hojas son utilizadas para techar las casas de bahareque caribeño.

Actualmente, y ante la dificultad de contar con la palma amarga para grandes proyectos, se viene utilizando para los techos otro material utilizado para los techos el pasto Vendeaguja – Cortaderia Nítida -. Más suave en su caída que la Palma Amarga.

Arquitectura bioclimática

¨Consiste en el diseño de edificios teniendo en cuenta las condiciones climáticas, aprovechando los recursos disponibles (sol, vegetación, lluvia, vientos) para disminuir los impactos ambientales, intentando reducir los consumos de energía. La arquitectura bioclimática está íntimamente ligada a la construcción ecológica, que se refiere a las estructuras o procesos de construcción que sean responsables con el medioambiente y ocupan recursos de manera eficiente durante todo el tiempo de vida de una construcción. También tiene impacto en la salubridad de los edificios a, través de un mejor confort térmico, el control de los niveles de CO2 en los interiores, una mayor iluminación y la utilización de materiales de construcción no tóxicos avalados por declaraciones ambientales.¨ Wikipedia.

Las casas de palma, cultura bioclimática local

Tanto en el ámbito rural como en el urbano de la región sabanera, se reconoce una organización de conjuntos edificados como de viviendas aisladas que favorecen la vida en un entorno cálido. Las altas temperaturas de la región han podido soportarse por las características bioclimáticas de las casas y los conjuntos de casas de bahareque y palma. Las casas de palma, como se les conoce, acompañadas de la frondosa vegetación vecina, conforman entornos confortables.

Se conforma una “Cultura bioclimática local”, que definimos así:

Cultura bioclimática local: Conjunto de conocimientos de técnicas bioclimáticas, acumuladas por una tecnología constructiva que hace parte del patrimonio cultural de una región. Para lograrlo se necesitan dos condiciones. 1. Un determinado comportamiento climático permanente y 2. Que la intensidad del comportamiento climático no haya destruido el sistema tecnológico.

Un clima de altas temperaturas, moderadas por fuertes brisas en algunas épocas del año, y un reconocimiento generalizado de que en las casas de palma ese calor ambiente es soportable.

La casa de palma clásica, es un sistema mixto de poste y viga con muros divisorios de bahareque de caña parada, cuasi aislados de la estructura que son los que definen los espacios de la casa.

La estructura principal de poste y viga, está compuesta por  columnas u horcones de madera rolliza, que reciben soleras o sentaderas, que a su vez reciben la estructura del techo. El techo se cierra con hojas de palma amarga, enganchadas a cintas de lata de corozo u otras maderas locales.

Los muros, son de bahareque, el bahareque sabanero se construye, generalmente, con Guaduas Amplexifolia –cañas- en posición vertical, una a continuación de la otra, amarradas a los tercios de la altura con otras cañas en posición horizontal. Las cañas van estancas al piso de tierra, en la parte inferior, y amarradas a las sentaderas, en la parte superior. El amarre de las cañas se hace con bejucos, que recientemente se han remplazados por lianas extraídas de las llantas de carros.

Posteriormente a la armada de los muros de bahareque de ¨caña parada¨, se procede a colocar puertas y ventanas,  pañetar y encalar los muros y por último hacer un acabado a los pisos. El más popular de los acabados de pisos de tierra es el amasado. Las de mayor presupuesto acaban los pisos con morteros y color mineral o con baldosas de cemento.

Bioclimática de los conjuntos:

Para que un sistema de ventilación sea de modo eficaz, es necesario que funcionen adecuadamente sus tres partes fundamentales:

– Captación del aire

– Recorrido del aire a través de la casa

– Salida del aire

Las ventajas bioclimáticas de los conjuntos construidos y de las casas individuales, las podemos resumir de la siguiente manera:

Enseñanzas:

  • Uso de materiales vegetales renovables. Que absorben y amortiguan el calor.
  • Casas separadas, unas de otras, donde el aire fluye alrededor de las casas.
  • Entornos arborizados y techos vegetales blandos.

Recomendaciones:

  • Orientar las casas evitando el sol poniente.
  • Arborizar las vías, no sólo los patios.
  • Descontaminar y arborizar las cuencas hídricas.
  • Utilizar las aguas lluvias para regadíos y como estimulante de frescura.
  • Enterrar las redes de servicios públicos.

Bioclimática de las casas:

  • Techos vegetales altos con posibilidad de expulsión de aire viciado.
  • Corredores en galería, proyectores de sombra.
  • Grandes aleros en los techos.
  • Uso de muros calados o de ventanas pequeñas sin vidrio.
  • Circulación cruzada de aire. Formación de túnel de viento.
  • Calados en la parte alta de los muros, puertas y ventanas.

Las características, antes anotadas, han sido continuadas en las agrupaciones de  las nuevas casas, conformando así una cultura bioclimática local. Se han cambiado materiales, técnicas y diseños, pero persiste lo fundamental en el tratamiento pasivo del clima.

Conclusiones:

Tenemos en estos recursos, las universidades, los profesionales e investigadores particulares y las corporaciones costeñas un gran potencial investigativo:

  • Zonificar e inventariar la existencia de los recursos vegetales.
  • Diseñar campañas educativas sobre valoración del patrimonio cultural..
  • Promover reforestación con las especies estudiadas.
  • Mejorar e Impulsar los nuevos usos, artesanales e industrializados.

De igual manera, la industria constructora, artesanal y turística tiene grandes posibilidades hacia el futuro próximo:

  • Estudio de resistencia de los materiales.
  • Desarrollar normas constructivas.
  • Aplicar transferencias de tecnologías.
  • Aprovechar los avances logrados con la guadua angustifolia en el Eje Cafetero.
  • Diseñar las rutas turísticas del bahareque sabanero, integradas al folclor y al mar.
  • Mejorar la construcción de instrumentos musicales tradicionales.

Más que aspirar a seguir construyendo casas de palma masivamente, a la manera clásica, lo que proponemos es seguir sus enseñanzas bioclimáticas. Que la nueva arquitectura consiga el confort ambiental en forma pasiva, reduciendo el gasto energético.

Notas bibliográficas:

  1. FERRINI, Ferruccio. ATLAS de las culturas sísmicas locales. STOP Disasters # 12. 1993. Memorias Tomo I. Jornadas Internacionales de Construcción Sismo Resistente y Protección del Patrimonio Urbano. Manizales. 1998. 76 p.
  2. DE LOS RÍOS, Tobón Ricardo. Historia del Gran Caldas Vol. 1. Orígenes y Colonización hasta 1850. Biblioteca de Escritores Caldenses, Manizales 1981. 445 p.
  3. AGUDELO Ramírez, Luis Eduardo. Génesis del pueblo caldense. Biblioteca de escritores caldenses, Manizales 1983. 141 p.
  4. De las Casas, Fray Bartolomé. Historia de la Indias. México 1591, tomo III.
  5. GIRALDO, Zuluaga Luisa Fernanda. La Colonización Antioqueña y la Fundación de Manizales. Biblioteca de Escritores Caldenses, Manizales 1983. 217 p.
  6. Citado por RAMÍREZ, Jesús Emilio. Historia de los terremotos en Colombia. Instituto Agustín Codazzi. Segunda Edición. Bogotá N.N. 248 p.
  7. Citado por, ROBLEDO Castillo, Jorge Enrique y SAMPER, Diego. Un Siglo de Bahareque en el antiguo Caldas. El Ancora Editores, Bogotá 1993. 90 p.
  8. ZAWISZA, Leszek. Arquitectura y obras públicas en Venezuela: Siglo XIX. Vol. 1. p. 100 Caracas, 1981. (1 página correo)
  9. VALENCIA, Albeiro y ARIAS, Fabio. Manizales a las puertas del siglo XXI. Editorial La Patria. Manizales 1996. (Periódico)
  10. RAMÍREZ, Jesús Emilio, op. cit.
  11. RAMÍREZ, Jesús Emilio, op. cit.
  12. RAMÍREZ, Jesús Emilio, op. cit.
  13. Citado por, ROBLEDO, J. E, op. cit.
  14. Fondo Cultural Cafetero. Manizales de Ayer. Fondo Cultural Cafetero, Bogotá 1987. 189 p.
  15. Pérez Vivas, Pedro José. El gran terremoto de los Andes o Terremoto de Cúcuta 18 de Mayo de 1875. O El Terremoto de Cúcuta: 124 años. (1 página correo)
  16. GARCIA Acosta, Virginia. Historia y Desastres en América Latina. Ciesas. La Red. Tercer Mundo, Bogotá 1996. 372 p.
  17. Citado por, ROBLEDO, J. E, op. cit.
  18. GARCIA Acosta, Virginia, op. cit.
  19. SANTANDER, Matilde y ARANGO, Jorge Eduardo, Editores. Arquitectura Republicana en Manizales. Editorial Nomos, NN 1997. 143 p.
  20. FABO, Pedro. Historia de Manizales. Tomo 1. Tipografía Blanco y Negro, Manizales 1926. 677 p.
  21. SALAZAR Pati­no, Hernando. Manizales Bajo el Volcán. Imprenta Departamental, Manizales 1990. 108 p.
  22. Citado por, RAMÍREZ, Jesús Emilio, op. cit.
  23. Citado por, RAMÍREZ, Jesús Emilio, op. cit.
  24. Citado por, RAMÍREZ, Jesús Emilio, op. cit.
  25. Citado por, RAMÍREZ, Jesús Emilio, op. cit.
  26. Citado por, RAMÍREZ, Jesús Emilio, op. cit.
  27. Citado por, RAMÍREZ, Jesús Emilio, op. cit.
  28. FARBIARZ, Josef, Otros. Comportamiento de muros y ensambles construidos con Bahareque encementado. Medellín. AIS Boletín # 56. 2000. 42 p.
  29. FARBIARZ, Josef, otros. Estudio sobre el comportamiento de conexiones con guadua. Medellín. AIS-FOREC . Bogotá. AIS. Boletín # 56. 2000. 25 p.
  30. MOGOLLÓN S., Jaime – FARBIARZ F., Josef, otros: “Manual de construcción sismo resistente de viviendas de uno y dos pisos en bahareque encementado”. AIS – FOREC. Bogotá 66 p.
  31. LÓPEZ, Luis Felipe. – SILVA, Mario Felipe: “Comportamiento Sismo resistente de estructuras en Bahareque”. Trabajo de grado de Ingeniería Civil. Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales. Manizales, 2000. 138 p.
  32. Reglamento colombiano de construcción sismo resistente. NSR-10.

Nota 2: El autor publicó este artículo parcialmente en la Revista de Arquitectura El Cable # 1. Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales.