Por Lola Portela

A Rodolfo Hernández lo caracteriza su tono sincero, para muchos gritón, a lo santandereano, asunto que molesta a muchos. Al igual que levanta ampolla, su estilo para decirle la verdad o “cantarle la tabla” a más de uno, que, con rabo de paja, intenta que no se le queme.

Aunque mis queridos lectores no estén de acuerdo, lo puedo comparar con el Galán que conocimos muchos y que silenciaron el 18 de agosto de 1989. Y es que estas elecciones, me remontan a esas, donde había mucho en juego: la democracia, la transparencia, la lucha contra las drogas, con la diferencia que ahora hay muchos “pequeños capos”.

A don Rodolfo, el arquitecto ya se le conoce por su irreverencia e ideas sui géneris. Es el actual candidato presidencial, que lidera la Liga de Gobernantes Anticorrupción. Él fue exalcalde de Bucaramanga, y es quien cada semana se pone en el centro de una polémica nueva.

En definitiva, creo que sus propuestas no caen bien a quienes van de la mano de corruptos, y para quienes aún no entienden muy bien el término les dejo aquí algunos sinónimos de ser corrupto: disoluto, vicioso, depravado, enviciado, disipado, malo, pervertido, putrefacto, podrido, descompuesto.

Con todo y esto, he llegado a la conclusión que Colombia sí necesita un giro de 360° Grados, pero hacia lo correcto. Muchos simplemente no se imaginan esa Colombia, la que muchos soñamos, donde el ladrón, el delincuente, ese que daña la nación pague conforme al daño que hace. Un país donde el CVY, el cómo voy yo, ¡no exista! Y sea delito.

Por eso la propuesta “Ciudad Cárcel” hecha por el arquitecto la ven como controvertida y, claro, origina opiniones encontradas.

Veo a Rodolfo Hernández, como el llanero solitario que desea cambios desde el cambio. Colombia tiene con qué salir de la pobreza, pero mientras el huevo, el lápiz y el cuaderno que da el gobierno tenga CVY, nada cambiará.
Y es que lo podrido de Colombia está en las mismas entidades públicas, claro no todos están putrefactos con la corrupción, pero sí algunos se hacen los ciegos y sordos, con tal de no perder su puesto. Y lo mejor es que el Arquitecto lo sabe. Él tuvo que “limpiar”, la alcaldía de Bucaramanga, y ahora pretende llegar a la Casa de Nariño para hacer lo mismo, pero con el país. La verdad, no es tarea fácil, pero tampoco imposible.

Ojalá el impulso que ha logrado su equipo a través de las redes sociales, no pare. Este exalcalde de Bucaramanga es la sorpresa en las encuestas. Y ya tiene temblado a muchos que le proponen coaliciones y alianzas, las mismas que él rechaza. Y es que, disculpen, casi todos están untados y bueno huelen a lo mismo, que hiede Colombia.

El Movimiento Liga Anticorrupción, planteó la posibilidad de construir lo que algunos ya denominan como un “distrito criminal’, que no es más que una ‘ciudad cárcel’, en la que Hernández propone internar a cerca de 200.000 personas que actualmente se encuentran privadas de la libertad, con el fin de que allí, cada uno sea responsable por su supervivencia, advirtiendo que obligaría a los presos a trabajar para que, con la paga que reciban, puedan financiar su manutención, la cual, actualmente se desprende de las arcas del Estado colombiano.

Aplaudo esa propuesta porque quien daña debe reparar y pagar con su esfuerzo su propia comida. El Estado no debería mantener a sinvergüenzas que sólo le hacen daño a la sociedad, y aquí incluyo a los corruptos.

El polémico candidato explica que esta propuesta se deriva de la situación actual en las cárceles, donde además de las elevadas tasas de sobrepoblación y hacinamiento, también se está fallando en la política de resocialización. El arquitecto advierte que el actual sistema no está bien encaminado y que los efectos pueden ser contrarios.

Pregunto ¿por qué será que muchos le temen a estar presos en otros países?, ese mismo temor necesitamos que lo tengan al ser condenados en Colombia. En la innovadora propuesta de Hernández, el control de los presos se llevaría a cabo, a través de la instalación de dispositivos grillete de titanio, para evitar que éstos escapen, y por el contrario se les pudiese controlar y encontrar.
Eso sí sería perder la libertad, como lo merecen muchos, que “compran todo” en el país donde la justicia es una burla. Creo que así podríamos vivir y andar los demás con verdadera libertad.

En definitiva, que en Colombia se necesitan súper héroes, dispuestos usar hasta el lazo de la verdad, como el de la mujer maravilla, pero mientras tenemos esa heroína, ojalá logre llegar esta Liga de Gobernantes Anticorrupción. ¡Me convencen!