Por Lola Portela

Como consecuencia de los desmanes y violencia de los pasados días hoy salen 60 venezolanos deportados de nuestro país, pues fueron detenidos, como dice el dicho: “con las manos en la masa”, pero son muchos más los que deben irse, porque le han hecho al país demasiado daño.

Según las autoridades de migración colombiana, el número de inmigrantes venezolanos en Colombia llegó a los 1,4 millones en junio de 2019. Y se espera que para finales del año sean 1,8 millones los inmigrantes procedentes del país vecino.

Me duele decirlo, pero el país tiene suficiente con sus problemas y pobreza. Sin embargo, cada día hay más venezolanos en Colombia y en el segundo trimestre de 2019 hubo un aumento del 11% de inmigrantes venezolanos respecto a los tres meses anteriores, según informó Migración Colombia.

En Colombia se les tendió la mano, se les ha dado permisos para empleo, alojamiento institucional y en hogares, ayuda con mercados, atención médica. Creo que son contados los compatriotas que no han hecho lo que sea por un venezolano.

Y a cambio los tenemos en las calles atracando, a mano armada a personas indefensas; peleando, aún con los vendedores ambulantes por “su espacio”, robando casas, etc. Conozco casos, muy cercanos, de robos a microempresas y las han dejado en la quiebra económica; de asesinato por robo en fincas donde se les dio empleo. Muchos se van sin pagar la renta de vivienda, etc.

Por su puesto no son todos. En Colombia hay también buenos y valientes venezolanos emprendedores y trabajadores que salieron de la Venezuela de hoy, para tratar de reconstruir su vida familiar y económica que el régimen totalitario de su país les robó

Lo que vimos en vivo y en directo en Bogotá estos días fue la “gota que derramó el vaso”. La rapiña descarada, la destrucción de negocios y los saqueos a nuestros comerciantes y habitantes no tiene disculpa. Eran delincuentes que sembraron el temor en las calles.

Por eso esperamos que estos 60 nunca regresen.