Por Luis Fernando Escobar*

Colombia ha sido sumergida, de pronto, en una “explosión social” fabricada que aparentó expresar una ira popular espontánea.

Sus promotores pretendían un derrumbe de nuestra institucionalidad y la instauración de un comunismo totalitario muy acorde a los caprichos de líderes y sindicatos populistas.

Los abundantes rituales satánicos realizados en las plazas públicas, escenas de nudismo masivo, la destrucción de nuestros monumentos y los muros ensuciados con mensajes reivindicatorios del poder del pueblo al lado de simbología demoníaca insinúan que la actual meta del comunismo es un nuevo paradigma revolucionario, fruto de la radicalización de sus metas.

Lo que quedaba en juego era todo nuestro patrimonio cultural, los últimos restos de la Civilización Cristiana.

Después de cincuenta días, el Paro Nacional parece agotarse frente a una creciente indignación de la opinión pública que se levanta, con gran capacidad de resiliencia, a retomar los rumbos auténticos de la Nación.

¿Fracasó la “explosión social”? En su aspecto de marcha rápida hacia esa utopía revolucionaria, sin duda. En su marcha lenta, menos ostensiva y más maquiavélicas, las banderas clavadas podrán ser nuevamente erguidas.

El CENTRO CULTURAL CRUZADA considera el momento oportuno para analizar la gran envergadura de una conspiración global de la que es víctima nuestra Patria.
INAUTENTICIDAD DE LA “EXPLOSIÓN SOCIAL”

Contingentes de menores de edad adoctrinados impunemente por el sindicato de educadores FECODE y comunidades indígenas que ni sabían bien por qué protestaban, llenaron las barricadas caóticamente levantadas por todo el territorio nacional.

En éstas había a disposición abundante comida, licores, drogas y marihuana, además de recompensas económicas por la participación.

Sin el pleno control de una maquinaria con organización y abundante financiación esas protestas no habrían durado más que unos pocos días. Numerosas pruebas apuntan a un liderazgo hábil pero nefasto por parte de las células terroristas de las FARC y el ELN.

Fue esa casta minoritaria de la izquierda la que designa sin ningún tipo de elección al “comité del Paro”. Pretenden representar a los cincuenta millones de colombianos en la ya anunciada mesa de negociaciones en las que tememos concluirá con un show de claudicación previamente redactado.

UN GRAN PODER SUPRA NACIONAL CONSPIRA CONTRA COLOMBIA

En el marco de la así llamada “Revolución Molecular Disipada”, las protestas llevadas a cabo en Colombia fueron una copia vulgar de las realizadas en Chile y hasta en los Estados Unidos con las reivindicaciones del movimiento Black Live Matter.

En concierto y cargamontón, los medios de información hicieron eco de una falsa situación insostenible reclamando reformas para contener la furia popular.
Los organismos internacionales y las grandes potencias se unieron para denunciar, sin comprobar nada, una violación sistemática de los derechos humanos por parte de las fuerzas del orden, reclamando hasta el delirio un control sobre éstas, privándolas de elementos claves para protegeré el orden jurídico.

Informes idóneos demuestran la falsedad de las innumerables “pruebas” fabricadas que favorecían la idea de una represión violenta. Hasta el propio cuestionable director del Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, reconoció la ilegalidad de las protestas con su consecuente derecho del Estado para usar los mecanismos que restablezcan el orden público.

Pese a todo, los delegados de la CIDH, tribunal internacional al que Colombia está sometido con carácter vinculante, preparan un informe que podría poner en camisa de fuerza a la autoridad del Estado en favor de los movimientos sociales y aún de los anarquistas.

¿Y los miembros de la Jerarquía eclesiástica?, ¿salieron en defensa del rebaño? No. Voces de pastores por doquier apoyaron la violencia de las protestas, legitimaron su causa, usaron los púlpitos para reclamar al Estado un espacio de diálogo y reconciliación, elogiando el supuesto protagonismo de los jóvenes, a los que sería imperativo escuchar y permitirles marcar los destinos del país.ç

Esa juventud manipulada, también inauténticamente representada, que mostraba su odio a la Iglesia con rituales satánicos, exponiéndose sin pudor, mientras ensuciaban los muros de las ciudades con leyendas esotéricas.

Colombia, sola y traicionada, ha quedado a merced de un poder supra nacional que mueve los hilos de una revolución colombiana fabricada.

LA MAYOR MANIPULACIÓN DE INGENIERIA SOCIAL Y DE TRANSBORDO IDEOLÓGICO DE LA HISTORIA

El pánico, como factor de guerra psico política, es la estrategia eficaz que viene siendo usada recurrentemente para neutralizar las reacciones y someter a la población a las cada vez más radicales exigencias del comunismo.

Por su efecto deletéreo que eclipsa la razón, el pánico conduce a la ilusión de que, cediendo un poco, nos podremos librarnos de perderlo todo.

No es una estrategia nueva, fue usada por Goebbels, jefe de propaganda de la Alemania nazi, quien reconoció haber usado el miedo como instrumento para someter al pueblo alemán frente al Tribunal de Nuremberg que lo juzgaba.

El pánico frente al terrorismo fue también el eje transversal del discurso usado por el ex presidente Santos para imponer el Acuerdo de la Habana.
Últimamente, las medidas sanitarias usadas para el control del virus chino, se valieron del pánico en la población para obligar a que se aceptasen las reglas de los gobiernos.

Así lo denuncia la periodista Laura Dodsworth en su libro “A State of Fear”, sustentado en las instrucciones que los asesores de Boris Johnson dieron a los medios sobre el modo de informar a través del pánico para exigir de la población una actitud de civilidad máxima, es decir, de docilidad completa.

En Alemania, el Belt und Sonntag, denunció al Ministerio del Interior por inducir a los investigadores y científicos alemanes a redactar un documento que induce al pánico para forzar una máxima colaboración.

Las numerosas pérdidas humanas y las gigantescas pérdidas materiales fueron calculadas para producir un efecto disuasorio de un verdadero pavor.

ENTRE LA HORCA Y LA GUILLOTINA

Una marcha lenta, pero más efectiva comienza a ponerse en escena para entramparnos entre dos terribles amenazas, o sea, escoger entre la horca o la guillotina:

De un lado, el empoderamiento de los movimientos anarco-comunistas frente a un debilitado poder de autoridad del Estado reclamará una reforma a la Policía, la radical implementación del Acuerdo de la Habana y hasta se oirán voces que exigirán una nueva Constitución.

De otro, un Estado concesivo se apresura a mostrar buena voluntad con los reclamos, en una carrera frenética por reformar nuestro ordenamiento jurídico a favor del comunismo.

  • Efectivamente, mediante un proyecto de Ley que el gobierno presentará el próximo 20 de julio, le impondrá un nuevo código disciplinario a la Policía Nacional y un observatorio de derechos humanos dejando a los colombianos a merced de la subversión.
  • Está muy adelantado el proyecto que creará una jurisdicción especial agraria, parecida a la JEP agraria, que perseguirá al propietario rural, expropiará millones de hectáreas para concederlas a las asociaciones campesinas colectivistas, conforme el primer punto del Acuerdo de la Habana.
  • Le siguen estudios para reformar nuestro Código Civil y de Comercio con claras intenciones de relativizar y debilitar la propiedad privada.
  • Se les concederá a las FARC un virtual control del Congreso incorporando a éste 16 curules más.
  • Se adelanta la mesa de negociaciones en la Habana con el ELN. Cuenta con la bendición del Nuncio Apostólico de la Santa Sede y los buenos oficios del ex presidente Álvaro Uribe. Se adelanta desde ya que exigirán una reforma constitucional.

    CAMINAMOS HACIA UN NUEVO PARADIGMA DE COMUNISMO RADICAL: EL INDIGENISMO ECOLÓGICO

    Los atentados perpetrados por los indígenas contra los monumentos a la Reina Isabel la católica y al conquistador Sebastián de Belalcázar muestran el propósito de atentar contra nuestro patrimonio cultural.

    Las corrientes de la teología de la liberación lideradas, entre otros, por el sacerdote jesuita Javier Giraldo, han venido desde hace tiempo promoviendo el indigenismo como un ideal comunista misionero como modelo para Colombia en el siglo XXI.

    Incitando las expropiaciones de tierras que consideran que fueron robadas de los aborígenes, las 767 autonomías poseen ya la cuarta parte del territorio nacional, mientras continúan con nuevas exigencias.

    Hoy, este ideario fue adoptado por los movimientos terroristas que establecen, para provecho propio y opresión de los indígenas, poderes paralelos que subvierten la institucionalidad.

    Con las Encíclicas Laudato Si, Fratelli Tutti y la exhortación Apostólica Querida Amazonía el Papa Francisco le da nuevo impulso a ese nuevo modelo de vida colectivista eco indigenista como modelo de organización social.

    El Pontífice, en reciente cumbre Internacional del Trabajo (18 de junio), relativiza el derecho de propiedad privada, proclamando el destino universal de los bienes.
    Continúa promoviendo la participación en los destinos del mundo a los movimientos sociales y las comunidades indígenas, califica a los sindicatos como los nuevos profetas bíblicos.

    Con el Paro Nacional han logrado ir más allá del comunismo, se han empoderado los movimientos sociales mientras que se debilitó la legitimidad del Estado que cada vez es más impotente para establecer el imperio de la ley y la garantía del bien común.

    *Centro Cultural Cruzada

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