Enclavada en la zona más histórica y referente mundial en materia turística en América Latina- la localidad de La Candelaria – la Biblioteca del Congreso– es un lugar para que los colombianos y extranjeros la visten, con el propósito de fomentar la lectura y repasar la historia, de un país sumergido en el proceso de paz.

El origen de la Biblioteca del Congreso se remonta a la Ley 69 del 31 de diciembre de 1972, que le dio el título deBiblioteca Nacional Especializada.

En su interior en la sede en la carrera 6 No 8-94, que -en palabras de sus visitantes- sorprende por la belleza de la edificación, posee un departamento de archivos y documentos, así como una oficina de referencias legislativas encarda de suministrar a los Senadores y Representantes todas las informaciones, estudios y antecedentes de un proyecto de ley o debates.

«Adicionalmente, la Biblioteca del Congreso suministra a las Comisiones Constitucionales permanentes y especiales, la cooperación y asesoría en el estudio de la agenda legislativa», dijo.

Este epicentro de la historia de Colombia y del trabajo del Congreso –punto de referencia de la democracia- es comparable a bibliotecas francesas, italianas, alemanas o inglesas.

Más de 34 mil volúmenes integran la Biblioteca, donde el visitante podrá encontrar textos de historia universal filosofía, ciencias naturales, biografías, derecho, sicología, política, literatura de todo el mundo, arte, libros de viajes, escritos en español, escritos en inglés, francés, italiano, sueco, noruego y portugués, que en su gran mayoría son primeras ediciones.

En la recta final del año 2015, la Biblioteca del Congreso ofrece servicios de información propia de una Biblioteca Parlamentaria. «En este momento se encuentra en el proceso de implementar nuevos servicios de acuerdo a los avances de la información, el desarrollo de las tecnologías TICs y la respuesta día a día y semana a semana de los legisladores ( Senado y Cámara).