El procurador no fue a la Corte pero si a la comisión primera del senado  a la audiencia pública previa al debate final del acto legislativo para la Paz  donde se ha incluido una fórmula para el blindaje de los acuerdos que se firmen entre el Gobierno y las Farc.

Allí le respondió al presidente Santos

“ El presidente Santos, palabras más palabras menos, dijo que la refrendación era una concesión graciosa, que podía existir o no, y que esa concesión graciosa se lograría consolidar si la Corte se lo permitía, pero si no, como es una concesión graciosa, también entrarían en vigor los acuerdos. Y el plenipotenciario. Sergio Jaramillo, fue más claro: dijo que es el capítulo final del proceso constituyente del 91”.Perdieron la vergüenza afirmó

“… Hace dos años y medio decíamos que lo que había en La Habana era una reunión de constituyentes, y se rasgaban las vestiduras para desmentir esa aseveración. Hoy ya lo reconocen, y la primera defraudación que están haciendo es para que los congresistas se despojen de las facultades constituyentes y se las entreguen al presidente y a las FARC para plantear un nuevo orden constitucional”.

La Tesis de Ordóñez , siempre ha sido  que lo que se pacte no se puede considerar un acuerdo especial y no puede ingresar al bloque de constitucionalidad como lo acordaron, en una fórmula que ya está en marcha, el Gobierno y las FARC en La Habana.

Pero sobre todo a su planteamiento de que la refrendación popular va a ser asaltada.

Ordóñez, con tono ironico, dijo que estaba muy de acuerdo con la afirmación del presidente Santos de que la última palabra la tendrá el pueblo colombiano. “Claro que estoy de acuerdo, la última palabra porque será quien hablará de último. (…) El pueblo va a votar, pero no va a decidir. Esa es la promesa vergonzosa y la mentira más dramática que por estos días estamos oyendo: que el pueblo tiene la última palabra. Mentiras, mentiras…”

“Yo pregunto: ¿Puede el pueblo decidir sobre la vigencia, sobre la naturaleza de los acuerdos cuando ya están en la Constitución? ¿Si hace parte del bloque de constitucionalidad? ¿Puede decidir sobre los mecanismos de implementación, sobre su contenido, sobre la obligatoriedad internacional? No se puede decir que el pueblo tenga la última palabra”.

Ordóñez consideró que las decisiones del Gobierno en materia del proceso de paz, y los proyectos que están tramitando en el Congreso respecto a los mecanismos de implementación, refrendación, y blindaje de los acuerdos, dijo: “Cada vez se me parece más el momento actual a las dictaduras caribeñas de mediados del siglo pasado”.

Igualmente el procurador señaló que el acto legislativo por la paz es “más grave que un golpe de Estado”, y señaló al presidente y a los negociadores como “defraudadores” de la Constitución.

“No me vengan a decir que las FARC por primera vez en la historia de esta guerra se someten a la institucionalidad. Es a la inversa. Es la Constitución la que se pretende que se someta a las FARC, por eso se ha urdido esta defraudación “aseveró en medio de una carcajada

El comisionado Sergio Jaramillo  respondió al procurador:

“El insulto y la tergiversación como su vehículo favorito de comunicación (…) Me preocupa mucho que lo haga quien es el jefe del Ministerio Público. Le recomiendo que se serene y entre en esta onda que estuvimos promoviendo esta mañana en la Corte Constitucional, que es la onda del debate racional, de la deliberación tranquila, del uso de argumentos y de intentar estar siempre pegados a lo que es veraz”.

Sobre la teoría de que el Congreso quedará sin facultades, que es un golpe de Estado y que el pueblo es el último en opinar, Jaramillo dice que el procurador “miente de nuevo”. “Es exactamente al revés. Todo depende de la expresión de la voluntad popular en un mecanismo de refrendación que para el Gobierno es un plebiscito. Sin eso no hay nada más”.

Para el comisionado de paz, Ordóñez “otra vez está peleando con espantapájaros”.