Por Carlos Villota Santacruz

Internacionalista, Comunicador Social y Periodista, experto en marketing político y marketing de ciudad

A menos de 3 meses que Colombia acuda a las urnas para renovar el Congreso de la República, en medio de una alta polarización en la opinión pública y una abstención –histórica- en las urnas que supera el 60 por ciento, se escuchan entre los aspirantes acciones de cambio, de lucha contra la corrupción, contra el narcotráfico y “blindar” a la población de la delincuencia organizada.

Una tesis que ha sido el “común denominador” de la primera y segunda década del siglo XXI, que convierte a la cita electoral en el punto de “inflexión” de una sociedad que envejece en “la pobreza” y una juventud que busca oportunidades  de desarrollo individual y colectivo en los cuatro `puntos cardinales del país. Desde Bogotá pasando por Leticia, Pasto, Cali, Ibagué y Cartagena.

En otras palabras, los potenciales electores reclaman hoy de los candidatos menos “palabrería” y hechos concretos en el manejo de la  acción legislativa, que se traduzca en menos y mejores leyes, al igual que  debates de control político que sobre pase el “show” mediático y eleve su calidad de vida en el área educación, en salud, en cultura y el buen uso del tiempo libro, caldo de cultivo entre la clase social menos favorecida para los grupos al margen de la ley, que siguen operando en medio de la implementación del proceso de paz entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las Farc.-una etapa compleja que superará más de 15 años-

El reto es aumentar los índices de empleo y bajar la inseguridad que se ha disparado , de acuerdo a diversos estudios públicos y privados. Quienes ostentan la condición de candidatos al Congreso deben tener el conocimiento de la problemática del país, pero a su vez soluciones reales y viables. “Cero carreta”.  Como dicen los ciudadanos “nos cansamos que el Estado no funcione y la corrupción sea lo que alimente el que hacer noticioso. Eso no es sano ni para nosotros y mucho menos para nuestros hijos y nietos”.

En ese sentido, uno los temas que se ha tocado tímidamente en la campaña, es el presente y futuro de los pensionados. Una población que a mediano y largo plazo, supera los 12 millones de personas. Que se debate entre la supervivencia y mínimo vital. Un mínimo que no supera los 2 dólares diarios.

En ese escenario está Colpensiones y los Fondos Privados, en medio de una propuesta de subir la edad de pensión de 57 años a 62 años en las mujeres y de 62 años a 67 años en los hombres. La propuesta “impopular” que requiere estudiarse a fondo, desde lo técnico y presupuestal; pero también colocándose en los “zapatos” de las personas a la puertas de pensionarse.

No en vano, la economía colombiana necesita “oxigenarse” pero no a costa de un grupo poblacional que aportó su trabajo para que  el país llegará donde está. Se le debe proteger, pero a la vez salvaguardar su vida con acciones de Estado en su favor. “Patearlos y echarlos por la puerta de atrás, como sucedió hace unos días en Argentina, sería un problema de orden y salud pública, con pronóstico reservado. El único aspirante que ha abordado el tema de los pensionados a fondo, es el candidato al  Oscar Iván Palacio, que parece una “voz aislada”, pero que con el paso del tiempo su tesis tomará más fuerza. Todo porque es un tema de política pública,  que no se puede “esquivar “ y mucho menos desconocer. Ya hay unos recordé en el presupuesto en las entidades del Estado, pero todo parece indicar que los pensionados, estarán en la mira del Gobierno y del Congreso en los próximos 12 meses. A propósito de este comentario. Usted que piensa. E mail carlosvillota56@gmail.com