Con el arte, todas las voces pueden ser escuchadas”, se abre paso desde la ciudad de Cali, tras 17 días de paro. Un reflejo que las emociones se vuelven de cultura y evidencia la presencia de una generación de jóvenes colombianos, que a través de esta acción le dicen no a la violencia, si a la transformación del país, desde las regiones con pluralismo, inclusión social y trasparencia.

Desde el pasado 28 de abril, los 32 departamentos sufren los estragos de un paro nacional, que ha tenido puntos altos de violencia, al punto de declararse toques de queda, ley seca y una alteración del orden público, nunca antes vista en el último año, a pesar que el Gobierno del presidente Iván Duque retiro del Congreso de la República la Reforma Tributaria y anuncio matricula cero para la educación superior, en beneficio de los jóvenes de los estratos 1,2 y 3.

La pregunta que se hacen en las calles ciudadanos. Los que participan en las marchas de forma pacífica es: ¿Qué viene ahora para Colombia? Lo primero que se concluye en debates de largas horas en los hogares, en los centros académicos, los gremios económicos y la prensa escrita-hablada, (comercial y virtual) es que se está en presencia de una crisis de gobernabilidad, que ameritan darle al diálogo una dimensión de consenso que roma toda frontera geográfica y social.

Sin ir más lejos, Colombia es un país con 5 regiones bien definidas: Andina, Amazónica, Pacifica, Llanos orientales y Caribe, a la que se suma una alta población migrante venezolana, qué de acuerdo con información de las autoridades, participa activamente en las marchas, en un hecho no menor, que está inclinando la balanza hacia el inconformismo social. “Se está repitiendo, las escenas de violencia en las calles de Caracas o San Antonio del Táchira, en 20 años de Revolución Bolivariana en Bogotá, Barranquilla, Cali o Pasto”

Es una escena similar que es preocupante. Que demuestra que la amenaza de Diosdado Cabello –segundo al mando del régimen de Nicolás Maduro- de adelantar una guerra contra Colombia en su territorio, no fue un anunció aislado. Se está cumpliendo. Incluso con estrategia y libreto incluido. Es más. Hay evidencia por parte de las Fuerzas Militares de la presencia en el país de milicias bolivarianas.

Hoy recuerdo, la fecha del 27 de julio de 2017, en el puente de Rumichaca (frontera colombo-ecuatoriana), cuando miles de venezolanos hacían filas para sellar su pasaporte, con el propósito de buscar una vía de escape a la crisis que sacudía a su país. Un hecho sin precedentes en la historia del siglo XXI, que fue advertida por este interlocutor en un análisis de comunicación política, bajo el título: “Venezuela con presidente online?

Un trabajo de investigación, que pasó hacer conferencia en la Cumbre Mundial de Comunicación Política. Es decir, se “alertó” desde la investigación académica y el poder de la palabra, lo que estaba por suceder. “Lo peor, es que la realidad superó al diagnóstico”

En su momento, los mismos ciudadanos que en ese instante, trataban de “escapar del infierno, de la pobreza, el hambre y la dictadura”, no se dieron cuenta de lo que se edifica alrededor de una Revolución Bolivariana, que está en la mira de la comunidad internacional. Que ha ocupado diariamente los titulares de los medios de comunicación como CNN, la BBC de Londres, el New York Times o el Tiempo de Colombia.

Analizando y mirando de primera mano, en las calles de Colombia, los que se registra a diario por parte de los medios de comunicación, tras 2 semanas de paro nacional y bajo pandemia del Covid-19, se me viene a la memoria el 10 de enero de 2013. Ese día, pasó a la historia de Venezuela. Fue el día en que juramentó “en ausencia física” el primer presidente online del siglo XXI. Se trataba de Hugo Chávez. El mismo hombre que llevaba más de una década en el poder, que fue protagonista de un golpe de Estado, que estuvo preso y que fue capaz de insultar en público y en privado a sus contradictores, incluidos varios mandatarios y el propio Rey de España.

Si bien la constitución de Venezuela estipula que el presidente elegido en la urna debía tomar posesión de su cargo, un permiso otorgado indefinidamente a Chávez por parte de la Asamblea Nacional y el máximo Tribunal de Justicia, le dio la credencial para orientar los destinos de un país polarizado entre simpatizantes y opositores, con una aguda crisis económica y social, con altos índices de inseguridad y bajo la mira de la comunidad internacional.

En palabras, -desde la comunicación política se dijo “que lo que ocurriría desde ese momento, afectará la geopolítica de América Latina, al punto que podría repercutir en la elección presidencial del Ecuador y Argentina. Algo impensado para el más optimistas de los analistas políticos”, décadas atrás.

También se señaló que “lo que se venía en términos de gobernabilidad, podría superar cualquier relato de la literatura de ciencia ficción Julio Verne. Un Jefe de Estado tomando de decisiones a miles de kilómetros de Caracas. Desde la Habana, Cuba, en su lecho de enfermo. Es decir, una planeación, desarrollo y ejecución de políticas públicas, a través de redes sociales y twitter”. Así ocurrió.

Y lance una pregunta: ¿el acceso a las nuevas tecnologías facilitará que la nueva generación de venezolanos alcanzar altos niveles de educación, productividad y creación de un valor económico y social?

Creo de esa época a hoy -, mayo15 de 2021- me quede corto. Lo que se precipitó fue una nueva era del ejercicio de la política, a partir que el ciudadano venezolano en pobreza, que emigró para Colombia, Perú, Chile, Argentina, España y Estados Unidos. Es esa migración, la que nos está cobrando factura., porque e ese grupo poblacional llegaron, quienes hoy, atentan contra la democracia y la institucionalidad de Colombia. Lo hacen con cartilla en mano y una violencia descomunal.

“El mundo ha cambiado. Somos críticos del orden establecido. Queremos un nuevo futuro para Venezuela y los venezolanos”, decían años atrás y lo dicen ahora. Lo cierto, es que Venezuela sigue en convulsión. Y esa convulsión llegó a Colombia. Son los tentáculos de la Revolución Bolivariana que se abre paso con todas las formas de violencia, en las calles del Valle, Cundinamarca Nariño, Atlántico, Boyacá y Bogotá.

Tanto que en la ciudad de Cali –en medio del paro. Amaneció el pasado 1 de mayo –día internacional del trabajo- sin alimentos. Un departamento con Océano Pacífico, con una riqueza natural, qué en palabras de la comunidad internacional, es una de las mejores del mundo.

¿Lo preocupante hoy es que El comité de paro no se sabe a quien o quienes representa, solo a los sindicatos? Porque los estudiantes al parecer no le obedecen  han armado su propia trinchera ¿La unión de varios frentes ha generado anarquía los han infiltrado o se han dejado infiltrar? ¿Dicen no estar de acuerdo con la violencia, pero no hacen nada para tratar de suspenderla, lo mismo pasa con la izquierda nadie se hace responsable: lo único que importa es tumbar a gobierno de turno. Y por los muertos en enfrentamientos y por los que morirán pronto infectados por covid debido a las aglomeraciones irresponsables de las protestas, quien responde ? de quien sera la culpa?  ¡¡¡Quien la asumirá: Nadie!!! peero la ciudadadnia va a ser el gran Juez

Otra pregunta que se hacen los ciudadanos en las calles es, ¿que si la izquierda llega al poder que va a administrar? un país destruido y en ruinas? con la economía reventada

La mejor salida a esta situación, es “extirpar a la violencia y los violentos”. Si hay personas extranjeras, culpables de estos hechos, deportarlas. Rodear al presidente Iván Duque y su Gobierno. Suficiente tenemos con el “enemigo invisible” de la pandemia del coronavirus, que ha cobrado la vida de más de 78.000 ciudadanos. A propósito de este comentario. Recibimos comentarios.: