Por Carlos Villota Santacruz
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Cartagena Los casi 70 años de violencia, 50 de ellos; en un conflicto interno con la guerrilla de las Farc que ha experimentado Colombia, con un saldo de 7 millones desplazadas, 200 mil asesinatos, 33 secuestros y más de 8 mil niños cargando un fusil enfrentando al Estado, pasó la página, a través de la firma del Acuerdo Final de La Habana, entre el presidente Juan Manuel Santos y el Comandante del Grupo Alzado en Armas Rodrigo Londoño “Tomochenko”, al caer la noche del lunes 26 de septiembre de 2016.
En un acto cargado de simbolismo, donde el Jefe del Estado lloró en varios pasajes, Rodrigo Londoño pidió perdón a las víctimas y el cielo de la ciudad  Heroica fue cruzado por aviones de la Fuerza Area Colombiana saludando la etapa de la paz, las víctimas del conflicto armado, recibieron un homenaje, que levantó aplausos, generó abrazos y un SI SE PUDO, en relación a los 30 intentos que registra la historia del país, para poner fin a la violencia desatada por la guerrilla d elas farc, desde la época de Marquetalia, en el departamento del Tolima.
El escenario –vestido de blanco- la Plaza Central del Centro de Convenciones de Cartagena, fue transmitido por la televisión y la radio pública de Colombia, teniendo como testigos al Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon, a los presidentes de Venezuela Nicolás Maduro, de Cuba Raúl Castro, de México Enrique Peña Nieto, de Ecuador Rafael Correa, de Chile Michell Bachalet, el Secretario de Estado de Estado de los Estados Unidos Jhon Kerry así como el equipo negociador del Gobierno encabezado Humberto De La Calle, quién recibió un aplauso por su trabajo en la capital cubana por parte de los 2.500 personas provenientes de los cuatro puntos cardinales del mundo.
Entre los momentos más emotivos de la firma de la paz, el presidente Juan Manuel santos, evocando el Himno Nacional dijo que “ceso la horrible noche”, en alusión a los largos años de violencia que dejó a su paso muerte y desolación, en particular en el campo colombiano, al tiempo que Rodrigo Londoño pidió perdón a las víctimas, tras reconocer el liderazgo del Jefe de Estado, en su propósito de alcanzar la paz, en medio de sectores de la opinión pública –que en sus palabras- son más amigos de la guerra que de la reconciliación.
La Firma del Acuerdo Final de La Habana se prolongó por hora y media, que fue registrada por miles de celulares, entre ellos del mandatario mexicano Enrique Peña Nieto, que saludo emocionado a su colega colombiano Juan Manuel Santos, quién con un pañuelo, se secaba las lágrimas, en un hecho pocas veces visto en un acto público en el país.
Los niños del municipio de Baranoa y de las mujeres de Bojaya, fueron los encargados de la parte cultural, en representación de las víctimas, que quedará registrada en la historia, en medio de un minuto de silencio por quienes perdieron la vida, en una guerra inútil, en opinión del presiente Santos, cuya decisión política de alcanzar la paz le valió la impopularidad y una baja en los índices de popularidad, pero que en las últimas horas, es el personaje en el planeta, porque logró cerrar una guerra que afectó a América Latina e incluso obligó a muchos colombianos a fijar su residencia en el exterior.
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