Violada y asesinada, más previamente secuestrada en las inmediaciones de su casa, una niña de 7 años en Bogotá, es víctima de la violencia. Muchos de sus vecinos dicen haber visto al ejecutor de estos delitos cerca del barrio y la escuela de la menor asesinada. El país entero se conmueve al ver la foto de la pequeña. Su familia se había desplazado desde el Cauca para lograr una mejor vida y edificar una casa al regreso. Su nombre era Yuliana Andrea Samboni.

En horas de la tarde de ayer lunes 5 de diciembre, El Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez, junto al Director de Medicina Legal, Carlos Valdés y la Viceministra del despacho se dirigieron a la nación.

“El día de hoy, durante 10 horas, se examinó el cuerpo de la menor de 7 años, obteniendo material probatorio abundante y suficiente, que nos permite demostrar que la causa de la muerte fue asfixia mecánica, por sofocación y estrangulamiento. En el cuerpo de la menor hay evidencia que demuestran que fue objeto de abuso sexual”, indicó el Director Valdés.

Consecutivamente, el Fiscal Martínez fue contundente en afirmar que en este caso habrá justicia inmediata. Agregó que, gracias al trabajo del CTI, se ha obtenido valiosa evidencia adicional a la que entregó el instituto forense.

“Tenemos todos los vídeos, desde el momento que fue secuestrada la menor. Tuvimos acceso a lugares como la habitación privada. Tenemos partes de la vestimenta de la menor, que quedaron en distintos lugares. Hemos realizado inspecciones todo el día. Obran testimonios en la investigación y frente a este horrendo crimen podemos decirle al país, a la comunidad y a su familia, que habrá justicia de manera inmediata” aseveró el Fiscal General.

Asimismo,  el titular del ente investigador de Colombia en materia de justicia, reveló que algunas personas intentaron modificar la escena del crimen, para obstruir la justicia.

“Quiero provechar para notificar a los terceros, que la Fiscalía no va a permitir que se obstruya la justicia. La escena del crimen fue manipulada y he instruido a los detectives para que judicialicen a los terceros que están intentando obstruir la acción de las autoridades. La Fiscalía va a actuar de manera inmediata. Hemos tomado todas las precauciones. No voy a permitir que terceros sigan manipulando la investigación”, concluyó Martínez.

Los pronunciamientos oficiales  se dieron justo cuando cientos de ciudadanos se concentraron en el Parque de Lourdes para exigir justicia en este caso. Con flores blancas, velas y carteles rechazaron el atroz hecho exigiendo el máximo castigo contra el ejecutor.

El victimario, un profesional, identificado como Rafael Uribe Noguera, secuestró a Yuliana Samboni en el humilde Barrio Bosque Calderón Tejada, que colinda con os cerros orientales d la capital de Colombia  y la llevó hasta un lujoso apartamento de propiedad de su familia en Chapinero, donde la torturó, violó y asesinó brutalmente.

Uribe Noguera, que no ha sido capturado sino retenido ante la falta de una orden de captura, está internado en la Clínica Vascular Navarra, al noirte de la ciudad, por «una crisis» derivada del exceso de consumo «durante las últimas horas de alcohol con algún tipo de estupefaciente», expresó el Comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, General Hoover Penilla.

Cristina Plazas, Directora del ICBF, expresó que «Colombia entera pide a gritos la cadena perpetua para estos violadores de niños, no creo que haya un colombiano y vecino que quiera a un violador de niños en la casa de al lado porque pone en riesgo la vida de otros niños. Por eso seguimos luchando y haciéndole un llamado a la sociedad y al Congreso para que se abra este debate nuevamente y condenemos a estos criminales a la cárcel por siempre y que no estén en la calle poniendo en riesgo la vida de nuestros niños”.

Agregó que “En el país se abrió una prueba peligrosa, jueces le otorgan beneficios a los violadores de niños, están en casa por cárcel… en su casa feliz, cómodos, esperando que le lleven desayuno a la cama, eso no lo podemos seguir permitiendo”.

La familia del delincuente que abusó de la niña occisa, lamenta el hecho sucedido, asume que la tragedia que afecta a las dos familias y promete colaborar con el caso, para que su familiar asuma su responsabilidad, así lo expresaron en un comunicado a los medios de comunicación.

Es preciso señalar que las cifras dan idea que lo sucedido ya es cotidiano en Colombia. Según un Informe de la ONG Internacional Save the Children, cada hora, dos niños llegan a Medicina Legal, por haber sido presuntamente víctimas de abuso sexual. Además, cada día, tres menores de edad son abandonados y dos, asesinados.

Dentro de los datos sobre violencia sexual contra los niños, niñas y adolescentes colombianos, que recoge el documento de Save the Children, basado en cifras oficiales de Medicina Legal del 2015 y otras instituciones colombianas, hay algunos tan graves como que el 75% de los exámenes que lleva a cabo Medicina Legal, para determinar si alguien sufrió este delito son practicados a menores de 14 años, siendo las niñas, entre edades entre los 10 y 14 años, las más abusadas, pero ya se presenta morbilidad en niñas menores de 4 años o menos, con un 10.65%.

Todos los hechos reseñados gritan la gravísima realidad de la sociedad colombiana y la necesidad de respuestas, no sólo destinadas a que los responsables paguen por sus delitos y éstos no queden impunes, sino para proteger a los niños y adolescentes y a sus familias de la violencia.

No hay más espera, la sociedad colombiana requiere de manera inmediata estrategias y una política clara y contundente que analicen los factores y causal de esos atroces delitos, que definan perfiles, comprometan equipos inter y multidisciplinario, con acciones integrales, institucionales, comunitarias y definitivamente orientadas a proveer herramientas a las familias y las comunidades para mejorar su calidad de vida.

La sociedad colombiana no permite más flexibilidades contra esa clase de criminales que atentan no sólo contra los niños inocentes, sino contra sus familias y la sociedad colombiana.

Tomado de Ecos Políticos.