Dos grandes manifestaciones se realizan este domingo en Minsk: una con la participación del presidente Lukashenko y otra organizada por simpatizantes de la oposición.

Las protestas masivas, que han abarcado toda Bielorrusia, continúan por octavo día consecutivo y reúnen cada vez a más personas.

Dos grandes movilizaciones se realizan este 16 de agosto en Minsk. La primera de ellas es un mitin, convocado por la organización Belaya Rus en el centro de la capital en apoyo al presidente Alexánder Lukashenko, mientras que la otra es una manifestación de los simpatizantes de la oposición.

Manifestación en apoyo de Lukashenko

El propio mandatario asistió este domingo a la manifestación convocada por sus seguidores, que se realiza en la Plaza de Independencia, en el centro de Minsk.

Vasily Fedosenko / Reuters

En el marco de su discurso, Lukashenko precisó que su país no va a repetir las elecciones presidenciales, destacando que no puede haber un «80% de falsificaciones».

Maxim Guchek / BelTA / Reuters

«Ustedes llegaron aquí para que, por primera vez durante un cuarto de siglo, podamos proteger a nuestro país, nuestras familias, nuestras hermanas, nuestras esposas e hijos», declaró, en posible alusión a los más de 25 años que lleva en el poder.

«Incluso cuando esté muerto, no permitiré entregarles el país», dijo Lukashenko, mientras que instó a «no empujar a la gente» a un enfrentamiento violento.

Lukashenko aseguró que unas 50.000 personas se reunieron en la plaza para apoyarlo. «El momento es muy serio. Por ello, les llamé aquí», agregando que se arrodilla «ante ustedes por primera vez en la vida, porque lo merecen».

De acuerdo con el Ministerio del Interior bielorruso, unos 65.000 manifestantes participaron en el evento.

Manifestación de la oposición

Seguidores de la opositora bielorrusa también se reunieron este domingo en el centro de Minsk, a unos pocos kilómetros de la reunión progubernamental.

El portal local Tut.by señala que más de 200.000 personas acudieron al evento. De momento, no hay informes sobre la intervención de las fuerzas del orden o enfrentamientos.

Cabe precisar que las protestas de la oposición de hoy no solo tienen lugar en Minsk, sino en también otras ciudades del país.

Enfrentamientos violentos y detenciones

Las protestas empezaron el 9 de agosto, poco después de que se dieran a conocer los primeros resultados de las presidenciales que indicaban la victoria del líder del país, Alexánder Lukashenko, quien lleva en el poder desde 1994. Miles de personas salieron ese día a las calles para expresar su rechazo, clamando que los comicios no eran justos y asegurando que la verdadera ganadora es la candidata opositora Svetlana Tijanóvskaya. 5 días después, la Comisión Electoral Central anunció el escrutinio final, confirmando la victoria de Lukashenko con el 80,1%, mientras que Tijanóvskaya recibió el 10,12% de los votos.

Durante los tres primeros días de las protestas se registraron violentos enfrentamientos  entre los manifestantes y la Policía. Los agentes de la ley utilizaron gases lacrimógenos, balas de goma y granadas aturdidoras para dispersar a la multitud. Según el Ministerio del Interior bielorruso, durante las protestas fueron detenidas unos 6.000 manifestantes.

Además, decenas de manifestantes y agentes policiales resultaron heridos. Varios periodistas, que estaban cubriendo los hechos, también se vieron afectados: algunos (entre ellos, ciudadanos rusos) fueron detenidos durante días y resultaron heridos, mientras que durante todo ese tiempo no se pudo establecer contacto con ellos.

Sin embargo, las protestas no se han reducido y sus participantes, además de pedir la repetición de las presidenciales, empezaron a condenar el comportamiento de las fuerzas del orden, que actuaban de manera altamente brutal durante la detención de manifestantes. Al mismo tiempo, numerosas personas que salieron de los centros de detención temporal, aseguraban que fueron torturadas y golpeadas por la Policía, a pesar de que no opusieron resistencia a las autoridades.

Este sábado, algunos manifestantes han salido a las calles con pancartas que muestran las heridas que recibieron los detenidos como resultado de acciones de las fuerzas del orden y corearon: «¡No olvidaremos!» y «¡No perdonaremos!».

¿Qué dice Lukashenko?

A su vez, Lukashenko declaró este miércoles que la mayoría de los manifestantes son personas «desempleadas» y «con antecedentes penales».

En varias ocasiones durante la semana, aseguró que las manifestaciones fueron organizadas desde el extranjero.

El 14 de agosto, el mandatario se dirigió a sus ciudadanos y pidió que no salgan a las calles, ya que los usan «como carne de cañón». «Ya la agresión contra el país empezó», reiteró

¿Qué dice la oposición?

Tijanóvskaya no reconoció los resultados de los comicios y se refirió a sí misma como ganadora de las presidenciales. 

Este martes, se dio a conocer que había abandonado el país y se encuentra en Lituania. El mismo día instó a los manifestantes a poner fin a las protestas y pidió que «no salgan a las plazas para no poner sus vidas en peligro».

Sin embargo, días después difundió otro video, en el que instó a sus seguidores a «defender» su elección en esos comicios y solicitó al Gobierno de su país que detenga la violencia e inicie un diálogo. Posteriormente, anunció la creación de un consejo de coordinación para realizar una transferencia pacífica del poder.

Huelgas en fábricas

En cuestión de días, las acciones de rechazo al poder actual y la violencia policial se propagaron por el país y a ellas se unieron varios centros de producción, entre ellos la Fábrica de Automóviles de Bielorrusa (BelAZ), la Fábrica de Automóviles de Minsk (MAZ) y la Planta de Tractores de Minsk (MTZ), así como la refinería de petróleo de Mazyr y la Fábrica Metalúrgica de Bielorrusia. En algunos de ellos, se iniciaron huelgas.

El 14 de agosto, un gran grupo de trabajadores de la MTZ se dirigió hacia la plaza central de la capital, donde se ubica la sede del Gobierno del país. A su marcha se unió otra multitud de manifestantes, aumentando el total a 8.000 personas.

Los trabajadores de esta planta marcharon con una pancarta que decía que no son «ovejas» y que «no son 20, sino 16.000», refiriéndose a unas declaraciones del presidente Lukashenko de este viernes, en las que afirmaba que solo una veintena de personas participaba en las huelgas de la planta. «Como me lo han comunicado, hubo un ejemplo en MAZ [Fábrica de Automóviles de Minsk] y MTZ: allí 20 personas decidieron expresar su opinión, dejaron su trabajo y se fueron. El jefe de producción les dice: bien, chicos, tengo suficientes personas, todo este salario es de esta gente. Volvieron, regresaron al trabajo», declaró el mandatario.

Al día siguiente, el presidente afirmó que el lunes visitará la Planta de Tractocamiones de Minsk (MZKT) para responder a las preguntas de los trabajadores. Al mismo tiempo, precisó que quienes quieran «estar en huelga, que se vayan a la huelga, no tienen nada que hacer en las fábricas».

Dimisiones y protestas contra la televisión estatal

En medio de las protestas, varios presentadores de los canales estatales de televisión anunciaron su dimisión.

A su vez, cientos de manifestantes acudieron este sábado a la sede de la Compañía Nacional de Radio y Televisión de Bielorrusia (Belteleradiokompaniya) en Minsk y exigieron que los canales de televisión estatales muestren «la verdad» y la magnitud de las protestas, así como la violencia empleada por los policías contra los manifestantes. Al mismo tiempo, se reportó que la plantilla planeaba iniciar una huelga el próximo lunes.

Manifestantes se presentaron también en la sede de la cadena estatal Televisión Nacional (Obshchenatsionálnoye Televídeniye, o ONT). Mientras tanto, este medio usó en su sitio web una foto de las protestas, donde se pueden leer pancartas con las frases «Vete» y «Detengan la violencia». De acuerdo con reportes, su transmisión en vivo fue interrumpida posteriormente.

Reacción mundial

Altos funcionarios de numerosos países se expresaron sobre los acontecimientos en Bielorrusia y la mayoría de ellos condenó la conducta de las autoridades y pusieron en duda los resultados de las elecciones.

  • la Unión Europea

El alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, anunció este viernes que el bloque no acepta los resultados de las elecciones presidenciales. «La UE no acepta los resultados de las elecciones. Comienza el trabajo para sancionar a los responsables de la violencia y el fraude», señaló.

Los comentarios de Borrell se producen después de una conferencia telefónica de los 27 ministros de Exteriores de la UE, que terminó con un consenso de que las elecciones en Bielorrusia fueron «fraudulentas». «Los ministros reiteraron que las elecciones no fueron libres ni justas. La Unión Europea considera que los resultados han sido falsificados y, por lo tanto, no los acepta», se señala.

  • Estados Unidos

El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, admitió este miércoles la posibilidad de imponer sanciones contra Bielorrusia, incluida la suspensión del suministro de petróleo norteamericano al país europeo.

«Nos preocuparon increíblemente las elecciones y nos decepcionó profundamente que no fueran más libres y más justas. […] Luego, hemos visto la violencia y las consecuencias, los manifestantes pacíficos fueron tratados de manera inconsistente con la forma en que deberían ser tratados», declaró.

  • Países vecinos

En el mismo sentido se expresaron los primeros ministros de Lituania y Letonia, que exigieron que se celebren nuevos comicios presidenciales. Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania declaró que los resultados electorales «carecen de credibilidad entre la sociedad bielorrusa».