Todo parece indicar que los trabajos adelantados de dragado en todo este tiempo, no sirven, ni servirán para siquiera prevenir el encallamiento de embarcaciones en el canal de acceso al Puerto de Barranquilla a través de Bocas de Cenizas.
En los últimos dos años se han escuchado múltiples críticas frente al sistema de dragado y contrataciones para el mismo, lo único cierto y real, es que en nada ha servido y además de perder el tiempo, se ha desperdiciado la plata en dragas.
Con lo anterior se denota que, de nada sirvió la excusa del nuevo puente Pumarejo para el paso de embarcaciones de gran envergadura, pues el problema real es de calado más no de altura. Esto por mencionar una de las tantas excusas asomadas a lo largo de los últimos años.

La intensidad del dragado por más que se incremente, no servirá de nada, pues según el informe de Cormagdalena, las labores realizadas por la draga belga ‘Bartolomeu Dias’, habría logrado remover algo más de un millón de metros cúbicos de sedimentos del canal de acceso de la Zona Portuaria de Barranquilla en lo que va corrido del 2021, entonces ¿Cuantos millones de metros cúbicos más faltarán para que no se vuelvan a presentar encallamientos?
¿Pero… para dónde va el sedimento removido?
A pesar que es una draga con capacidad de succión por arrastre de 14 mil metros cúbicos, pareciera que allí mismo quedará el sedimento como una problemática por saecula saeculorum, toda vez que no se observa mejoramiento en el calado, cuya sedimentación seguramente termina esparciéndose en las profundidades del río Magdalena, en especial en Bocas de Cenizas, sin dejar de presentarse encallamiento de embarcaciones.
Calado y Altura vs Dragado
Tomando como referencia los últimos dos años, es fácil apreciar cómo el calado operacional muestra un comportamiento muy inestable en medio de las operaciones de dragado y con ello la suma de un número importante de embarcaciones en emergencia ya que otras alcanzaron a ser desviadas a otros puertos por las condiciones de calado y no de altura en el canal de acceso al Puerto de Barranquilla.

“Celebro las buenas noticias y todo el esfuerzo realizado desde los sectores público y privado que se traducen en hechos. Con la expedición del decreto que permite unidades funcionales para proyectos fluviales seguimos en la ruta de la APP, lo que nos va a garantizar que salgamos a licitación el siguiente semestre del año. Destaco también el éxito del dragado que nos ha permitido tener un calado de 9.5 metros, lo que refleja el compromiso del Gobierno por mantener una navegabilidad óptima y confiable en el canal de acceso al Puerto de Barranquilla, como se ha evidenciado en las cifras de transporte de carga y de crecimiento de operación en los cinco primeros meses del año, registrando un aumento del 45% si se compara mayo de 2020 con mayo de 2021, transportando más de 5 millones de toneladas durante los primeros meses del año, de acuerdo con las cifras reportadas por Asoportuaria”, aseguró la ministra.
A pesar de lo anterior, con bombos y platillos, la Ministra de Transporte, Ángela María Orozco, y el Director de Cormagdalena, Pedro Pablo Jurado, sacando pecho y anunciando los resultados de las operaciones de dragado ejecutado a lo largo de 2021 (quizás para justificar la contratación de la draga ‘Bartolomeu Dias’), como si con eso se garantizara la sostenibilidad en el canal al igual que la reactivación económica de la región, siendo una especie de “polución nocturna”, bastante alejada de la realidad.

Realidad como la que ocurre hoy día con el encallado del buque ‘Amber Bay’, cuya recepción en el mundo marítimo internacional, arroja una muy baja calificación con respecto al canal de acceso y obviamente el Puerto de Barranquilla.
Así las cosas, seguirá la venia de algunas agremiaciones del sector portuario, en medio de una “solución” que no soluciona nada y el único dragado que se hace efectivo, proviene precisamente de las arcas estatales.
D.A.


