Abelardo De La Espriella lo dejó claro: «La alianza más importante la hicimos nosotros ya con el pueblo colombiano y con Dios.
La única manera de cambiar a Colombia, transformarla y llevarla al lugar de grandeza que se merece es siendo completamente
independientes. Aquí no hemos recibido financiación de los grandes grupos económicos y de poder. No conectamos con las prácticas de la vieja política, que es la que nos ha traído hasta acá.»
Con esa convicción, el candidato presidencial y líder del movimiento ciudadano Defensores de la Patria anunció que su campaña no recibirá el apoyo deningún partido político tradicional en Colombia.
Durante cuatro meses, líderes de la vieja política tocaron la puerta del candidato presidencial buscando sumarse a la campaña. La respuesta fue la misma en todos los casos: no. Porque en esta campaña hay derecho de admisión. Porque no todo vale en política. Porque sumar por sumar no tiene sentido cuando quienes buscan sumarse son los mismos que han avalado la corrupción, que han hecho negocios con el bienestar del pueblo, que han sido cómplices del Gobierno de Gustavo Petro en la destrucción de Colombia y que hoy quieren posar de independientes.
Frente a eso, De La Espriella fue directo: «Quien negocia con el demonio termina enredado. Nosotros no vamos a cedernuestros principios.»
Esta no es una batalla de partidos ni de maquinarias. Es la batalla de los que nunca han defraudado al pueblo, los que nunca se han robado un peso, los que nunca han vivido de los contratos públicos, los que nunca le han dado la espalda a Colombia en sus horas más oscuras y los que nunca han pensado que la política es un trampolín para enriquecerse.
Colombia tiene hoy una oportunidad histórica: elegir entre los de siempre, que nos trajeron hasta aquí, o los nunca, que vienen a cambiar la política para siempre.
Defensores de la Patria, con Abelardo De La Espriella y su fórmula vicepresidencial José Manuel Restrepo, ya tomó esa decisión. Ahora le corresponde al pueblo colombiano tomar la suya.


