LA ESQUINA DEL BOLICHE.
LOS PERROS Y PERSONAJES DEL MERCADO

POR ALFONSO HAMBURGER.

Don Julio Puello, hombre esbelto y reconocido en el barrio La Gloria fue por mucho tiempo uno de los asiduos compradores en el mercado de San Jacinto, sector de La Trampa y El Boliche.

Se dedicaba al comercio, llevaba artesanías por el Caribe, pero mientras estaba en el pueblo, ir al mercado público era un ritual que cumplía como un relojito suizo. Lo veían de madrugada atravesar el puente de La Gloria, rumbo al Boliche, con su perro Nerón, del que no se desprendía muy fácilmente. Era un amor filial. Una relación hermosa de lo mejor.

Pero cierto día que Don Julio iba para Cartagena no le avisó a Nerón, de modo que el amoroso animal, apenas lo vio salir de la casa en la madrugada se le pegó. A la altura del puente, Don Julio lo azotó para que se devolviera, lo sometió a un regaño conversado y el perro regresó a casa con el rabo entre las piernas. Fue tanto el sufrimiento, que el perro murió de un infarto. Murió de resentimiento.

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Otro perro famoso en el mercado fue uno de Cristóbal Reyes, el del restaurante donde vendía los famosos mondongos. Se llamaba cuál. Ese animal, según cuenta la leyenda, fue definitivo en el decaimiento de aquel negocio. Los hechos narrados ocurrieron en unos ruidosos carnavales.

Allí amanecían los parranderos, porque el mondongo era eficaz para manejar el guayabo. En unos carnavales, a alguien se le dio por matar el perro o la perra, para sancocharla. Hubo dos versiones. Una que la perra fue cocinada allí mismo. Otra versión dice que la perra fue muerta por los lados de Esnelda Lora.

Lo cierto fue que muchos borrachos comieron guiso de perra, pero después de la hartura, alguien halló la cabeza de la perrita en una olla de los desechos y dio la voz de alarma.

El compositor Miguel Manrique, reconocido asistente a aquellas interminables parrandas, hizo unos versos al insuceso, porque dice que lo vio con sus propios ojos.

Hubo borrachos que al enterarse de la situación se les fue la juma y dicen que algunos vomitaron.
Lo cierto fue que con aquella mala noticia la gente le cogió “zorra” al lugar y empezó a decaer.

Había en el sector del Boliche muchos negocios de todo tipo. En la esquina hubo una tienda típica de varios dueños. Había una casa grande de palma que era restaurante y tienda. Cierto día llegó a comprar cerveza el señor Alberto Batty y la dueña, para no venderle le dijo que las cervezas estaban calientes y éste, que no era caído del zarzo, le dijo:

–Dámela así, no importa que tenga que cogerla con un trapo.

Aquella casa se incendió en una terrible madrugada. La dueña de la casa, viendo que el fuego consumía sus sueños, se arrodilló en la mitad de la calle, gritando:

–San Jacinto y San Roque, ayúdenme, metan sus manos.

Fue donde alguien no identificado gritó:

-Que no las metan, porque se les queman.!

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PERSONAJES.

Los personajes del boliche, en el viejo mercado, son variados.
Entre ellos encontramos a los siguientes:

Alberto el de Tomaza, Salvador Hernández, Alberto Chichó, alias La Vaca, Ramiro González, Nel Barraza, El Flaco Barranquilla, José Iaa, de la dinastía de Los Pulgas, Roque Ron, Miguel Pertuz, Joaquito Solano, Luis Narváez, Nestor Viana Narváez, El Cenizo, Camacho , Alfonso Acosta, Andrés Landero, Guillo Oreja, (Martínez), Euclides Mendoza, Miguelete, Cesar Ortega, Amaury Vega. Lipe lázaro, Sixta Lida, Toro Sentado, entre otros.

Alguna vez llegó una silla voladora en una ciudad de hierro y vendían chicharrón de coco. También llegó la crispeta.

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Cierto día, Amaury, un famoso personaje circense, que tomaba de dos marcas de gaseosa y las vomitaba por separado, se montó para vomitar a la gente desde la silla voladora.

Francisco Vásquez regañaba a los gorreros. También se recuerda a personajes como La
Chona, La cuca, Mercedes campo, La Oty, que vendían comida. Igual se recuerda a Payo el de los Jaspe.

En la esquina siempre hubo una tienda y se recuerda a Fabio Vásquez Abuelo de Mauricio. Al lado Geño y Diono, que tenían un tienda y una chiva de palo.
La Chiva se accidentó, con saldo de tres muertos, entre ellos Guillermo Martínez, quien era una eminencia.

Male Pérez, vendía tinto. Chonta Mendoza y Pepe Mendoza y su santo San Cajón, también Alfonso Anillo, Julito Puello,El negro guerrero y Nelson Guevara.
El ultimo personaje grande fue toro sentado, un cachaco que embaucó a muchos y un día desapareció.