Con documentos en mano, que dan cuenta las constancias, proposiciones y la solicitud permanente al Gobierno del presidente Juan Manuel Santos, de “blindar” a Tumaco, en el departamento de Nariño, contra la violencia y cerrarle el paso a los cultivos ilícitos, el senador Manuel Enríquez Rosero (Partido de la U), dijo que la masacre en el puerto sobre el pacifico, es una “hecho anunciado, que  requiere la presencia integral del Estado, con el propósito de cambiar su modelo económico y social.
El ex presidente de la Comisión Primera, que en ha recorrido la zona costera de Nariño en más de una decena de oportunidades en el año 2017 dialogando con sus habitantes, el sector gremial, educativo y la red turística de Tumaco, con el propósito de encontrar una solución a la violencia, recordó que la ciudad costera “está sobre diagnosticada”
Durante décadas se privilegió el desarrollo de las ciudades a costa de la inversión que nunca llegó al campo, generando una brecha en infraestructura básica que tiene el sector rural, que le significó postrarse en la pobreza», dijo el legislador.
 
«La firma del Acuerdo Final de La Habana entre el Gobierno del presidente Juan Manuel y las Farc , es un hecho histórico que ha contado con el acompañamiento del Congreso y en particular con nuestro trabajo legislativo en nombre del partido de la U, el departamento de Nariño, donde habitan niños, niñas, hombres y mujeres que las más diversas formas, fueron por muchas décadas golpeados por la violencia desde Tumaco hasta Ipiales, pasando por Túquerres y La Cruz que le dicen no a la violencia sí a la paz».
 
«La violencia no sólo dejó desolación, muerte y pobreza en departamentos como Nariño, también fue un factor que alteró el desarrollo económico y social de un territorio, que necesita de la presencia del Estado de manera integral, con recursos financieros, capacitación, educación, pedagogía y tender puentes con el sector público, privado y la academia para elevar la productividad del campo, en respuesta a su excelente posición geográfica en América Latina», comentó.
 
El senador Manuel Enríquez Rosero agradeció a la comunidad internacional por su apoyo en las diversas etapas del proceso de paz. «Lo que viene ahora para el país, no será un camino de rosas, pero la paz pasará necesariamente por el rescate del campo, como por ejemplo en el Nariño y en particular en Tumaco, donde la perdida de una sola vida, debe preocupar al Gobierno en todos sus frentes”.
 
«Durante décadas se privilegió el desarrollo de las ciudades a costa de la inversión que nunca llegó al campo, generando una brecha en infraestructura básica que tiene el sector rural, que le significó postrarse en la pobreza y sin las condiciones para que llegase la inversión nacional y extranjera», subrayó.
 
Finalmente, el senador Manuel Enríquez Rosero –comentó- que desde el Congreso, la Comisión Primera, la Comisión de Etica, la Comisión Accidental de Víctimas, al igual que la Comisión accidental de seguimiento al sistema carcelario, que tiene hoy un proyecto de ley en estudio, seguirá levantando su voz, presentando proposiciones, constancias y liderando debates de control político, para que el campo, sea la columna vertebral de la Colombia del siglo XXI. «Si varias generaciones se perdieron por culpa de la violencia, está en el campo, que las nuevas generaciones, disfruten la vida a través de su riqueza humana y natural en un país que lo tiene todo. Que se ha reinventado en medio de la violencia y que se puede reinventar y modernizar desde el campo, en la era de un posconflicto, que tiene un Tumaco, una ciudad por reconstruir desde sus cimientos. La violencia se derrota con una asistencia integral del Estado», sentenció.
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