A pesar de que ni la oposición ni Cambio Radical  votaron el proyecto de acto legislativo, el Gobierno respira con el paso a segunda vuelta de una de sus iniciativas bandera.

Con 59 votos por el sí y uno solo por el no, la plenaria del Senado salvó en la atípica sesión ordinaria de ayer domingo el proyecto de acto legislativo de la Reforma Política, que le anota un único triunfo al Gobierno Nacional en este remate de periodo legislativo.

A pesar de que estaban registrados 82 asistentes en total, la oposición y Cambio Radical decidieron salirse del recinto de la cámara alta para romper el quórum, que quedaba en menos de 50 parlamentarios, pero, a última hora, varios legisladores del Partido de la U, impulsados por Roy Barreras, llegaron a depositar sus votos salvadores.

El articulado quedó tal cual como había sido aprobado por la Cámara en días pasados, o sea, sin su columna vertebral: las listas cerradas y paritarias. Aunque la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, ha anunció que intentarán revivirla durante los cuatro restantes debates de la segunda vuelta de la enmienda constitucional.

Para el Ejecutivo, que vio naufragar la Reforma a la Justicia y el cambio extremo de la Ley de Financiamiento, el paso de la Reforma Política en su cuarto debate representa un respiro para este epílogo congresional y para el arranque de las sesiones ordinarias de marzo próximo.

Además, le quita presión al llamado que desde el propio uribismo se le estaba haciendo a la Casa de Nariño, en el sentido de revisar el gabinete, sobre todo, hacia las carteras del Interior y de Justicia, en cabeza de Gloria Borrero.

Durante la plenaria, el senador barranquillero Mauricio Gómez, del Partido Liberal, había propuesto alterar el orden del día. Pero el presidente del Senado, Ernesto Macías, del Centro Democrático, advirtió que había que votar primero la conciliación de la Reforma Política, por norma y porque fue en lo que quedó la sesión pasada.

Entre tanto, el senador Iván Marulanda, de la Alianza Verde, anunció que su bancada se retiraba del recinto porque consideraba el proyecto “insustancial”.

Y el senador Germán Varón, de Cambio Radical, dijo que era potestad del presidente del Senado ordenar si se votaba la conciliación del proyecto de acto legislativo en otro punto del orden del día.

La Reforma Política llegó de la cámara baja sin las listas cerradas, que pretendían dejar atrás el voto preferente, tenido como foco de la compra de votos y de prácticas clientelistas. No obstante, el argumento negativo es que la lista cerrada juega en contra de los políticos más jóvenes y poco conocidos.

De otro lado, se aprobó el límite de tres periodos para congresistas, que había sido hundido meses antes en la misma plenaria de la cámara baja, pero como proyecto anticorrupción, y por ello luego fue incluido en el Senado dentro de la reforma.

Otros de los puntos aprobados fue el de la financiación de las campañas políticas, que será preponderantemente estatal.

Y no pasaron las figuras de vicegobernadores y vicealcaldes pero se aprobó la posibilidad de que los congresistas salten al Gobierno sin esperar un tiempo determinado.

Se avaló el Senado regional, con el que los 32 departamentos del país, más Bogotá como distrito capital, tendrán un senador y quedó también la polémica inversión de iniciativa congresional, con la que una quinta parte del Presupuesto General podrá ser solicitada por los parlamentarios en proyectos de inversión que hayan sido aprobados previamente por el DNP o priorizados en los planes de desarrollo.