El alto funcionario reiteró que eliminación de aspersión aérea con glifosato se hizo conforme al principio de precaución frente a eventuales daños en la salud de las personas y basada en evidencia científica.

​El Ministro de Justicia, Yesid Reyes Alvarado, afirmó hoy que una política de drogas seria debe fundamentarse en evidencia científica, y sostuvo que quizás la que se maneja actualmente ha sido insuficiente porque se ha apoyado en subjetividades como creencias, prejuicios y convicciones.

El Ministro destacó que la propia Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito ha reconocido que la guerra contra las drogas ha traído consecuencias negativas no planeadas, como: la creación de un enorme mercado criminal, el desplazamiento de la producción, el tránsito a áreas alejadas del control estatal, la desviación de recursos de la salud hacia mecanismos para la aplicación de leyes antidrogas y el desplazamiento de las personas que utilizan drogas ilícitas.

El alto funcionario explicó que se ha insistido una y otra vez en mecanismos que han sido insuficientes para alcanzar los objetivos propuestos.

Afirmó, también, que una política de drogas debe distinguir entre las medidas que han demostrado ser eficientes y las que no han dado los resultados esperados. Y señaló que los Estados deben disponer de sistemas de monitoreo que les permitan reaccionar a tiempo, evaluar los riesgos de sus intervenciones y evitar las consecuencias no deseadas.

Salud

Reyes Alvarado sostuvo que sería un despropósito seguir ignorando evidencias científicas que han revelado potenciales beneficios de algunas drogas en el campo de la salud.

También manifestó que la decisión que adoptó Colombia de prohibir la aspersión con glifosato se apoyó en un comunicado emitido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el cual se clasificó al herbicida en la categoría 2 y como “probablemente carcinogénico”.

El titular de la cartera de Justicia fue enfático en afirmar que “ante esta evidencia, y conforme al principio de precaución frente a eventuales daños en la salud de las personas, el Gobierno decidió no seguir usando esta estrategia”.

Finalmente, sostuvo que la eliminación de las aspersiones con glifosato es uno de los ejemplos de cómo la evidencia favorece una mejor política de drogas y que «ignorarla puede conducir a la adopción de medidas con bajos niveles de efectividad y altas dosis de incertidumbre”.