agosto 23, 2021

Por Juan Nicolás Gaviria

Así lo hizo saber el señor Maltés presidente de la CUT, en un corto video en el cual anuncia e invita a una nueva jornada de movilización el próximo 26 de agosto. Hasta ahí todo normal, lo que me llamó fuertemente la atención fueron los motivos que expuso en su video.

En el, hace referencia a dos temas específicos; el primero ejercer presión al congreso para el oportuno trámite de 10 proyectos de ley por ellos presentados, y segundo, nuevamente la reforma tributaria; la cual advierte, resulta inconveniente y expone sobre ella dos puntos al respecto.

Vamos por partes entonces. En cuanto a la reforma tributaria, advierte que acabará con las PYMES y que congelará los sueldos de los empleados públicos. Se le olvida al señor advertir otras cosas de esta reforma, como por ejemplo que, amplia de 3 a 22 los servicios exentos de IVA, que reitera la iniciativa de cobrar IVA a la energía de los estratos 4, 5, 6, que nuevamente trataran de gravar con el 5% los equipos para el desarrollo de sistemas de generación de energía fotovoltaica.

También omite mencionar el señor Maltés que, se promueve la renta básica, se garantizan recursos para las matrículas universitarias de jóvenes en situación de pobreza y pobreza extrema y proyecta nuevos programas de asistencia social. Se le olvidó leer, que nuevamente se le entregará poder especial al presidente para que, por un periodo de seis meses, modifique las tarifas de retención en la fuente. No leyó, que los incentivos tributarios para las cuentas AFC tienden a desaparecer.

En fin, al parecer el señor solo leyó lo que le resultó conveniente y propicio para sus fines narrativos. Ahora bien, habló este caballero de diez proyectos de ley que fueron redactados y radicados por ellos ante en congreso, los cuales, pretenden se tramiten a las malas usando la presión que suponen las movilizaciones por ellos convocadas.

Estos proyectos de ley buscan cosas como, la reforma a la Policía, reformar el estatuto de juventud, garantías para ejercer del derecho a la protesta (¿más?), reducir la violencia basada en género, apoyar la reactivación de agro y mipymes, gratuidad universal en la educación superior, renta básica de 1 SMMLV por un año, entre otras.

Esto último supone el pliego de peticiones que ya habían expuesto en el marco de las protestas de abril, el cual evolucionó a proyectos de ley. Aquí debemos hacer un reconocimiento, ese gesto de buscar tramitar ese pliego de peticiones a través del congreso, supone un claro reconocimiento al estado social de derecho y a nuestra democracia.

Sin embargo, aunque la mona se vista de seda… Ahora pretenden volver a usar la intimidación y la fuerza, para que su agenda se tramite con velocidad en el congreso. Yo puedo entender el miedo que se puede sentir al pensar que puedan archivar esos proyectos de ley por falta de trámite, pero también estoy seguro de que en el congreso que tenemos, los señores de la CUT cuentan con aliados de peso, que velaran porque no sea así.

Es por lo anterior que resulta contradictorio todo esto de las nuevas jornadas de manifestación. Por un lado, entienden y aceptan que, es a través de los mecanismos que provee la democracia como se debe tramitar estas luchas, pero por otro lado y con información parcial y sesgada, buscan nuevamente encender los ánimos de la población y así volver a llevarlos a las calles bajo banderas falaces.

No señores, así no puede ser. Fueron ustedes quienes pidieron al pueblo abrir los ojos, fueron ustedes quienes expusieron las formas y métodos que se han usado por décadas para movilizar masas incautas. Señores de la CUT, creo que la tarea la hicieron muy bien, pero no se dieron cuenta del monstruo que crearon. Crearon una masa crítica, en efecto crítica y analítica, una que ya no les come cuento como antes.

PD: ¿En qué irán los «acuerdos de paz» firmados por el alcalde de Pereira, refrendados por el Presidente de Colombia y su Ministro de Justicia? Lo pregunto, pues la semana pasada vivimos en Pereira nuevos bloqueos y actos vandálicos, perpetrados estos presuntamente por «jóvenes estudiantes» de la primera línea. ¿Será que se firmó el «acuerdo de paz» con los que no era?